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Reconozco que no me gusta demasiado el fĂștbol. Jugarlo, nada. Verlo, en general, poco (cuando hay algĂșn partido importante, que se suele decir). TambiĂ©n soy de los que opina que el fĂștbol mueve unas cantidades de dinero totalmente obscenas. Pero no soy anti-fĂștbol en absoluto. De hecho, para mĂ es una muy buena excusa para hablar de cosas intrascendentes y quedar a tomar unas cañas con amigos (especialmente cuando esos amigos sĂ son futboleros, claro). Y como hablar de cosas intrascendentes y tomar unas cañas son dos de mis actividades favoritas, pues resulta que he visto decenas de partidos de fĂștbol en mi vida y no me rasgo las vestiduras por ello.
Ăltimamente he oĂdo a mucha gente hablando sobre la ‘hipocresĂa’ de los que salieron a celebrar el triunfo de España como si ellos mismos hubiesen marcado el gol, y quejĂĄndose de todos los ‘daños colaterales’ de la algarabĂa. ÂżEs hipĂłcrita alegrarse? mĂĄs hipĂłcrita es, en mi humilde opiniĂłn, negarme a celebrar algo que me produce alegrĂa (no solo a mĂ, sino a la gran mayorĂa de la gente que me rodea). Parece que alegrarse, divertirse y celebrar es malo. Durante siglos vivimos sometidos a la dictadura moral de aquellos para los que divertirse era pecado. Demasiado como para volver a caer en la trampa. ÂżPor quĂ© analizar los motivos por los cuales un partido de fĂștbol me provoca alegrĂa? no, no son racionales… ÂżalgĂșn problema?
Mucho mejor que yo lo explica El Señor X en su genial blog:
Estimado amargado:
No, que España gane el mundial a mà no me da de comer.
No, la crisis no ha mejorado ni la gente ha encontrado trabajo milagrosamente gracias a lo de ayer.
SĂ, efectivamente es un deporte “de 22 tĂos en calzoncillos corriendo detrĂĄs de un balĂłn” [estoy TAN hasta los mismĂsimos de oĂr esta chorrada...]
SĂ, los futbolistas cobran una salvajada inmoral, y encima por ganar (que es su trabajo) les van a dar mucho mĂĄs dinero de el que tĂș y yo juntos y al cuadrado juntaremos en 4 años de trabajar 8 horas al dĂa.
Y sĂ, todo el “esto-del-fĂștbol-es-pan-y-circo-para-la-masa-inculta-de-este-paĂs-que-es-solo-una-cortina-de-humo-que-viene-muy-bien-para-esconder-los-verdaderos-problemas-que-azotan-a-la-naciĂłn”, y todo lo que quieras.
Bien, pues una vez que has dejado claro que eres el tĂo mĂĄs sensato del mundo, ese odioso Pepito Grillo corta-rollos, deja de dar por culo, anda, y de intentar amargar al personal cuando (efectivamente) se alegran, por una vez, y cuando consiguen olvidarse por un rato de los problemas que tĂș mismo dices que tienen, aunque sea por algo tan banal como un deporte.
AsĂ que vuelve a tu agujero de pensar, no pierdas esa cara de amargado cascarrabias que gastas, y ponte a sumar facturas con cara de agobio.
No hay mucho mĂĄs que añadir a estas sabias palabras. Todos necesitamos alguna vez el delirio colectivo. Es irracional, es primitivo, es incluso absurdo. Pero es impagable. Tanto que en mi caso fue la excusa perfecta para volver a España y salir a celebrar un momento como el del domingo por la noche aprovechando unos dĂas de vacaciones (justo comprĂ© el billete despuĂ©s de que España ganara la semifinal).
Sentirse parte de un colectivo (o varios) es algo inherente al ser humano. Sentirse ‘español’ no es mĂĄs que una manifestaciĂłn de eso. Y me parece perfecto cuando ese sentimiento se canaliza hacia la alegrĂa y la celebraciĂłn, aunque sea por un puto partido de fĂștbol… Âżtanto os molesta que, por una vez, todo el mundo junto estĂ© celebrando la misma cosa? Lo problemĂĄtico es cuando ese mismo sentimiento se canaliza hacia el odio y la exclusiĂłn. Cosas que suelen pasar, por cierto, cuando la gente pierde la capacidad de alegrarse.
Puede que sĂłlo sea fĂștbol, pero dentro de muchos años, alguien me preguntarĂĄ “ÂżquĂ© hiciste la noche que España ganĂł el mundial?“, y entonces dirĂ© que saltar, botar, brincar, cagarme en el ĂĄrbitro cien veces, gritar el gol de Iniesta hasta quedarme afĂłnico, abrazarme a mis amigos, cantar gilipolleces en medio de la calle, ponerme debajo de la manguera de los bomberos en una plaza mayor abarrotada y beberme no menos de veinte cervezas. Entre otras cosas. Y me sentirĂ© mucho mĂĄs satisfecho de mĂ mismo que si hubiese respondido ‘no me acuerdo’, ‘leyendo un libro’ o ‘durmiendo pronto’. La mejor forma de recordar tu vida es llenĂĄndola de momentos inolvidables. SĂ, aunque sea por el puñetero fĂștbol.
Imagen | Wikimedia Commons
¥Amén! :D
Yo no tuve la suerte de poder volver a España para la final, pero tambiĂ©n recordarĂ© lo que hice aquel dĂa ;)
¿Y a quién animaban los islandeses? :P
A Espania por supuesto! ;P
El problema es que el fĂștbol es igual o mĂĄs popular en MĂ©xico (uds tienen Tenis, Basquet, y algunos otros) y que la DecepciĂłn Mexicana no nos da ni una sola alegrĂa :( .. aĂșn asĂ tenemos las playeras, vemos los partidos y compramos cualquier tipo de cosas que anuncian ….
Y las cervezas que te tomas viendo el partido… :D
[...] This post was mentioned on Twitter by Rodolfo ChĂĄvez. Rodolfo ChĂĄvez said: RT @erlik: [ig.nac.io/blog] El fĂștbol, la hipocresĂa y el delirio http://ig.nac.io/blog/?p=212 [...]