Publicado el 27 sep, 2012


Réquiem por un parlamento español

RIP Parlamento

Nota: este post debería haber sido publicado hace un par de semanas, pero por problemas técnicos el blog ha estado caído hasta hoy.

A los que clamáis contra el sueldo de los políticos (cobrar por dirigir un país ¡habrase visto!), pensáis que la solución a la crisis es eliminarlos y difundís con ansia el bulo de los 400.000: enhorabuena. El Partido Popular ha escuchado vuestras súplicas. Su secretaria general, y a la sazón presidenta de Castilla-la Mancha, ha conseguido su propósito de eliminar el sueldo de los parlamentarios a partir del próximo año, así como reducir su número a la mitad en las próximas elecciones.

Para regocijo de la antipolítica, los castellanomanchegos gastarán unos cientos de miles de euros menos en remunerar a sus representantes democráticos, dinero que quedará disponible “pa’l pueblo”. O, a juzgar por los antecedentes de Cospedal, puede que sea para altos cargos no electos, quién sabe.

Para todos aquellos que no se han dado cuenta de que la economía es tan intrínseca al mundo como la ley de la gravedad, me toca hacer de aguafiestas ahora. Toda decisión tiene un coste. A cambio de unas migajas presupuestarias Castilla-la Mancha acaba de sacrificar su Parlamento. La decisión obliga a los parlamentarios regionales a serlo sólo a tiempo parcial, o bien acumulando otros cargos públicos (y siendo por tanto incapaces de dedicarse plenamente a ninguno de ellos) o bien dedicándose a la empresa privada (y teniendo en cuenta que será ésta quien les pague el sueldo, el conflicto de intereses es más que evidente). Considerando que además el número de diputados disminuye a la mitad, el Parlamento verá su capacidad operativa actual reducida a la mínima expresión.

La consecuencia más inmediata es que las leyes regionales de Castilla-la Mancha serán con toda probabilidad elaboradas fuera del Parlamento, por “asesores”, “cargos de confianza” y todo tipo de lobbyistas en general que, por supuesto, no lo harán gratis. El llamado “trámite parlamentario” hará honor a su nombre y se limitará a cambios cosméticos y la eventual aprobación o rechazo.

Otra consecuencia es que la oposición desaparece. Los parlamentarios del partido gobernante tienen al menos la posibilidad de dedicarse al gobierno a tiempo completo si acumulan algún cargo autonómico de libre designación a su acta de diputado, pero los diputados de la oposición no tendrán esa oportunidad, y deberán ganarse su sueldo por otra vía fuera del Parlamento. Huelga decir que en estas condiciones es materialmente imposible ejercer una verdadera labor de control al gobierno.

Es decir, tenemos una comunidad autónoma donde, sin ayuda externa (nota: nadie trabaja gratis), los parlamentarios del partido gobernante no tienen capacidad de elaborar las leyes y los de la oposición no tienen capacidad para fiscalizarlas. Conviene recordar que las comunidades autónomas tienen la competencia sobre la sanidad, la educación y, en general, la mayor parte del gasto público que se realiza dentro de sus territorios. El destino del dinero de los castellanomanchegos va a ser controlado por 25 tipos trabajando gratis y a tiempo parcial.

Hay otra consecuencia de la reducción del número de parlamentarios con el actual sistema electoral: se consolida el bipartidismo y se hace prácticamente imposible la representación de terceros partidos. Y, al haber sólo dos partidos, uno de ellos tendrá la mayoría absoluta.

En resumen: Castilla-la Mancha tendrá un Parlamento con tan solo 25 diputados, trabajando a tiempo parcial, donde uno de los partidos tendrá mayoría absoluta. La conclusión es clara: el Parlamento pasa a ser irrelevante. Está ahí porque la ley dice que tiene que haberlo, pero en la práctica, el poder legislativo de Castilla-la Mancha desaparece, convertido en un apéndice burocrático del ejecutivo. Las leyes serán tramitadas por un Parlamento sin capacidad de consensuarlas o fiscalizarlas, y aprobadas automáticamente por la mayoría absoluta del partido gobernante.

No hace falta ser muy listo para intuir el peligro de este experimento de ingeniería política: si el Parlamento es un mero trámite burocrático ¿para qué necesitamos Parlamento?

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Bola extra: ¿cuál es el número óptimo de diputados que debería tener un Parlamento? en los países desarrollados se ha comprobado empíricamente que el número de parlamentarios tiende a ser la raíz cúbica de la población. España lo cumple casi a la perfección: con una población de 47.190.493 según el último dato del INE, le corresponderían 361 escaños, y el Congreso tiene 350. A Castilla-la Mancha, con 2.115.334 habitantes, le corresponderían 128. Incluso admitiendo un sesgo a la baja, por ser un parlamento regional y no estatal, 25 sigue siendo manifiestamente insuficiente. Sin ir más lejos, el ayuntamiento de Albacete tiene 27 concejales.


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