Publicado el 29 Ago, 2010

¡Hola, hola! Comienza ‘Tiempo de Juego’

Me crié en una casa donde “radio” y “Cadena SER” son sinónimos intercambiables (hasta tal punto que durante las 24 horas la SER está encendida en algún rincón). Crecí con Gabilondo por las mañanas, Carlos Llamas por las noches, y por supuesto, con el deporte. Con el Larguero (en la época en que era un programa innovador que ofrecía algo diferente cada noche). Con las retransmisiones ciclistas de Javier Ares. Con las desconexiones locales pucelanas de José Ignacio Tornadijo. Y por supuesto, con el Carrusel Deportivo.

El Carrusel es (era) mi telón de fondo durante las generalmente aburridas tardes de domingo. Y la verdad es que se hacían largos los meses de verano en los que el fútbol se iba de vacaciones. No sigo el fútbol con especial interés, pero el Carrusel era todo menos fútbol. Era una forma única de hacer radio. Era humor con el toque justo de mala leche. Y para mí, particularmente, durante estos casi dos años (interrumpidos) en Grecia, ha sido una forma de sentirme como en casa. Escuchando a Pepe Domingo Castaño gritar “¡Hola, hola!” a cualquiera se le pasa la morriña aunque sea por un rato.

Sin embargo hace un par de meses, la Cadena SER decidió echar al director de orquesta, Paco González. Quizá pensaron que una sola pieza es remplazable. Pero igual que en un coche no es lo mismo quedarse sin retrovisor que sin correa de distribución, no es lo mismo prescindir del director que de cualquier colaborador. Sin retrovisor es más complicado conducir, pero es que sin la correa, el coche no anda.

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Atenas / Salónica: un país, dos ciudades

Atenas / Salónica

Cuando la gente se entera de que he vivido tanto en Atenas como en Salónica [o Tesalónica, nunca sé cual de los dos nombres usar, así que los uso indistintamente] la pregunta que recibo es siempre la misma: “¿y cuál de las dos te gusta más?”. Y no es una pregunta fácil de contestar, porque son dos ciudades asociadas a muchos buenos recuerdos y en las que me muevo como pez en el agua, conviviendo con el caos diario.

Pero si tuviera que quedarme con una, supongo que diría Atenas. Quizá porque la asocio a la vidorra Erasmus, y no al trabajo como Salónica. También influye el hecho de ser una ciudad mucho más grande, más cosmopolita, con más cosas que hacer y más lugares interesantes que visitar. Y por supuesto, están los gyros, que en Atenas son una maravilla comparados con Salónica.

Hay otras cosas en las que sin embargo gana Salónica. Empezando por el mar. Desde el balcón de mi apartamento tengo vistas del mar (y con el Monte Olimpo de fondo), algo impensable en Atenas. Mientras que la plaza de Syntagma (el centro de Atenas) está a unos 15 kilómetros de la costa, la plaza Aristóteles (el centro de Salónica) está abierta al paseo marítimo. Pasear desde allí hasta la Torre Blanca es uno de los pequeños grandes placeres que ofrece esta ciudad. Y existe además un buen puñado de playas accesibles por autobús urbano.

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Publicado el 17 Ago, 2010

El efecto Menéame

Estadísticas

El gráfico muestra las visitas recibidas por este blog desde sus comienzos a principios de junio. Es como si hubiese pasado totalmente desapercibido hasta el 12 de agosto, día en que recibió la friolera de 1443 visitas. Hasta entonces, el promedio era de unas 20 visitas diarias, con pequeños repuntes cuando había una nueva entrada, y días de actividad prácticamente nula. ¿Qué pasó el 12 de agosto? pues que el post sobre los mármoles del Partenón llegó a la portada de meneame.net, con la consiguiente avalancha de visitas: más en un sólo día que en los dos meses y medio anteriores.

El anterior récord diario era de 90 visitas y también coincidió con otro post enviado a menéame, aunque no alcanzó la portada. ¿Cuál es la lección de esto? no importan las “tácticas” que utilices para mejorar el posicionamiento de la página o lo pesado que seas compartiendo todos los posts en twitter y facebook, al final lo que cuenta es que lo que escribes guste lo suficiente a los demás como para que quieran compartirlo. A partir de ahí, el efecto multiplicativo de webs como menéame hace el resto. Por eso, el consejo número uno para recibir visitas (que muchas veces olvidamos) es sencillamente escribir algo que sea digno de ser compartido.

El efecto ha sido tal que el proveedor de hosting de la página (que es uno gratuito, Host1Free) decidió suspenderla por “actividad anómala”, por eso el blog ha estado caído hoy. Entre eso, y unas mini-vacaciones precisamente en Atenas, estos últimos días no he podido complir el consejo número dos: publicar cosas nuevas con la suficiente frecuencia como para que los visitantes mantengan el interés. Mis disculpas por ello.


¡Que vuelvan a Atenas los mármoles del Partenón!

Mármoles del Partenón

El Partenón, dominando la Acrópolis de Atenas, es el icono de Grecia. Existen otras imágenes, como los templos de Meteora, las casitas blancas de la caldera de Thira en Santorini o la Cala del Naufragio de Zakynthos que son fácilmente identificables y se encuentran por doquier en cuadros y souvenirs. Pero el Partenón es la imagen de Grecia. Una imagen que, por desgracia, ahora mismo está incompleta.

Construido hace 2 500 años, sobrevivió 2 200 relativamente intacto, testigo de la pasada grandeza de Atenas y la antigüedad helénica. Pero en el año 1687 los venecianos asediaron la ciudad y al ejército turco (que ocupaba Grecia en aquel entonces) no se le ocurrió otra cosa que utilizar el Partenón como polvorín, pensando que los venecianos no se atreverían a bombardearlo. Vaya si se atrevieron. Esa única acción causó más destrozo que dos milenios de envejecimiento y deterioro, y significó el principìo de una rápida degradación que alcanzó su cumbre a principios del siglo XIX. Fue entonces cuando el británico lord Elgin, de nuevo con autorización turca, expolió las fabulosas esculturas del friso para venderlas al Museo Británico, en un flagrante robo encubierto de “operación protectora”.

Desde que Grecia se convirtió en estado independiente, miembro de la familia europea, el retorno de los frisos del Partenón ha sido una reivindicación constante, especialmente mientras Melina Merkouri fue ministra de Cultura. Los británicos siempre han argumentado que los mármoles están “protegidos” en Londres, pero una vez que Grecia ha construido un espectacular museo explícitamente para albergar estas esculturas, eso ya no es más que un tópico. En la delicada situación que está atravesando el país, el retorno de los mármoles sería hoy más que nunca una inyección de moral (y de turismo) capaz de devolver la esperanza y el optimismo en el futuro.

Ahora se está tratando de aprovechar el impulso de las redes sociales con una nueva iniciativa: Bring Them Back. Son capaces de acercarse al problema con humor, como en este vídeo parodia en el que un millonario griego roba el Big Ben para protegerlo de la contaminación. Después de 200 años, y habiendo construido uno de los mejores museos de Europa especialmente para ello, es hora de que las estatuas del Partenón se exhiban en el lugar al que pertenecen: Atenas.

Más información | Bring Them Back


Publicado el 2 Ago, 2010

Tiene derecho a permanecer hambriento

Horno microondas en llamas

Cuando empecé a trabajar aquí, me dieron un folleto sobre las condiciones de trabajo, en el que se puede leer textualmente: “es importante tener las mejores condiciones de trabajo posibles; esto incluye proveer diariamente un menú equilibrado a nuestros empleados“. Ciertamente, el comedor que tenemos es de lo mejorcito que he visto nunca en este campo. Está atendido por tres cracks (Dimitris, Aris y Dimitris) y los platos del día (3,60 €) son muchas veces espectaculares (raviolis rellenos de trufa, bistec de caballo o carne de cerdo asada al vino, por ejemplo).

Claro que con estas ha llegado agosto, y la gente de la cafetería ha aprovechado para tomarse un descanso. Resultado: comedor cerrado. Así que ayer metí media bolsa de paella congelada Dia% en un táper, con la esperanza de poder recalentarla a la hora del almuerzo [inciso: el Dia% no solo es el supermercado más barato de los que tengo a mano, sino que además está lleno de productos 'Made in Spain', lo cual se agradece cuando uno está a varios miles de kilómetros]. Y a la hora de comer he ido con mi paella en busca del microondas. Un momento ¿qué microondas? ¡pero si aquí no hay microondas! Un edificio de cuatro plantas, con más de 100 empleados, sin un puñetero microondas. Lo cual supone que durante dos semanas o como “en frío” o pido comida por encargo (¿dónde? estamos literalmente en medio de la nada) o me las arreglo ‘creativamente’ como hoy (calentando la paella en un cacillo para el café, lo sé, es lamentable).

Y este tipo de cosas, la falta de facilidades, es lo peor de mi experiencia griega. Lo del microondas es una anécdota (una anécdota relevante, teniendo en cuenta que durante las tres próximas semanas el comedor va a estar cerrado), pero también sumamos la cuasi-ausencia de transporte público (en un edificio que está en el quinto pino), de atención médica (al estar de prácticas y no ser empleados con contrato) o de cualquier tipo de ayuda en el muy frecuente caso de que haya huelgas (con los problemas que genera para acudir al trabajo). Aquí parece que todo el mundo tiene coche y sueldazo, por eso quizá nadie se preocupa de semejantes “nimiedades” (hay gente que va y viene todos los días en taxi). Pero hombre, siendo ni más ni menos que la Unión Europea, estaría bien pensar en ofrecer comodidades tan básicas.

Post relacionado | Mis problemas no son tu culpa


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