Publicado el 2 ago, 2010


Tiene derecho a permanecer hambriento

Horno microondas en llamas

Cuando empecé a trabajar aquí, me dieron un folleto sobre las condiciones de trabajo, en el que se puede leer textualmente: “es importante tener las mejores condiciones de trabajo posibles; esto incluye proveer diariamente un menú equilibrado a nuestros empleados“. Ciertamente, el comedor que tenemos es de lo mejorcito que he visto nunca en este campo. Está atendido por tres cracks (Dimitris, Aris y Dimitris) y los platos del día (3,60 €) son muchas veces espectaculares (raviolis rellenos de trufa, bistec de caballo o carne de cerdo asada al vino, por ejemplo).

Claro que con estas ha llegado agosto, y la gente de la cafetería ha aprovechado para tomarse un descanso. Resultado: comedor cerrado. Así que ayer metí media bolsa de paella congelada Dia% en un táper, con la esperanza de poder recalentarla a la hora del almuerzo [inciso: el Dia% no solo es el supermercado más barato de los que tengo a mano, sino que además está lleno de productos ‘Made in Spain’, lo cual se agradece cuando uno está a varios miles de kilómetros]. Y a la hora de comer he ido con mi paella en busca del microondas. Un momento ¿qué microondas? ¡pero si aquí no hay microondas! Un edificio de cuatro plantas, con más de 100 empleados, sin un puñetero microondas. Lo cual supone que durante dos semanas o como “en frío” o pido comida por encargo (¿dónde? estamos literalmente en medio de la nada) o me las arreglo ‘creativamente’ como hoy (calentando la paella en un cacillo para el café, lo sé, es lamentable).

Y este tipo de cosas, la falta de facilidades, es lo peor de mi experiencia griega. Lo del microondas es una anécdota (una anécdota relevante, teniendo en cuenta que durante las tres próximas semanas el comedor va a estar cerrado), pero también sumamos la cuasi-ausencia de transporte público (en un edificio que está en el quinto pino), de atención médica (al estar de prácticas y no ser empleados con contrato) o de cualquier tipo de ayuda en el muy frecuente caso de que haya huelgas (con los problemas que genera para acudir al trabajo). Aquí parece que todo el mundo tiene coche y sueldazo, por eso quizá nadie se preocupa de semejantes “nimiedades” (hay gente que va y viene todos los días en taxi). Pero hombre, siendo ni más ni menos que la Unión Europea, estaría bien pensar en ofrecer comodidades tan básicas.

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