Publicado el 7 sep, 2010


Feliz 1984

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Guerra es Paz.
Esclavitud es Libertad.
Ignorancia es Fuerza.

George Orwell, “1984″.

El mundo de 1984 imaginado por George Orwell estaba controlado por un Partido omnipotente que planificaba y dirigía la vida de sus ciudadanos mediante la manipulación informativa. Así, los ciudadanos ‘díscolos’ que eran ‘depurados’ eran literalmente borrados de todos los archivos o registros posibles. Incluso se eliminaba su nombre de cualquier publicación en la que hubiesen aparecido. De esto se encargaba el Ministerio de la Verdad. ¿Paradójico? no para el Partido. ¿Qué es “la verdad”? Aquello que ha ocurrido fehacientemente. Y aquello de lo que no hay ninguna prueba documental, sencillamente no ha ocurrido.

1984 es un ejemplo de la manipulación lingüística llevada al extremo para conseguir el control mental de la masa aborregada. Sin llegar a esos límites, en los últimos años el mundo se está acercando peligrosamente con conceptos como la “guerra preventiva”: eso de “hacer la guerra para garantizar la paz mundial” se parece mucho al aforismo de Orwell. Demasiado.

En España el gobierno no quiere ser menos y hace años se apuntó a la tendencia con la Ley de Violencia de Género: una ley explícitamente discriminatoria con uno de los dos sexos impuesta en aras de la igualdad (!). Una ley por la cual ser hombre es automáticamente un agravante. Una ley por la cual a un hombre parapléjico le han echado de su casa por una orden de alejamiento de su pareja por tirarle de los pelos y arrastrarla por la habitación. Presuntamente. No sé si sucedió mientras imitaba los superpoderes del profesor Xavier de X-Men o si el buen hombre tiene tal fuerza que es capaz de hacer eso y mover la silla de ruedas a la vez.

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Emulando al Ministerio de la Verdad encargado de propagar la mentira en el libro de Orwell, el gobierno tiene incluso su propio Ministerio de Igualdad para afianzar la discriminación. Ha añadido en los renglones del BOE un nuevo aforismo a la lista orwelliana:

Discriminación es igualdad.

Feliz 1984.

Imagen | El Roto


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3 comentarios

  • Sí, pero no.
    Desde hace bastante tiempo el principio de discriminación positiva está reconocido en el ámbito jurídico como de no discriminación, siendo además un principio que la UE aplica en diferentes ámbitos, como la selección de personal.
    Obviamente, también está reconocido que este principio ha de ser aplicado de manera transitoria, con lo que llegado el momento en que en nuestra sociedad no sea necesaria la discriminación positiva (que tardará en llegar, no sé por qué me da en la nariz con tanto gilipollas que cree que estas cosas son de leñadoras amputapenes, de las cuales, por cierto, no conozco a ninguna) pues una ley como esa dejará de existir.
    Problema: sí, hay fraude. Pero no llega ni al 1%. Que la ley es dura, también. Pero igual también hay que plantearse que hasta el momento hay muchas más mujeres muertas por violencia que hombres (de hecho el último caso que he visto ha sido en Alicante y ha sido en una pareja del mismo sexo… y no se le ha dado tanto bombo).
    Que entiendo lo que dices, pero que a ver si hay suerte y deja la peña de írsele la bola. O, al menos, que la peña deje de entregarse a la policía como el caso de hoy y que se entregue al juez, en el momento del levantamiento del cadáver…

    • Ignacio dice:

      Pero creo que la forma de implantar esta ley es demasiado ‘hardcore’… personalmente me parece que no está muy lejos de esos países cavernícolas donde el testimonio de un hombre vale el doble que el de una mujer (pero al revés, claro).

      No creo que el problema de la violencia de género, o machista, o como quiera que se llame ahora, se solucione con esta ley (de hecho no se ha solucionado en absoluto, las cifras son muy parecidas a las que había antes). Es un problema educativo y eso tiene una solución mucho más a largo plazo (e incluso entre una población ‘educada’ y ‘concienciada’ siempre va a haber trastornados).

      En cuanto al tema del fraude a la ley… teniendo en cuenta que la ley supone castigar más duramente de lo normal a los que la incumplen, también se debería castigar de forma más dura de lo normal a las que hacen denuncias falsas amparándose en ella. Sería una buena forma de prevenir este fraude (porque son ya unos cuantos casos).

      También pienso que este tema se ha usado de bandera electoral y se le ha dado una relevancia exagerada. Muere mucha más gente por accidente laboral (porque a un patrón no le dio la gana cumplir las normativas) que por violencia de género. ¿Era necesario un ministerio para esto? ¿no es matar moscas a cañonazos?

  • Raúl dice:

    A ver, por partes. En primer lugar, a mí tampoco me gusta nada el término “discriminación positiva”. Otra cosa es el “conceto” :-P. Me gustaría que no se tuviera que recurrir a ello (llámese como se llame) y espero que algún día ya no haga falta hacerlo pero, sinceramente, creo que hoy sí hace falta. Pasa lo mismo con las dichosas cuotas. ¿Me gustan? No, para nada. Creo firmemente que las mujeres están suficientemente capacitadas para ocupar tantos altos cargos como los hombres… pero la realidad dice que no es así. Y, o yo me equivoco, o hay “algo” que las impide acceder a esos puestos. Que igual fijar unos números no es la mejor manera para acabar con ese algo, seguramente sí. Repito, no me gustan las cuotas, creo que es la solución “fácil”, pero no la mejor. Pero en este caso creo que sería peor no hacer nada y confiar en que las cosas cambien por sí mismas sólo porque yo sepa que las mujeres tienen capacidad suficiente. Como tú dices, la educación es necesaria, imprescindible, pero dará frutos a largo plazo y, mientras tanto, creo que hay que hacer algo para que las cosas vayan cambiando.

    Respecto a la Ley de Violencia de Género en general, a mí me parece correcto su enfoque. La violencia contra las mujeres es un problema mayor que el caso inverso. No quiero decir que no haya casos de violencia de mujeres sobre los hombres o que no haya que perseguirlos. Pero no creo que el problema sea igual. No sé si me explico. Si dos tíos se ahostian en la calle y uno mata a otro, habrá que perseguirlo también. Pero en el caso de la violencia de género hay mucho más detrás, no es sólo que un hombre ahostie a su mujer. Y por eso no me parece mal que se le dé otro tratamiento.

    Otra cosa es el caso particular que comentas. Que, por lo que me parece, más que con un fallo de la ley (que seguro que les tiene), para mí tiene más que ver con problema de quien ha interpretado dicha ley. Respecto a lo que dices de que habría que perseguir y castigar más duramente a quienes quieren aprovecharse de esta ley presentando denuncias falsas, pues, obviamente, estoy totalmente de acuerdo contigo.

    Ves, al final no ha sido para tanto la polémica ;-)