Publicado el 29 sep, 2010


La huelga de nuestros antepasados

Huelga

Al parecer, hoy hay huelga general. Pero, un momento, ¿huelga de quién? porque entre mis amigos, conocidos, y en definitiva, gente con la que me muevo dentro de mi rango de edad (entre 20 y 30), los que tienen la suerte de trabajar no van a hacer huelga. No sólo eso, sino que se muestran bastante en contra de la actuación de los piquetes “informativos”. Los llamados “sindicatos de clase” han conseguido poner de acuerdo a toda mi generación en algo: la convicción de que esta gente no nos representa en absoluto.

Porque más que “sindicatos de clase”, habría que llamarlos “sindicatos de generación”. ¿Quién está secundando la huelga de forma significativa? trabajadores de la industria del automóvil, sector naval, minería, transporte, limpieza… ¿son esas las fuerzas productivas que mueven hoy en día -y en el futuro- nuestra economía? ¿dónde están los consultores, informáticos, arquitectos, ingenieros, médicos, físicos, químicos, matemáticos, abogados, administrativos, economistas? La huelga tiene un seguimiento mayoritario entre aquellos sectores que fueron el motor de la economía en el pasado, pero no lo son en el presente, ni mucho menos lo serán en el futuro.

Con esta huelga, los sindicatos defienden con uñas y dientes mantener un sistema laboral arcaico, asociado al modelo económico del pasado, y que directamente nos excluye a los jóvenes. En España tenemos la tasa de paro juvenil más alta de los países desarrollados (con mucha diferencia), además de una altísima tasa de temporalidad para los que tienen la suerte de trabajar. Pues esto habrá que reformarlo, ¿no?

Ningún país protege tanto como España al trabajador indefinido (altísimas indemnizaciones, necesidad de resoluciones judiciales, etc.) a la vez que da tanto por saco al trabajador temporal, con unas condiciones tan precarias.1 Sumemos a esto que las indemnizaciones por despido son proporcionales a los años trabajando, y tenemos a empresas a las que les sale más rentable despedir a cinco “jóvenes” que a un “viejo”, y que no tienen absolutamente ningún incentivo para crear nuevos contratos indefinidos (ya que saben que a la larga podrían ser una rémora económica para la empresa). Es decir, que para mantener los privilegios de la “generación tapón” de nuestros padres, es necesario que nosotros los jóvenes o bien no tengamos empleo (4 de cada 10), o que, si lo tenemos, sea precario. Un joven que desee trabajar en España en condiciones no precarias, debe luchar para que se lleven adelante reformas que flexibilicen el actual sistema. O eso, o emigrar. Casualmente, los países más desarrollados de Europa, a donde los jóvenes españoles cualificados emigran (Holanda, Dinamarca, Inglaterra, Suecia, etc.) tienen mercados de trabajo flexibles y bajas tasas de paro. Casualmente.

Pero a los sindicatos en realidad no les interesa el cambio. A la vez que dicen de boquilla que “hay que cambiar el modelo productivo”, defienden que se subvencione la minería. ¿Cómo vamos a cambiar el modelo productivo y a la vez defender que se mantenga con el dinero público las reliquias de un sistema caducado? los sindicatos han perdido la conexión con el presente. Se han quedado anclados en los clichés del pasado, mientras la sociedad y la economía evolucionaban, y no les interesa que las cosas cambien. Se les acabaría su “modelo de negocio”. Pero que no se le olvide a nadie que la actual generación perdida, la de los jóvenes parados, precarios o emigrados, es la que va a pagar las pensiones de la generación tapón cuyos empleos fijos hay que mantener a toda costa. Si podemos, claro. El último, que apague la luz.

1 El tema de la disparidad entre el mercado laboral de los “indefinidos” y los “temporales”, lo explica de maravilla el blog Materias Grises.


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4 comentarios

  • Jesús dice:

    Tienes mucha razón, Ignacio. Coincido en que lo que representan los sindicatos es un modelo mas del siglo XIX que del XXI. Sin embargo, quisiera entender mejor como la flexibilizacion del mercado laboral beneficia a los jovenes. Me leere el blog que dices, pero yo veo el mercado laboral en España de lo más flexible. No se contratan indefinidos .. y ya está. Lleva así de flexible bastantes años. Mi hermano por ejemplo tiene 44, es un arquitecto y ha trabajado de falso autónomo toda la vida. No tiene ahora ningun derecho. Tampoco un sindicato que le ladre al patron. Te paso una columna de Paul Krugman en el IHT del otro dia, para alimentar un poco la discusion. Es esto de las reformas estructurales que son necesarias, son una razón o una excusa más para justificar el status quo. El status quo del siglo XXI (no el del XIX). Aqui va el enlace:
    http://www.nytimes.com/2010/09/27/opinion/27krugman.html?_r=1&ref=paulkrugman/
    Un saludo!

    • Ignacio dice:

      Sobre la flexibilización, simplemente si las condiciones del contrato fijo son más flexibles, los empresarios no serán tan reticentes a hacer fija a la gente. Tendremos contratos fijos quizá de “peor calidad” pero más gente podrá acceder a ellos. También se evitarán situaciones como las que te comento de empresas donde despiden a 3 ó 4 chavales jóvenes sólo porque les sale más barato que despedir a un tipo con contrato fijo que lleva allí 15 años (con las graves consecuencias en el paro juvenil que eso tiene).

      Por otro lado, sobre el tema de los “falsos autónomos” y otros fraudes que hacen los empresarios, eso independientemente de la teoría, en la práctica se debería solucionar con inspecciones más duras y sanciones de verdad (y a largo plazo, con más “educación” de los empresarios).

      Me leeré el artículo de Krugman a ver. Y gracias por comentar ;)

  • Paco Nadal dice:

    Hola Ignacio. Te agradezco tu comentario en mi blog. Pero cuando hice es viaje (ya digo en el texto que es la narración de un viaje que hice hace un tiempo), Eslovenia aún no había entrado a la UE.
    Un abrazo

  • [...] que “eso en España no funcionaría”. No sólo eso, sino que además te montan una huelga general. Resultado: primero ZP y luego Rajoy aprobaron dos reformas laborales birriosas que no atacan el [...]