
Cuando la gente se entera de que he vivido tanto en Atenas como en Salónica [o Tesalónica, nunca sé cual de los dos nombres usar, asà que los uso indistintamente] la pregunta que recibo es siempre la misma: “¿y cuál de las dos te gusta más?”. Y no es una pregunta fácil de contestar, porque son dos ciudades asociadas a muchos buenos recuerdos y en las que me muevo como pez en el agua, conviviendo con el caos diario.
Pero si tuviera que quedarme con una, supongo que dirÃa Atenas. Quizá porque la asocio a la vidorra Erasmus, y no al trabajo como Salónica. También influye el hecho de ser una ciudad mucho más grande, más cosmopolita, con más cosas que hacer y más lugares interesantes que visitar. Y por supuesto, están los gyros, que en Atenas son una maravilla comparados con Salónica.
Hay otras cosas en las que sin embargo gana Salónica. Empezando por el mar. Desde el balcón de mi apartamento tengo vistas del mar (y con el Monte Olimpo de fondo), algo impensable en Atenas. Mientras que la plaza de Syntagma (el centro de Atenas) está a unos 15 kilómetros de la costa, la plaza Aristóteles (el centro de Salónica) está abierta al paseo marÃtimo. Pasear desde allà hasta la Torre Blanca es uno de los pequeños grandes placeres que ofrece esta ciudad. Y existe además un buen puñado de playas accesibles por autobús urbano.
Dejando de lado la comida rápida, las tavernas (restaurantes tradicionales) tesalonicenses suelen ofrecer más por menos, comparando con Atenas. Se puede hacer (mucha) vida nocturna sin necesidad de taxis. Aunque también tenga “bajos fondos”, no se ven hordas de drogatas y putas en pleno centro como sucede en Omonia (Atenas). Es una ciudad perfecta para estudiantes. Asà que he llegado a la conclusión de que lo hice mal: tendrÃa que haberme ido de Erasmus a Salónica y a trabajar a Atenas, y no al revés. Pero no me quejo de tener la suerte de haber vivido en ambas y haber descubierto ambas.
La vida de un “guiri” es también distinta en ambas ciudades. Atenas está acostumbrada a los extranjeros y en general es mucho más fácil “diluirse” allà y pasar desapercibido. El tÃpico taxista timador de guiris aparece con mucha más frecuencia en Salónica, menos acostumbrada a forasteros y donde se sigue regateando en muchas tiendas (!). La otra cara de la moneda es que Salónica es mucho más “auténtica”, una experiencia 100% griega sin garitos para guiris ni calles llenas de souvenirs.
Es curioso ver como los atenienses y tesalonicenses se perciben los unos a los otros. Para los atenienses, bromeando, sus vecinos del norte son “granjeros”, “búlgaros”, poco más que pueblerinos. En contra, desde Salónica se ve a los de la capital como pijos y chulos redomados, engreÃdos solo por el hecho de “ser de la capital”. Vistos desde fuera, sin embargo, tanto los atenienses como los tesalonicenses son tÃpicos especÃmenes griegos y no se aprecian tantas diferencias. Lo cierto es que en ambas ciudades hay un enorme porcentaje de descendientes de los refugiados de Asia Menor y decenas de miles de familias procedentes de las áreas rurales de todo el paÃs. Las universidades de ambas ciudades atraen alumnos de todos los rincones de Grecia (y Chipre) y no es raro conocer gente de Atenas que estudia en Salónica y viceversa.
Hay una diferencia histórica fundamental entre ambas. Dejando de lado la época clásica, Atenas es griega desde la independencia del paÃs alrededor de 1830. Desde entonces, ha crecido como una ciudad uniformemente griega hasta convertirse en la gran capital que es hoy. Sin embargo, Salónica es griega desde… ¡1913! Hace menos de un siglo que las tropas griegas conquistaron la ciudad. Hasta entonces Salónica era la capital de una región otomana habitada por eslavos búlgaro-macedonios y turcos otomanos, aparte de griegos. Hoy en dÃa Salónica se autoproclama orgullosa capital de Macedonia, cosa que evidentemente genera una importante polémica con la República del mismo nombre.
La propia Salónica era un crisol étnico donde los griegos eran una minorÃa y el idioma más hablado era… el español. O judeoespañol, para ser más precisos. Aunque las huellas de este rico pasado fueron borradas casi por completo tras la II Guerra Mundial, la influencia otomana se deja sentir mucho más que en Atenas. Por otro lado, si en Atenas brillan con luz propia los restos de la época clásica, en Salónica son los de la época bizantina, mucho más influyente en la Grecia contemporánea.
En definitiva, conocer ambas ciudades significa conocer dos aspectos muy importantes de Grecia. No en vano, entre ambas suman más de la mitad de la población total. Aunque la imagen de Grecia sean sus islas, es en estas dos ciudades es donde palpita la verdadera alma del paÃs.
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“Me llena de orgullo y satisfacción” que este post haya sido publicado en AtenasDigital, la peazo web de información en castellano sobre Atenas en particular y Grecia en general de Adan Partington y compañÃa. AquÃ, el enlace: http://atenasdigital.com/2010/08/23/atenas-salonica-un-pais-dos-ciudades/
wooOOO si en verdad quieres ir a un lugar fascinante y lleno de historia qué mejor que Atenas, en serio es alucinante!!! No sólo por su arquitectura sino que en verdad tienen es mixtura de culturas y gentes que la hace tan interesante y mágica… Además me recuerda la infancia,,, acá les dejo algo maravilloso que les va a encantar es un artÃculo que en verdad me gustó y lo pueden disfrutar para hacer un buen plan de viajes http://mundolujo.portalmundos.com/atenas-un-mitico-viaje/