
Normalmente, cuando se habla de paro, siempre salen a relucir dos palabras como solución mágica al problema: flexibilidad y movilidad. ¿Pero qué significa tener flexibilidad y movilidad en el mercado laboral? desde luego los polÃticos españoles no tienen ni idea, pero cualquiera que haya trabajado en Holanda puede explicarlo de forma relativamente sencilla.
Por ejemplo, el tema de la flexibilidad. Yo mismo soy un ingeniero trabajando en banca. “¿Pero cómo trabajas en banca después de seis años estudiando ingenierÃa?” Pues hombre… ¿por qué no? si es un trabajo interesante y bien remunerado (como es el caso), lo suyo es ir a por ello. La carrera debe ser un trampolÃn para hacer lo que nos gusta. En el momento en que se convierta en un lastre, mejor olvidarse de ella. La filosofÃa en España, sin embargo, es que “si has estudiado ingenierÃa pues tendrás que trabajar de lo tuyo a toda costa, si no, vaya desperdicio”. Resultado, cientos de mentes brillantes haciendo trabajos que no les gustan mientras son explotados en consultorÃas tecnológicas, con sueldos y condiciones laborales propias de un becario.
Aquà en Holanda he conocido (entre otros) a un profesor de holandés, una fotógrafa profesional, un coach y un manager de recursos humanos que eran todos ingenieros de formación. Todos hacÃan algo que les apasionaba y que les permitÃa vivir a gusto. Mientras tanto, en España, la flexibilidad laboral sigue agarrotada con un estúpido y paleto corporativismo profesional, que no escapa a los ingenieros. Que si las competencias profesionales por allÃ, que si los tÃtulos por allá… ¿pero qué más da? ¿hace falta ser ingeniero informático para programar aplicaciones web o administrar la red de una empresa? pues no, igual que no hace falta haber estudiado Bellas Artes para ser un gran fotógrafo, ni EconomÃa para trabajar en un banco.
El tema de la movilidad es algo más complicado. Básicamente en Holanda el lugar donde uno vive está bastante incorrelado con el lugar en que uno trabaja. Conozco a gente que trabaja en Amsterdam y vive en Rotterdam, que vive en Amsterdam y trabaja en Breda… incluso que vive en Barcelona y trabaja en Amsterdam (reconozco que este es un caso extremo). Los holandeses no eligen el lugar donde viven en función del trabajo, y por eso también son más flexibles con el lugar donde trabajan. Y si alguien que vive en Rotterdam trabaja en Amsterdam, el dÃa que pierda su trabajo no le va a importar buscar trabajo en Utrecht, La Haya o Den Bosch.
Está claro que la movilidad de los trabajadores holandeses es en buena medida posible a que el paÃs es muy pequeño y está muy densamente poblado, lo que permite tener una tupida red de ferrocarril con trenes a de todos a todos los sitios cada 15 ó 30 minutos. Pero hay otro factor que permite la movilidad laboral: el transporte hacia el puesto de trabajo está subvencionado. Las empresas deben pagar una compensación mensual a los viajeros en forma de abono de transporte público entre la ciudad de origen y la de destino, o en pago directo en función del kilometraje.
En España, con eso de la picaresca (bonito eufemismo para definir la afición a la estafa) este modelo serÃa casi impensable. Si hoy se implantase, mañana irÃa todo el mundo a empadronarse a la casa de los abuelos para cobrar el extra. Pero incluso aunque se consiguiese controlar para evitar picarescas, lo de moverse del terruño es algo a lo que los españoles en general somos bastante poco aficionados. Sin embargo, con un 20% de paro, tanto flexibilidad como movilidad son absolutamente necesarias.
Es cierto que España es España y que no todo lo que vale en el extranjero vale dentro. Pero cuando en Holanda el paro es del 4,3%, en Alemania están reclutando españoles y en Suecia acaban de tener el trimestre con el mayor crecimiento económico de su historia, está claro que tenemos que empezar a copiar cosas de fuera. Aunque no “sepan disfrutar de la vida” al menos parece que sà saben aprovecharla bastante bien.
Imagen de nicolasnova