Publicado el 18 may, 2011


Ni es una revolución, ni falta que hace

Leyendo algunos de mis últimos tweets, alguno podría pensar que soy un quintacolumnista, un coverso o un infiltrado neocon. Nada más lejos de la realidad. Lo que me pasa es que me jode que se reivindiquen estupideces en nombre de una causa justa. Sin embargo, llega un momento en el que hay que defender el derecho mismo a reivindicar cosas. Sean estúpidas o no, que al fin y al cabo, eso es subjetivo.

Por otro lado, que en general no comparta muchas de sus ideas no quiere decir que no me parezca valiente y digno de reconocimiento el hecho de que cientos de jóvenes españoles estén acampando en las calles protestando por el simple hecho de que están hasta los huevos. Se ha conseguido romper un tópico que llevaba demasiados años rondando: que los jóvenes españoles nunca se rebelan por nada. Pues mira, al final resulta que sí. Dan igual las razones, al fin y al cabo. Lo importante es que haya gente dispuesta a romper el (estúpido) tópico.

El hecho de que haya habido intentos de reprimir estas legítimas manifestaciones me ha hecho replantear mi posición. Independientemente de que se reivindiquen algunas tonterías, la motivación de esta iniciativa es noble y razonable. E independientemente de eso, el derecho a protestar es algo que se debe defender. Así que en cuanto he empezado a escuchar noticias de prohibiciones y represión, me he dado cuenta de que estaba equivocado. Hay que protestar por el simple hecho de poder protestar. Luego que cada cual pida lo que le dé la gana, pero en las actuales condiciones de la juventud española (que a mí me han obligado a emigrar, sin ir más lejos), protestar está más justificado que nunca.

Me gustaría, de todas maneras, puntualizar algunas cosas al respecto.

Una revolución es otra cosa

Una serie de acampadas no es una revolución. Una revolución es otra cosa, generalmente violenta, que tiene como objetivo cambiar el sistema. ¿Queremos cambiar el sistema? pensadlo un segundo. Es increíblemente afortunado nacer en España. Por mala que sea la situación actual, España es un país mucho más rico que la media mundial, con muchas más libertades civiles que la media mundial. Casi nadie se muere de hambre y todo el mundo tiene derecho a manifestarse sin que le peguen un tiro. Por eso, querer compararse con Túnez o Egipto resulta casi insultante (para ellos).

Además, el actual “sistema” ha proporcionado a España su periodo más largo de estabilidad y prosperidad. El “sistema” no sólo es Rajoy y ZP. También es la educación, la sanidad o la ley de dependencia. ¿No os gustan los que dirigen el sistema? perfecto. Votad a otros. O no votéis a nadie para mostrar vuestro descontento (a pesar de los oportunistas de IU y UPD, el voto en blanco es perfectamente demócrata, legítimo y razonable). O mejor aún, integraos en el sistema para introducir en él nuevas ideas. Entrar en “la clase política” está al alcance de cualquiera. Basta afiliarse a un partido.

Pero el actual “sistema” es bastante bueno. En serio. Comparad con cualquier país del mundo escogido al azar. Nacer en España es increíblemente afortunado. Quienes actualmente dirigen el sistema (no solo en España) son increíblemente mediocres. No lo discuto. Pero la solución no es desprestigiar a la política (¿cómo queréis ocupar el poder, si no? ¿con el ejécito? ¿la dictadura del proletariado? ¿la ley de la jungla?). La solución es hacer política.

Excluir a la mitad de los españoles no es buena idea

Excluir de inicio “al bipartidismo” es una pésima idea. Tanto el PP como el PSOE tienen una base de apoyos suficientemente grande y diversa como para que dentro de ella haya mucha gente dispuesta a apoyar las protestas. Incluso entre los afiliados (del PSOE seguro, del PP alguno habrá también) hay gente que entiende y apoya las motivaciones del movimiento (aunque no compartan ciertas reivindicaciones).

No olvidéis que el bipartidismo existe porque la gente lo vota. Y habrá borregos, como en todos los sitios, pero también hay gente que ha votado a uno de los dos partidos mayoritarios de forma libre y consciente. Quizá parezca sorprendente, pero prácticamente todas las grandes democracias parlamentarias occidentales son básicamente bipartidistas: EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia… casi siempre hay dos grandes bloques alternándose en el poder. Si mañana se hunde el PSOE, aparecerá otra gran fuerza similar ocupando su lugar, igual que cuando se hundió la UCD apareció el PP. Es inercia democrática, y no depende demasiado del sistema electoral (en todos los países mencionados el sistema es muy diferente a España).

Y no, no son todos iguales. Quizá no recordéis como fueron los años de mayoría absoluta de Aznar (guerra de Irak, Prestige, Yak 42, religión en los colegios, privatizaciones masivas, ofensiva mediática contra otras lenguas del Estado, Acebes, Zaplana…). Ojalá no necesitéis que una mayoría absoluta de Rajoy os refresque la memoria. Por muy maula que sea Zapatero, de verdad, el PP nunca será lo mismo que el PSOE. Que no os gusta el PSOE, perfecto. Votad a otros, votad en blanco, no votéis. Pero no caigáis en la tentación de que “todo es lo mismo”. En serio, no lo es.

¿Manifiestos? ¿Propuestas específicas? Mejor que no

Suena ridículo, pero es cierto. Cuantas más propuestas específicas salgan de esas manifestaciones, menos gente las apoyará. Poniendo un ejemplo extremo: si mañana pedís la colectivización de la propiedad, aparte de estar retrocediendo 90 años en el tiempo, espantaréis a muchísima gente que apoya las propuestas, hasta convertiros en un sector minoritario y extremista. Si queréis ser voz de toda la sociedad, no os empeñéis en excluir a grandes sectores de ella con propuestas que no tienen por qué ser necesariamente compartidas por el resto.

Mucho mejor que yo lo explica este artículo. Así que si de verdad queréis que os apoye una marea social (y a mí, desde Holanda, no me importaría hacerlo), no os empeñéis en exluir a un montón de gente sólo porque sí.

Poco más que añadir por mi parte. Ojalá las cosas cambien a mejor y no se apropie de este movimiento cualquier voz iluminada o trasnochada. Y quien quiera reprimir este movimiento, me tendrá en frente. A mí lo que más me gusta es protestar, así que estaré en contra de cualquiera que pretenda suprimir este derecho.


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