Publicado el 25 abr, 2011


Aprendiendo economía de barra de bar

Gurús de la economía

Hacer economía de barra de bar es muy sencillo. Basta soltar unas cuantas frases clave y unirlas mediante oraciones gramaticalmente correctas aunque no tengan ningún significado. No hace falta que tenga sentido, sólo remarcar de forma dramática algunas de estas frases claves, por ejemplo “la dictadura de los mercados” o “la lección islandesa” (menudos jetas los islandeses, por cierto).

Deben añadirse también algunos términos estúpidos pero que suenan a que sabes algo, tipo “crecimiento negativo” (cualquier día oíremos a los de Intereconomía hablar de “déficit negativo” en lugar de superávit, con tal de joder a Zapatero). Introducir un par de conceptos como “redistribuir la riqueza” y “socializar las ganancias” aportan un toque vintage que embellece cualquier manifiesto económico de barra de bar.

Y ya por último, el conjuro mágico para caldear esos corazones libertarios: “el estado regala dinero a los bancos”. Da igual que esto sea esencialmente mentira. Al menos hasta donde yo sé, prestar dinero no es regalarlo, y adquirir parte de un banco a cambio de dinero, tampoco (el tema de los rescates bancarios merece una explicación más detallada, pero otro día). De hecho, da absolutamente igual cuál sea el contenido de la noticia. Si aparece la palabra “banco”, cualquier economista de barra de bar que se precie debe añadir la frase “el estado regala dinero a los bancos”. O mejor aún, incluirla en el titular.

Para ilustrar un perfecto ejemplo de economía de barra de bar, traigo un artículo deliciosamente titulado “Manos arriba. El gobierno pretende regalar 4.000 millones a las entidades financieras limitando la competencia en los depósitos bancarios“. Analicemos el titular detenidamente. Es espectacularmente sensacionalista (ese “manos arriba”). ¡Bien hecho! no hay economía de barra de bar sin sensacionalismo. Y después de ese grito de guerra contra el capitalismo opresor, ya tenemos lo que queríamos: el estado quiere regalar dinero a los bancos. Así se hace. Matrícula de Honor en economía de barra de bar.

Pero… ¿qué pasa si leemos el artículo?

El primer párrafo debería estar en el museo de los horrores de cualquier periodista económico, es para enmarcar:

Parece que la ayuda del Gobierno ( de todos los ciudadanos al fin y al cabo) al sistema financiero español no tiene ningún tipo de límite, si hay que deshacer reglas de juego pues se deshacen perjudiquen a quien perjudiquen y si toca inyectar fondos pues se inyectan, no hay límite. Creo que nunca un sector había recibido tanto a cambio de tan poco.

La última novedad, está en que parece que el gobierno piensa legislar con el objetivo de acabar con la guerra del pasivo y eliminar las ofertas agresivas para captar depósitos que están ofreciendo algunas entidades y cajas de ahorros.

Uno lee la primera parte y piensa que una brigada mixta comandada por Botín y Zapatero está requisando las joyas de la abuela de cada hogar español. Sin embargo leyendo la segunda, vemos que lo único que quiere el gobierno es acabar con “la guerra del pasivo”. Eso… ¿es bueno? ¿es malo? conviene explicarlo un poquito.

El pasivo (liability, en inglés) es en resumidas cuentas la deuda del banco. Es decir, todo el dinero que los clientes del banco (particulares, empresas y otros bancos) han depositado en él. Por ejemplo, cuando metemos dinero en nuestra cuenta corriente, en realidad estamos prestando dinero al banco, y el banco nos lo debe devolver. Por tanto, ese dinero para nosotros es un activo, y para el banco un pasivo.

La guerra del pasivo

¿Y cómo es eso de “la guerra del pasivo”? Evidentemente, si al depositar dinero al banco le estamos dando un crédito, lo que queremos es que el banco nos pague el máximo interés por ese crédito. Por tanto los bancos se deben pelear por los clientes ofreciendo tasas de interés más altas. Los bancos necesitan endeudarse para poder conceder créditos. Un banco tradicional es fundamentalmente un intermediario de tipos de interés: vende el dinero (da crédito) a un precio más caro del que lo compra (capta depósitos). Pero para vender dinero, necesita comprarlo antes, y de ahí la “guerra del pasivo”.

Hay dos problemas. El primero de ellos es que captar pasivo a intereses más altos supone endeudarse más, y por tanto aumentar el apalancamiento del banco. Un excesivo apalancamiento supone que el banco tiene menos solvencia. Dicho de otra forma: cuanto mayores sean tus deudas (en relación al capital social) menor margen de maniobra tienes para hacer frente a posibles pérdidas.

Precisamente, el excesivo apalancamiento de las entidades financieras fue uno de los factores que agravó la crisis (a mayor apalancamiento, más posibilidad de quebrar para los bancos, en caso de problemas). Una de las consecuencias de la crisis es que las autoridades económicas (el Banco Central Europeo y los estados) están imponiendo medidas duras contra el apalancamiento, por ejemplo, los requisitos de capital a los bancos y cajas en el caso de España. Una “guerra del pasivo” desbocada estaría minando esos esfuerzos.

El Fondo de Garantía de Depósitos

El segundo problema que mencionaba es que cuanto mayor sea el interés que un banco paga por el depósito, mayor riesgo está asumiendo de no poder pagarlo, ya que se reduce el margen de intermediación, que es el margen potencial entre el interés recibido (por parte de los que han pedido préstamos al banco) y el interés pagado (a aquellos que han depositado dinero en el banco). ¿Qué pasa cuando se asumen riesgos? que uno debe cubrirse las espaldas. En este caso, el estado obliga a todos los bancos a contribuir solidariamente a un Fondo de Garantía de Depósitos.

¿Tiene sentido que quienes más se arriesgan tengan que pagar este “seguro” más caro? pues sí, es perfectamente lógico y razonable que aquellos bancos que se arriesgan más (ofreciendo mayores intereses) sean más solidarios con el Fondo de Garantía de Depósitos. Precisamente, esto es lo que el gobierno quiere. De hecho, si leemos el artículo original de nuestros economistas de barra de bar:

el Gobierno prepara una nueva normativa sobre Fondos de Garantía de Depósitos (FGD), por la que aquellos bancos o cajas que superen ciertos límites en los tipos a los que pagan sus depósitos dupliquen su aportación al FGD.

Un momento, si aquellos bancos con más riesgo de no poder pagar sus depósitos están contribuyendo más al fondo de garantías… eso es bueno ¿no? Pues para un economista de barra de bar, no, no lo es.

No dejes que la realidad te estropee un buen titular…

Recuerda que como economista de barra de bar, tu primer mandamiento es dejar constancia de que “el estado regala dinero a los bancos”. Da igual que la noticia no tenga nada que ver con eso (como es el caso), simplemente busca una forma de conectarlo. Aunque te la cojas con papel de fumar. Como hacen nuestros queridos amigos en el siguiente párrafo:

La solución, pues intentar volver a hinchar el margen de intermediación artificialmente, esta vez no a cuenta del BCE sino de los millones de ahorradores españoles, que verán por decreto ley anulada la competencia en los depósitos en el sistema financiero español.

Es decir, obligar a los bancos que más se arriesgan a ser más solidarios con el fondo de garantía es “anular la competencia en el sistema español por decreto ley”. Sí señor, con dos cojones. Y perdón por la ordinariez, pero hay que tenerlos cuadrados para decir esa burrada y poder irse a la cama tan tranquilo por la noche.

Es muy sencillo: las entidades realmente sólidas y saneadas no tendrán problema en pagar un precio extra para poder ofrecer más interés y captar más pasivo. Las entidades en una situación más complicada se lo pensarán dos veces antes de meterse en el charco y se dedicaran a avanzar “lentas pero seguras” sin ansias de querer captar depósitos a cualquier precio.

¿Es esto limitar la libre competencia? pues en cierto modo, pero es que (¡última hora!) las regulaciones limitan la libre competencia. Y si una lección hemos aprendido de la crisis financiera, es que no nos interesa una libre competencia desbocada entre bancos, sino una situación más controlada donde los bancos no asuman riesgos estúpidos (también a la hora de captar depósitos).

…y si hace falta, ¡invéntate los números!

Para culminar el despropósito, digo, nuestro artículo de economía de barra de bar, nada mejor que inventarse unos cuantos números. El colofón final. Así, podemos leer lo siguiente:

el que al final está pagando el pato es simplemente el ciudadano o el ahorrador. El volumen de depósitos en España a particulares asciende a unos 450.000 millones de euros, la diferencia entre que estos depósitos sean remunerados al 3,1% o al 4% simplemente significa que al final del año, los hogares españoles tendrán 4.000 millones de euros menos en sus bolsillos y los bancos y cajas 4.000 millones de euros más en su cuenta de resultados.

Para empezar, estas cifras asumen que hoy en día todos los depósitos se pagan al 4%. Para darse cuenta de cuán enorme es esta mentira, basta visitar las oficinas de cualquier banco y ver, en promedio, los intereses que están ofreciendo. También se asume que cuando entre en vigor la nueva normativa todos los depósitos van a bajar al 3,1%, otra tontería enorme.

Hablar de “los hogares españoles” para dar un poco de penita es demagogia pura. Los hogares españoles realmente necesitados sencillamente no tienen ahorros para meter a plazo fijo en el banco, así que les da igual. El dinero depositado es el de gente a la que en ese momento no lo necesita para sobrevivir (si no, obviamente no podrían depositarlo). En una situación de crisis de demanda (como la que tenemos en España) las medidas penalizadoras del ahorro están a la orden del día, precisamente para que depositar el dinero en el banco sea poco atractivo, y dicho dinero se ponga en circulación aumentando la demanda. Esta es una de las razones por las que para España es malo que el BCE suba los tipos de interés.

Por último, lo de que “todos los bancos aumentarán su cuenta de resultados” con esta medida también es otra gilipollez enorme. Si los bancos pagan menos intereses, captarán menos depósitos. Y si siguen pagando los mismos intereses, van a tener que pagar una mayor penalización al fondo de garantías. De modo que la supuesta ganancia de los bancos diría que es bastante poco clara (en todo caso, se están previniendo pérdidas, y eso tampoco creo que sea una mala idea).

Pero como buen economista de barra de bar, sabes que todo esto no importa. Tú tienes una misión: dejar claro que el estado regala dinero a los bancos.

PD: si vas a hacer economía de barra de bar, debes dejar claro que eres un gurú del tema. Por ejemplo, llamando a tu blog “GurusBlog”. Porque con modestia no se llega a ningún sitio.


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2 comentarios

  • Carlos dice:

    Bueno, desde mi posición de economista de barra de la cafetería de Teleco (algo parecida a la de economista de bar, con un café mucho más malo, pero mucho menos sensacionalista y más sentido común) te felicito por el artículo. Aún no entiendo y ni se lo suficiente de Economía ni de Finanzas para entender todos los conceptos de los que hablas (al menos se que el Estado no regala el dinero a los bancos, y que sale mucho más a cuenta (para todos) rescatar a un banco que dejarlo quebrar), pero el sentido común me llega de sobra para detectar sensacionalismo y demagogia barata en un artículo. Estos señores de “GurusBlog” tal vez sean gurús en Economía o Finanzas (con ese artículo lo dejan bastante en entredicho), pero de escribir con cierta objetividad, sin lanzar las campanas al vuelo y sin usar tintes sensacionalistas, tienen muy muy poca idea.
    Me alegro de que sigas dando caza y caña a la blogobasura ;)

    • Ignacio dice:

      Gracias por tu comentario, Carlos.

      El problema es que es muy fácil titular que “el estado quiere robarnos a todos para dárselo a los bancos” y quedarse tan ancho, luego la gente lee el titular (sin pararse a pensar qué es lo que hay detrás) y la bola de nieve crece. En este caso, es como decir que el estado, por obligar a los conductores a pagar un seguro, roba dinero a los españoles para dárselo a las aseguradoras.

      Lo que no podemos hacer tampoco es quejarnos de que los bancos están muy poco regulados, y cuando se les regula, también quejarnos. Está claro que unos bancos con regulaciones más estrictas y competencia más vigilada van a ofrecer menos rentabilidad a sus clientes. Pero es que precisamente la falta de regulación y la espiral de rentabilidades absurdas por productos financieros “exóticos” (como los bonos garantizados por hipotecas basura) fue el gran detonante de la crisis financiera.

      Sinceramente, creo que es mejor para todos tener bancos que no compitan a lo loco por ver quién ofrece más interés, sino que estén más controlados y asuman menos riesgos. Al menos, hasta que pase la marea y los bancos demuestren estar en una situación financiera suficientemente sólida (porque ahora muchos no lo están). Y el que quiera rentabilidades muy superiores a las de mercado, que invierta en sellos o en las participaciones de Ruiz Mateos. Pero luego, que no se queje.