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	<description>Blog de Ignacio Munguía</description>
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		<title>Sistemas electorales proporcionales: ajustando la proporcionalidad</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 13:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos los sistemas electorales repasados hasta ahora tienen una importante característica en común: no son proporcionales. Aunque haya diferentes mecanismos para dotarles de cierta proporcionalidad, no está en la raíz de su filosofía el ser proporcionales, sino el elegir determinados representantes. Como ya se discutió al analizar los sistemas mayoritarios, cuando se trata de elegir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/58/Scottish_Parliament_current.png" width="375" height="200" alt="Hemiciclo" /></p>
<p>Todos los <strong>sistemas electorales</strong> repasados hasta ahora tienen una importante característica en común: no son <strong>proporcionales</strong>. Aunque haya diferentes mecanismos para dotarles de cierta proporcionalidad, no está en la raíz de su filosofía el ser proporcionales, sino el elegir determinados representantes. Como ya se discutió al analizar los <a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/sistemas-electorales-mayoritarios/" title="Sistemas electorales mayoritarios">sistemas mayoritarios</a>, cuando se trata de elegir a un determinado candidato, o bien obtiene representación o no la obtiene, no tiene sentido hablar de proporcionalidad.</p>
<p>Sin embargo, en todas las democracias parlamentarias modernas los candidatos se agrupan en <strong>partidos</strong>, coaliciones, alianzas&#8230; listas de candidatos afines, en resumen. Los votantes también tienden a agrupar sus votos en estas listas según sus preferencias ideológicas. Desde ese punto de vista, es &#8220;justo&#8221; que la composición del parlamento, en cuanto a afinidades ideológicas, refleje de forma <strong>proporcional</strong> las afinidades ideológicas de la población, expresadas con su voto (recordemos que el adjetivo &#8220;justo&#8221; es relativo, teniendo en cuenta el <a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/buscando-el-sistema-electoral-perfecto/" title="Buscando el sistema electoral perfecto">equilibrio de preferencias</a> asociado al Teorema de Arrow). </p>
<p>Es así como surgen los sistemas proporcionales, en los que no se elige directamente a candidatos sino que se reparten los escaños proporcionalmente entre las listas que concurren, y luego cada lista asigna los escaños que le corresponden (de diferentes maneras) entre sus candidatos. La realidad es que hay muy pocas <strong>democracias parlamentarias</strong> con sistemas puramente proporcionales (donde todos los votos del país se dividan proporcionalmente en escaños), ya que un sistema electoral debe tener otras características además de proporcionalidad (que aquí hemos englobado subjetivamente en los amplios conceptos de &#8220;estabilidad&#8221; y &#8220;representatividad&#8221;).</p>
<p>¿Cómo consiguen los sistemas proporcionales tener en cuenta estos factores? hay diversas formas</p>
<p><span id="more-581"></span></p>
<h3>División en circunscripciones</h3>
<p>En la práctica, salvo países muy pequeños, son pocos los sistemas electorales proporcionales donde el reparto se realiza proporcionalmente a nivel estatal. Normalmente el territorio se divide en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Circunscripci%C3%B3n">circunscripciones</a>, y a cada circunscripción se le asigna un número de escaños. Así, se mejora la <strong>representatividad</strong>: los cargos electos tienen más proximidad con los votantes y un electorado concreto (una provincia, una región, etc.) ante el que rendir cuentas. También se garantiza que todos los territorios estén explícitamente representados en el parlamento nacional y de este modo no se ignoren los asuntos que afectan a regiones poco pobladas o de poco interés electoral.</p>
<p>Evidentemente, <strong>mejorar la representatividad tiene un coste en términos de proporcionalidad</strong> (recordemos de nuevo la paradoja de Arrow). Para empezar, no basta con que a nivel estatal un partido obtenga suficientes votos para obtener representación: tiene que obtener suficientes votos en alguna circunscripción. Poniendo un ejemplo muy sencillo, en un parlamento donde se eligen 100 escaños divididos en 10 distritos con 10 escaños por distrito, es irrelevante que un partido obtenga el 5% de votos a nivel nacional (que en teoría le deberían garantizar 5 escaños): mientras no se acerque al 10% en ningún distrito, no obtendrá representación (esta es básicamente la razón de que IU y UPyD no obtengan en el congreso español el número de escaños que les correspondería proporcionalmente al total de votos estatales).</p>
<p>Hay otra distorsión de la proporcionalidad asociada al hecho de que al dividir el territorio en circunscripciones, <strong>no todos los votos &#8220;valen lo mismo&#8221;</strong>. Para empezar, el número de escaños que corresponden a cada distrito nunca será exactamente proporcional a la población (no podemos asignar escaños con decimales). En muchos casos, de hecho, el reparto es explícitamente no proporcional. Por ejemplo en el congreso español 248 escaños se reparten proporcionalmente a la población de cada provincia y los 102 restantes son fijos (dos por provincia, uno para Ceuta y Melilla). Por eso, provincias pequeñas como Soria o Teruel tienen más representación de la que les correspondería si todos los 350 escaños se repartieran proporcionalmente (ya que no tendrían esa prima de dos escaños fijos).</p>
<p>Pero es que además, aunque consiguiéramos asignar un número de escaños a cada provincia que fuese exactamente proporcional a la población, seguiríamos teniendo el mismo problema. Por ejemplo, dos provincias pueden tener la misma población pero si una está más <strong>envejecida</strong> que otra, tendrá más votantes potenciales (mayor número de habitantes mayores de edad). O simplemente, el hecho de que en una provincia haya más <strong>abstención</strong> que en otra distorsiona el reparto. Por poner un ejemplo numérico muy simple, supongamos dos distritos, cada uno con 100 000 habitantes, representados por 10 escaños. En el distrito A votan 80 000 personas y en el B votan 60 000, el resultado es que los votos del distrito B valen &#8220;más&#8221; (porque a un número menor de votos le corresponde el mismo número de escaños).</p>
<h3>Cómo compensar la división en circunscripciones</h3>
<p>Existen varios mecanismos para corregir la distorsión de proporcionalidad asociada a la división en distritos. Los <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Leveling_seat" title="Escaños de compensación">escaños de compensación</a> elegidos en <strong>Suecia</strong> y <strong>Noruega</strong> son un buen ejemplo (perfectamente aplicable al sistema electoral español): un porcentaje de los escaños se reparte proporcionalmente a nivel nacional (considerando el total estatal de votos) para evitar que partidos con significativo apoyo nacional pero porcentaje insuficiente en los distritos se queden sin representación. En el sistema noruego, cada distrito tiene un escaño de compensación (en España, equivalentemente habría 50 escaños de compensación). En Suecia en cambio, el número de escaños de compensación es fijo y su asignación a diferentes distritos es variable.</p>
<p>Otra opción (más beneficiosa para los partidos minoritarios) es una <strong>&#8220;circunscripción escoba&#8221;</strong> donde sólo vayan los restos de votos que no han servido para obtener escaño en una determinada circunscripción (en lugar de considerar el total nacional de votos). En España este mecanismo, que en su día fue <a href="http://www.portalelectoral.es/content/view/384/75/" title="Propuesta de reforma electoral de IU">propuesto por IU</a>, topa con el problema de que, según la <strong>Constitución</strong>, el distrito electoral es la <strong>provincia</strong> (¿quiénes serían los diputados elegidos en dicha &#8220;circunscripción escoba&#8221;?)</p>
<p>La alternativa más popular, sin embargo, son los <strong>sistemas electorales mixtos</strong> donde parte de los escaños se eligen por distrito (con sistema mayoritario habitualmente) y otra parte se eligen proporcionalmente. Pero de momento, nos centraremos en sistemas puramente proporcionales.</p>
<h3>Umbrales mínimos</h3>
<p>Pensemos por un momento que los 350 diputados del Congreso español se eligieran proporcionalmente según los votos obtenidos en todo el estado (lo que reclaman algunos en la actualidad bajo el erróneo eslogan de &#8220;una persona, un voto&#8221;). Esto supondría que obtener aproximadamente una 350ª parte de los votos totales (un insignificante 0,28%) valdría para garantizarse un escaño. También supondría que un partido necesitaría superar el 50% de los votos para obtener <strong>mayoría absoluta</strong>. En la práctica, habría múltiples partidos con casi nulo apoyo real en la sociedad pero cuyos escaños podrían condicionar las políticas de la mayoría. </p>
<p>Al ser virtualmente imposibles las mayorías absolutas (en la democracia española, por ejemplo, nunca un partido ha llegado al 50% de los votos) la <strong>estabilidad</strong> del gobierno siempre dependería de los minoritarios (un ejemplo real de esto es el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Parliament_of_Italy#The_1946-1993_electoral_system" title="Sistema electoral italiano de 1946 a 1993">sistema electoral italiano hasta 1993</a> &#8211; la duración media de los gobiernos era de nueve meses). Para evitar la presencia de partidos irrelevantes, la mayoría de sistemas proporcionales establecen <strong>umbrales</strong>. Por ejemplo, en España un partido debe obtener al menos el 3% de votos en una determinada provincia para entrar al reparto de escaños.</p>
<p>En algunos casos, se establecen umbrales demasiado altos con la clara intención de dificultar la <strong>representación de minorías</strong> o la aparición de nuevos partidos alternativos a la mayoría establecida. Por ejemplo, en <strong>Turquía</strong> un partido debe obtener el 10% de votos en todo el territorio nacional para entrar en el parlamento. De este modo, los <strong>kurdos</strong>, poco más del 10% de la población, jamás han estado representados en Ankara por sus propios partidos políticos. En <strong>Rusia</strong>, el umbral es del 7%, lo que en las últimas elecciones, por ejemplo, dejó fuera de la Duma al partido liberal Yábloko, con más de dos millones de votos. Semejantes umbrales en España harían desaparecer a todos los partidos del Congreso salvo PP y PSOE. En el otro extremo, <strong>Holanda</strong>, con un parlamento de 150 miembros, tiene un umbral de 1/150 de los votos totales (el 0,67%).</p>
<h3>Primas a la mayoría</h3>
<p>Otra forma de garantizar la estabilidad por la &#8220;vía rápida&#8221; (a costa de cargarse directamente la proporcionalidad) es asignar <strong>primas</strong> al partido más votado (ya sea en cada distrito o a nivel nacional). Es decir, el partido que gana tiene representantes extra sólo por haber ganado. De este modo, se favorece que los partidos más votados sean quienes formen gobierno.</p>
<p>Por ejemplo, en el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Elections_in_Greece#Electoral_law" title="Sistema electoral griego">parlamento griego</a>, con 300 escaños, 40 son automáticamente asignados al partido más votado, y el resto se reparten proporcionalmente en circunscripciones (con un sistema similar al español). Así, basta con que el partido vencedor obtenga 111 escaños de los 260 restantes para tener mayoría absoluta en la cámara. En el complejo <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Parliament_of_Italy#Electoral_System" title="Sistema electoral italiano">sistema electoral italiano</a>, se garantiza que el vencedor obtiene aproximadamente el 55% de los escaños, y el resto del parlamento se reparte proporcionalmente entre los restantes partidos.</p>
<p>En <strong>Francia</strong>, que a nivel nacional usa un <a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/sistemas-electorales-mayoritarios/" title="Sistema electoral mayoritario">sistema mayoritario</a> a doble vuelta, las primas a la mayoría se usan en las elecciones municipales (prima del 50% de los concejales al partido más votado) y regionales (25% de representantes al partido más votado). Este tipo de mecanismos reducen el poder real de los partidos minoritarios, al otorgar prácticamente siempre la mayoría absoluta al partido más votado (con lo cual las coaliciones de gobierno son innecesarias).</p>
<p>__________<br />
Aún nos queda conocer dos cosas fundamentales sobre los sistemas proporcionales. La primera, ¿cómo votamos? (listas cerradas, abiertas, desbloqueadas, mixtas&#8230;). La segunda, y más importante, <strong>¿cómo repartimos los escaños?</strong> (nunca será de forma puramente proporcional ya que no podemos repartir &#8220;escaños con decimales&#8221; y ahí está la gracia del asunto).</p>
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		<title>Sistemas electorales de preferencias ordenadas</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 17:41:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Una de las principales críticas a los sistemas mayoritarios (uninominales y plurinominales) es su falta de proporcionalidad. Si los candidatos se agrupan en listas, la lista más votada tiende a monopolizar la representación. Se trata, además, de sistemas donde la representación de minorías es bastante complicada. En definitiva, como su nombre indica, los sistemas mayoritarios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img alt="" src="http://s0.geograph.org.uk/geophotos/02/33/60/2336056_18d2e6fe.jpg" title="Voto personal transferible" class="alignnone" width="400" height="300" /></p>
<p>Una de las principales críticas a los <strong>sistemas mayoritarios</strong> (<a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/sistemas-electorales-mayoritarios/" title="Sistema electoral mayoritario">uninominales</a> y <a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/sistemas-electorales-mayoritarios-de-listas-abiertas/" title="Sistema electoral mayoritario de listas abiertas">plurinominales</a>) es su falta de <strong>proporcionalidad</strong>. Si los candidatos se agrupan en listas, la lista más votada tiende a monopolizar la representación. Se trata, además, de sistemas donde la representación de minorías es bastante complicada. En definitiva, como su nombre indica, los sistemas mayoritarios están diseñados para que gobierne la mayoría sin tener en cuenta más consideraciones.</p>
<p>Una forma de paliar estos defectos, manteniendo un sistema de &#8220;voto a personas&#8221; y listas abiertas es el <strong>voto preferencial</strong>: los electores pueden votar a varios candidatos pero no todos los votos valen lo mismo, sino que se ordenan de mayor a menor. Por ejemplo, si en un determinado distrito se eligen cuatro escaños, cada votante marcará con &#8220;1&#8243; su candidato favorito, &#8220;2&#8243; al siguiente más favorito, &#8220;3&#8243; al siguiente y &#8220;4&#8243; al último dentro de sus favoritos. Existen diferentes sistemas para contabilizar las preferencias.</p>
<p>Los sistemas de preferencias ordenadas generan resultados relativamente proporcionales (sobre todo en comparación con los mayoritarios): los últimos candidatos de las listas mayoritarias se suelen llevar muchos votos pero con muy poca preferencia, de modo que son superados por candidatos de fuerzas minoritarias con pocos votos pero alto orden de preferencia. También se reduce el &#8220;voto inútil&#8221;, los votantes saben que si el candidato de su primera preferencia no resulta elegido, al menos sus siguientes preferencias pueden contribuir a otros candidatos.</p>
<p>La principal crítica a este sistema es la <strong>complejidad</strong> del recuento (se deben hacer tantos recuentos independientes como órdenes de preferencia). En la práctica, con sistemas preferenciales es casi imposible tener distritos de más de 7 u 8 representantes (si no, el recuento sería demencial). Trasladando esto a <strong>España</strong>, supondría que los partidos minoritarios de ámbito nacional como IU o UPyD lo tendrían aún más difícil para obtener representación. Otra crítica es la posibilidad de votos cruzados para que varias minorías anulen a una mayoría. Pero salvo coaliciones electorales explícitas, este efecto negativo solo tiene impacto real en elecciones pequeñas donde se puede controlar una parte muy significativa del electorado (por ejemplo, una facultad universitaria).</p>
<p>La complejidad de estos sistemas es tal que hay ilimitadas permutaciones de posibles sistemas electorales teniendo en cuenta como se ponderan, distribuyen y transfieren las preferencias. Veamos algunos de los fundamentales.</p>
<p><span id="more-570"></span></p>
<h3>Voto por puntuación (método Borda)</h3>
<p>Se trata sencillamente de asignar más <strong>puntos</strong> a los candidatos más preferidos. Si un votante puede marcar <em>n</em> votos (ordenados del 1 al <em>n</em>), el candidato favorito recibe <em>n</em> puntos, el siguiente preferido <em>n</em>-1 puntos, el siguiente <em>n</em>-2 y así sucesivamente hasta que el enésimo recibe un punto. Al final, los candidatos con más puntos resultan elegidos.</p>
<p>Haciendo unas sencillas simulaciones se puede ver fácilmente que si los candidatos están agrupados en listas, el resultado es poco proporcional respecto a los votos obtenidos por cada lista<sup>*</sup>, beneficiando claramente a los partidos más votados. Este sistema sólo resulta útil en listas verdaderamente abiertas donde los candidatos no están agrupados en <strong>partidos</strong> o coaliciones. Por tanto no suelen usarse en <strong>elecciones parlamentarias</strong> (salvo cuando se elige un solo candidato &#8211; caso de las minorías nacionales en Eslovenia). </p>
<p>Sí que se usa, en cambio, en elecciones dentro de organizaciones pequeñas (por ejemplo, para elegir una delegación), donde los candidatos se presentan a título individual y no agrupados en candidaturas. En este caso, el <strong>método Borda</strong> tiene la virtud de premiar a los candidatos de <strong>consenso</strong> (es decir, a los candidatos votados por más gente, aunque no sea como primera preferencia). Poniendo un sencillo ejemplo, si se pueden elegir cinco preferencias, cuatro votos de segunda preferencia valdrán más (4 votos * 4 puntos = 16) que tres votos de primera preferencia (3 votos * 5 puntos = 15). Dicho de otra forma, para ganar en el método Borda no hay que obtener el mayor número de &#8220;votos favoritos&#8221; sino la puntuación promedio más alta. Como curiosidad, el método de elección del antiguo <em>Balón de Oro</em> era básicamente este mismo: cada elector escogía sus tres favoritos, otorgándoles 5, 3 y 1 punto.</p>
<p><em>* Nota: existe un método Borda bastante más complejo que sí consigue resultados relativamente proporcionales a las listas, denominado &#8220;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Quota_Borda_system" title="Método Borda de cuota">método Borda de cuota</a>&#8220;</em></p>
<h3>Voto fraccionado</h3>
<p>Se trata de una corrección del anterior que premia las <strong>preferencias</strong> frente al voto de consenso, es decir, los candidatos con primera preferencia reciben un peso considerablemente superior que los de segunda preferencia y sucesivas. Concretamente, el primer voto vale 1 punto, el segundo voto 1/2 puntos, el tercer voto 1/3 puntos y así sucesivamente hasta el enésimo voto que recibe 1/<em>n</em> puntos.</p>
<p>Este sistema es más resistente al posible amaño de elecciones mediante <strong>votos cruzados</strong> y de paso genera resultados aceptablemente proporcionales cuando los candidatos están agrupados en listas. Se puede demostrar, de hecho, que si cada votante votara sólo a los candidatos de una determinada lista, la distribución de escaños a cada lista sería la misma que usando el método <strong>d&#8217;Hondt</strong> con listas cerradas. La ventaja, claro, es que siendo listas abiertas, candidatos pertenecientes a partidos minoritatios pero con mucho apoyo popular tienen más fácil ser elegidos que con listas cerradas (o que candidatos pertenecientes a partidos mayoritarios pero poco populares puedan ser relegados por los votantes). </p>
<p>En el mundo real, se usa en las elecciones parlamentarias del pequeño archipiélago de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Elections_in_Nauru" title="Elecciones en Nauru">Nauru</a> (aunque allí no tienen candidaturas sino una lista puramente abierta donde todos los candidatos se presentan a título individual). Aplicado a <strong>España</strong>, este sistema podría resultar una alternativa sencilla para dar cierta proporcionalidad al sistema electoral del <strong>Senado</strong> y facilitar la representación de partidos minoritarios en el mismo, sin complicar excesivamente el recuento o el formato de las papeletas (solo que en vez de marcar cruces habría que marcar números del 1 al 4).</p>
<h3>Voto personal transferible</h3>
<p>Este sistema (conocido como <strong>STV</strong> por sus siglas en inglés) es similar a los anteriores en la forma de votar (cada votante puede elegir <em>n</em> candidatos, marcándolos del 1 al <em>n</em> según su orden de preferencia), pero hay una diferencia conceptual entre ambos: los métodos anteriores son acumulativos. Todos los candidatos votados reciben &#8220;parte&#8221; del voto, con diferente ponderación. En el sistema transferible, sin embargo, el voto lo recibe sólo el candidato favorito. Si ese candidato no necesita el voto (bien porque tiene demasiados y ya ha sido elegido; o demasiado pocos y ya ha sido eliminado) es entonces cuando el voto se transfiere a su siguiente <strong>preferencia</strong>, y así sucesivamente.</p>
<p>Lo primero que se hace es definir una <strong>cuota</strong>: todo candidato que supere la cuota en primera ronda será elegido, y los escaños sobrantes se van eligiendo a medida que las sucesivas preferencias vayan permitiendo superar la cuota a otros candidatos. Generalmente se usa la cuota <strong>Droop</strong>: si se eligen <em>m</em> escaños y hay <em>N</em> votos, la cuota Droop es <strong><em>Q = (N/[m+1]) + 1</em></strong>. Suena complicado pero en realidad es sencillo. Por ejemplo, si solo se elige un escaño, la cuota Droop es sencillamente la mitad de los votos más uno. Si se eligen dos escaños, la cuota es un tercio de los votos más uno, etc. En general, si se eligen <em>m</em> escaños, es matemáticamente imposible que más de <em>m</em> candidatos superen la cuota Droop. </p>
<p><em>Nota: existen variantes que usan la cuota <strong>Hare</strong>, Q = N/m, sin embargo ésta tiene dos desventajas fundamentales: 1) menos escaños elegidos en primera ronda y por tanto complejidad adicional del proceso al necesitar más recuentos de preferencias sucesivas 2) favorece a las listas minoritarias, pudiéndose dar la paradoja de que un partido con mayoría absoluta de votos no obtuviera la mayoría absoluta de escaños, cosa que la cuota Droop sí garantiza. Los frikis electorales pueden satisfacer su curiosidad con el excelente <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Comparison_of_the_Hare_and_Droop_quotas" title="Comparación de las cuotas Hare y Droop">artículo</a> de Wikipedia comparando ambas cuotas.</em></p>
<p>El proceso de <strong>asignación de escaños</strong> es bastante complejo (ver un <a href="http://www.demopunk.net/sp/sp/pool/stv01.html#OPERACION" title="Ejemplo detallado de STV">ejemplo detallado</a>), pero resumiéndolo en sencillos pasos:</p>
<p>1. Se cuentan las primeras preferencias, y todos los candidatos que superen la cuota son elegidos.</p>
<p>2. Se cuentan las segundas preferencias de los candidatos ya elegidos y se transfieren a los candidatos aún no elegidos, en proporción a los votos sobrantes de la cuota (por ejemplo, las segundas preferencias de un candidato electo que supera la cuota por 1000 votos valen el doble de las de un candidato que supera la cuota por 500). Si la segunda preferencia de un candidato electo es otro candidato también electo, se remplaza por la tercera preferencia, y así sucesivamente.</p>
<p>3. Una vez asignadas las segundas preferencias, si aún no se han asignado todos los escaños, se elimina el candidato con menos votos, transfiriendo sus segundas preferencias a los candidatos que quedan en liza. Si después siguiesen quedando escaños sin asignar se vuelven a repetir los pasos 2 y 3 hasta que el número de candidatos que superan la cuota sea igual al número de escaños por asignar.</p>
<p>El STV (usado, por ejemplo, en <strong>ambas Irlandas</strong>, el Senado australiano o, desde el año pasado, Islandia) es considerado por algunos como la panacea de los sistemas electorales ya que combina listas abiertas con proporcionalidad, ofreciendo además una gran <strong>flexibilidad</strong> al votante, que puede distinguir sus candidatos más preferidos respecto a otros. La realidad es que no es práctico tener distritos mayores de 7 escaños, con lo cual, aplicado a España, los resultados serían menos proporcionales que con el actual sistema. Podría ser quizá una buena idea para el Senado (donde prácticamente cualquier sistema es mejor que el actual).</p>
<p>En algunos lugares se usa una versión del STV donde se elige un solo escaño, es lo que se denomina &#8220;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Instant-runoff_voting" title="Instant-Runoff Voting">instant-runoff voting</a>&#8221; o &#8220;segunda vuelta instantánea&#8221;. Se trata de una alternativa al sistema mayoritario uninominal, más &#8220;justa&#8221; que el &#8220;first-pas-the-post&#8221; pero sin añadir la complejidad adicional de una segunda vuelta.</p>
<p>Como se ve, a pesar de que en teoría se trata de un muy buen sistema electoral (respecto al equilibrio de <a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/buscando-el-sistema-electoral-perfecto/" title="Buscando el sistema electoral perfecto">características deseables</a>) en la práctica tiene muchas críticas. Para empezar, es un sistema muy <strong>complejo</strong>, al votante medio le cuesta entender el mecanismo que hay detrás del sistema para convertir determinados votos en escaños. El <strong>recuento</strong>, por otra parte, es absolutamente tedioso y se puede prolongar durante días. Asimismo, existen diferentes métodos para transferir las segundas preferencias, algunos de los cuales introducen cierto componente de aleatoriedad o son tan complejos que necesitan recuento por ordenador (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Counting_Single_Transferable_Votes#Surplus_allocation" title="Transferencia de preferencias en el STV">ver artículo</a>).</p>
<p>En resumen, los <strong>sistemas electorales de preferencias ordenadas</strong> equilibran bastante bien las características deseables de un sistema electoral&#8230; pero son demasiado complejos de implementar para beneficiarse de todas sus ventajas. La realidad ha demostrado que hay un considerable número de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Issues_affecting_the_Single_Transferable_Vote" title="Problemas del STV">problemas</a> a tener en cuenta. Una alternativa a los sistemas de preferencias ordenadas son los sistemas mixtos (como el alemán), que combinan varios sistemas electorales sencillos, en lugar de un sistema complejo.</p>
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		<title>Sistemas electorales mayoritarios de listas abiertas</title>
		<link>http://ig.nac.io/blog/2011/12/sistemas-electorales-mayoritarios-de-listas-abiertas/</link>
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		<pubDate>Sun, 18 Dec 2011 18:25:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[En el sentido amplio, los sistemas de listas abiertas son aquellos en los que el votante puede escoger (con diferentes grados de libertad) entre los candidatos que se presentan, votando por tanto a personas y no a partidos; teniendo la posibilidad adicional de votar a candidatos de distintos partidos. El sistema más simple de listas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img alt="" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/ab/01_eibar.jpg/320px-01_eibar.jpg" title="Elecciones en Éibar" class="alignnone" width="320" height="231" /></p>
<p>En el sentido amplio, los sistemas de <strong>listas abiertas</strong> son aquellos en los que el votante puede escoger (con diferentes grados de libertad) entre los candidatos que se presentan, votando por tanto a personas y no a partidos; teniendo la posibilidad adicional de votar a candidatos de distintos partidos. </p>
<p>El sistema más simple de listas abiertas es el <strong>sistema mayoritario plurinominal</strong>, que es similar al <a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/sistemas-electorales-mayoritarios/" title="Sistema electoral mayoritario">sistema mayoritario uninominal</a> del post anterior, con la diferencia de que en lugar de elegir un solo candidato por distrito, se eligen varios. Esto tiene una ventaja fundamental: permitir que en cada distrito pueda haber representación de varios partidos políticos, logrando aumentar la <strong>proporcionalidad</strong> del sistema uninominal (y favoreciendo las opciones de partidos minoritarios).</p>
<p>Por norma general, en estos sistemas electorales de listas abiertas los candidatos se agrupan en listas, pero el voto se realiza a personas, independientemente de la lista a la que pertenezcan. Teniendo en cuenta que la mayoría de los votantes se decantarán por los candidatos de un solo partido, lo normal es que se establezcan límites sobre el número máximo de candidatos que cada lista puede presentar &#8211; o que los electores pueden escoger (si no, en muchos distritos se daría el caso de que el partido más votado se llevaría todos los representantes, con lo cual no habría ninguna mejora de proporcionalidad respecto al sistema mayoritario uninominal).</p>
<p><strong>España</strong> tiene una larga tradición de sistemas mayoritarios plurinominales. Es el sistema usado actualmente en el <strong>Senado</strong>, también lo fue en la <strong>II República</strong>. Al igual que en el caso uninominal, tenemos el caso de única vuelta y doble vuelta ¿Cómo funciona, pues?</p>
<p><span id="more-548"></span></p>
<h3>Sistema simple (ejemplo: Senado español)</h3>
<p>Veamos el ejemplo del Senado español: en cada una de las provincias peninsulares se eligen cuatro representantes. Cada partido puede presentar un máximo de tres candidatos. Los votantes pueden seleccionar a tres candidatos, independientemente del partido al que pertenezcan o al orden que ocupen en la lista de sus respectivos partidos. Los cuatro candidatos más votados son elegidos.</p>
<p>En la práctica, la gran mayoría de votantes eligen a tres candidatos de un mismo partido, de modo que casi siempre resultan elegidos los tres candidatos del primer partido y un candidato del segundo partido (el primero de la lista, habitualmente). En casos de mucha igualdad, podría ser que se repartiesen dos candidatos por partido, pero es muy poco habitual (sucedió, por ejemplo, en <a href="http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-generales/2011/resultados/2011/senado/09/43/p99.html" title="Resultados senado Tarragona">Tarragona</a> en las últimas elecciones).</p>
<p>El sistema del Senado favorece claramente al partido que gana en más provincias (en este caso el PP, que ganó en el Senado incluso en las victorias socialistas de 2004 y 2008). Es poco proporcional y fomenta el <strong>bipartidismo</strong>, que puede ser combatido mediante <strong>coaliciones electorales</strong> entre partidos con objeto de obtener más representación de la que obtendrían por separado. Por ejemplo, desde hace ya bastantes años, en las provincias catalanas se presenta al Senado una coalición de izquierdas que incluye a PSC, ICV y ERC. Las posibilidades de estos dos últimos de obtener senadores sin presentarse en coalición es ínfima. Otro ejemplo: en el año 2000, en muchas provincias, el PSOE presentó solo dos candidatos e IU uno, recomendando a sus respectivos votantes distribuir los tres votos entre ambos partidos (la estrategia no funcionó por la aplastante victoria del PP en aquellas elecciones).</p>
<h3>Sistema de doble vuelta (ejemplo: II República)</h3>
<p>El sistema electoral de las <strong>Cortes de la II República</strong> era muy similar, con dos diferencias fundamentales. Primera: el número de diputados elegibles en cada provincia era proporcional a la población (con lo cual, los resultados finales obtenidos eran también más proporcionales &#8211; pero las elecciones en circunscripciones grandes como Madrid se complicaba el procedimiento por el elevado número de candidatos). La segunda diferencia es que un candidato necesitaba haber sido votado por al menos el 20% de electores para ser elegido directamente, en otro caso se celebraba una segunda vuelta donde se elegían las plazas restantes entre aquellos que no hubieran obtenido el 20% a la primera (pero hubiesen superado el 8%). <em>(En la reforma de 1933 se añadió la condición adicional de que si ningún candidato de ninguna lista superaba el 40% de los votos, en la segunda vuelta se volvían a elegir todos los diputados &#8211; como se ve, era un sistema cuya complejidad rozaba la esquizofrenia).</em></p>
<p>Lo que no cambiaba respecto al sistema del Senado era que, en general, la lista más votada se llevaba la mayoría de escaños, y la segunda lista se llevaba la minoría de escaños restante. Por ejemplo, en la ciudad de Madrid (separada de la provincia a efectos electorales) se elegían 18 escaños y cada elector podía votar a un máximo de 14<sup>*</sup>. Por lo general, salvo casos de mucha igualdad, la lista más votada se llevaría 14 escaños y la siguiente cuatro. <em>(*) No había limitación del número máximo de candidatos que un partido podía presentar, dando lugar a diferentes estrategias &#8211; ver la primera fuente &#8211; aunque lo normal era presentar tantos candidatos como votos podían otorgar los electores.</em></p>
<p>Este sistema favorecía la creación de <strong>frentes electorales</strong> para hacerse con la mayoría de cada provincia, y tuvo como consecuencia cierta polarización de la sociedad (con las consabidas terribles consecuencias), dado que para consolidar dichos frentes los partidos mayoritarios tenían que incorporar en sus listas partidos minoritarios &#8211; en general más radicales y capaces de chantajear a los mayoritarios a cambio de apoyo.</p>
<p>Otra consecuencia negativa es que pequeñas variaciones en el resultado electoral generaban grandes variaciones en la distribución de escaños. Usando el anterior ejemplo de la ciudad de Madrid, sin ir más lejos, la victoria de uno u otro bloque, por ajustada que fuera, suponía una diferencia de 10 escaños a favor o en contra. Por ejemplo, en 1936, un <strong>empate técnico</strong> en votos entre la izquierda y la derecha resultó en una clara victoria parlamentaria de la izquierda gracias al sistema electoral. </p>
<p>La existencia de una <strong>segunda vuelta</strong> tuvo muy poca influencia y apenas generó cambios significativos respecto a los resultados que habría habido con una sola vuelta. Lo único que consiguió es añadir complejidad, sin que eso se tradujera en mejor representatividad. Por ejemplo, en 1936 sólo se dieron cinco casos de segundas vueltas, en provincias poco relevantes.</p>
<p>En general, los sistemas mayoritarios de listas abiertas son poco populares por la dificultad de conseguir resultados coherentes y proporcionales (basta ver como el sistema de la II República, a pesar de su extrema complejidad, fallaba a la hora de proporcionar resultados estables). </p>
<p>La gran mayoría de sistemas electorales de listas abiertas no son mayoritarios sino diferentes &#8220;sabores&#8221; de <a href="http://ig.nac.io/blog/2012/01/sistemas-electorales-proporcionales-ajustando-la-proporcionalidad/" title="sistemas electorales proporcionales">sistemas proporcionales</a> (en los que se vota a partidos, aunque haya cierta flexibilidad a la hora de votar a candidatos concretos). Otra alternativa (que exploraremos en el siguiente artículo) son los sistemas de preferencias ordenadas, donde, manteniéndose total libertad de elegir diferentes candidatos procedentes de diferentes listas, se añade la posibilidad de ordenar los candidatos favoritos del elector.</p>
<p><em>Fuentes: <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=1628">Nada es Gratis</a>, <a href="http://politikon.es/desdelakancilleria/2011/12/06/el-anti-modelo-la-ii-republica/">Politikon</a>, <a href="http://www.historiaelectoral.com/e1936.html">Historiaelectoral.com</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_1936">Wikipedia</a>.</em></p>
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		<title>Sistemas electorales mayoritarios</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 15:21:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo prometido es deuda, es hora de hablar de sistemas electorales concretos y de como se equilibran en la práctica los conflictos de preferencias derivados de la paradoja de Arrow. Empezaremos hablando de uno de los sistemas más antiguos (y simples): el mayoritario, o estrictamente hablando, el mayoritario uninominal (ya que tenemos sistemas mayoritarios plurinominales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img alt="" src="http://www.cartoonstock.com/lowres/gth0287l.jpg" title="First past the post" class="alignnone" width="360" height="400" /></p>
<p><a href="http://ig.nac.io/blog/2011/12/buscando-el-sistema-electoral-perfecto" title="El sistema electoral perfecto">Lo prometido</a> es deuda, es hora de hablar de <strong>sistemas electorales</strong> concretos y de como se equilibran en la práctica los conflictos de preferencias derivados de la <strong>paradoja de Arrow</strong>. Empezaremos hablando de uno de los sistemas más antiguos (y simples): el mayoritario, o estrictamente hablando, el <strong>mayoritario uninominal</strong> (ya que tenemos sistemas mayoritarios plurinominales &#8211; las famosas &#8220;listas abiertas&#8221; &#8211; pero les dedicaremos un post aparte).</p>
<p>En el <strong>sistema mayoritario</strong>, el territorio se divide en <strong>distritos</strong>, y en cada distrito se elige un solo representante. Al contrario de lo que indica la creencia popular, este sistema no es de listas abiertas. Un sistema donde solo se puede elegir a un candidato de la lista equivale a un sistema de listas cerradas donde cada lista se compone de un solo candidato.</p>
<p>A favor de este sistema se suele argumentar que fomenta la <strong>proximidad</strong> de representantes y representados (cada ciudadano tiene &#8220;su&#8221; diputado al que pedir cuentas). Por otro lado, es un sistema muy poco <strong>proporcional</strong> con tendencia a cerrar el paso a las minorías y <em>outsiders</em>.</p>
<p>¿Cómo funciona? los electores eligen a su candidato preferido de todos los posibles y gana el que tenga la mayoría. La definición de &#8220;mayoría&#8221; no es trivial, en algunos casos se refiere a la <strong>mayoría simple</strong> (el que tenga más votos), en otros casos hablamos de una <strong>mayoría cualificada</strong> (generalmente absoluta), de modo que puede ser necesaria una <strong>segunda vuelta</strong>. Así que tenemos dos opciones.</p>
<p><span id="more-544"></span></p>
<h3>&#8216;First past the post&#8217;</h3>
<p>El sistema más simple de todos: en cada distrito es elegido quien tenga más votos, independientemente de cuan &#8220;grande&#8221; sea la victoria. Se trata del sistema electoral del <strong>Reino Unido</strong> (uno de los parlamentos más antiguos en activo). Este sistema suele fomentar el <strong>bipartidismo</strong> (es muy poco probable que partidos minoritarios sean el partido más votado en ningún distrito).</p>
<p>En el caso inglés, por ejemplo, el sistema electoral castiga sistemáticamente a los liberal-demócratas, que a pesar de obtener consistentemente más del 20% de los votos, nunca llegan al 10% de representantes dado que sus candidatos son los más votados en muy pocos distritos. Los resultados son terriblemente poco proporcionales, en general. En un determinado distrito, da igual ganar por un voto que triplicar al adversario. Da igual ganar con el 20% de los votos que con el 80%. Mientras seas el más votado, te llevas el puesto. A pesar de esto, los votantes británicos <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20110506/54149741565/el-69-de-los-britanicos-rechaza-la-reforma-del-sistema-electoral.html">rechazaron</a> cambiar el sistema en un reciente referéndum.</p>
<p>En España, el sistema inglés sería muy beneficioso para el PP, que suele ser el partido que gana en más sitios. Con un resultado como el de las últimas elecciones, con el sistema inglés el PP acapararía tranquilamente cerca de 3/4 del Congreso (básicamente una mayoría similar a la que tienen actualmente en el Senado). Dado que el primer partido se lleva el escaño independientemente del margen de victoria, el PP ganaría en muchos distritos mayoritariamente de izquierdas donde el voto se divida entre PSOE e IU. Tanto IU como UPyD serían <strong>extraparlamentarios</strong> y sólo los partidos nacionalistas mayoritarios (CiU, PNV y Amaiur) obtendrían algún representante en sus territorios.</p>
<p>Para conseguir un reparto &#8220;más justo&#8221; se define el concepto de &#8220;mayoría cualificada&#8221;, donde no basta cualquier margen de victoria para obtener el escaño.</p>
<h3>Sistema de doble vuelta</h3>
<p>El <strong>sistema de doble vuelta</strong> trata de resolver los desequilibrios del &#8216;first past the post&#8217; garantizándose que el representante elegido haya obtenido un apoyo &#8220;suficientemente grande&#8221; (mayoría cualificada).</p>
<p>En casi todos los casos, el mecanismo es el siguiente: se trata de elegir al candidato que supere la mitad de los votos en un máximo de dos intentos. Se hace una <strong>primera vuelta</strong> con todos los candidatos y si alguno supera el 50% sale directamente elegido; si no, se toman los dos candidatos más votados para una segunda ronda, siendo elegido el más votado de los dos. ¿Por qué sólo dos candidatos? porque de esta forma aseguramos que al segundo intento uno de ellos obtendrá más de la mitad de los votos.</p>
<p>Este es precisamente el <strong>sistema francés</strong>. Al contrario que en el caso inglés, los partidos minoritarios tienen un papel importante, ya que su apoyo a uno u otro candidato en la segunda vuelta puede decantar la balanza. También reduce el &#8220;voto inútil&#8221;, los votos a minoritarios en primera vuelta sirven para indicar el apoyo real de cada partido dentro de cada &#8220;bloque ideológico&#8221; y no existe el temor a la <strong>dispersión de votos</strong> entre varias candidaturas similares, ya que los votantes saben que dicho voto se puede volver a reagrupar en un candidato común para la segunda vuelta.</p>
<p>El sistema francés tiene un efecto curioso: es capaz de aislar de manera muy eficaz a quien no es capaz de pactar con el resto. Históricamente, los ultraderechistas del Frente Nacional ha tenido un fuerte apoyo en Francia (¡Le Pen llegó a una segunda vuelta presidencial!) y sin embargo nunca se han llevado más de un par de diputados en la <strong>Asamblea Nacional</strong>. Por contra, los comunistas y verdes, con menos votos, obtienen más representación ya que en algunos distritos reciben el apoyo de los votantes socialistas en segunda vuelta.</p>
<p>En España, en términos generales, el sistema francés sería beneficioso para el PSOE. Aunque probablemente la mayoría de primeras vueltas las ganase el PP, en muchos distritos donde el PP no ganara con mayoría absoluta, el PSOE lo tendría fácil en la segunda vuelta con el apoyo de votantes de IU u otros minoritarios de izquierda. La irrupción de UPyD en las últimas elecciones quizá haría decantar otros distritos del lado del PP en 2ª vuelta, pero históricamente el PSOE siempre ha sido más capaz de pactar con otros partidos que el PP. Como contrapartida, IU podría presionar para concentrar el voto de izquierdas en distritos concretos con el apoyo del PSOE. Es decir, es un sistema menos perjudicial con los minoritarios que en el caso inglés, ya les deja bastante espacio para negociar e imponer condiciones a los mayoritarios a cambio de apoyos en segunda vuelta.</p>
<p>Existen variantes en el sistema de segunda vuelta, generalmente relacionadas con los umbrales de victoria. En algunos sistemas no hace falta el 50% de los votos para ganar en primera vuelta, basta con obtener un 40% o 45%; también existe la posibilidad de que la victoria en primera vuelta esté definida por la <strong>diferencia</strong> entre el primero y el segundo (por ejemplo, si un partido gana con el 20% de ventaja sobre el segundo, gana en primera vuelta aunque no alcance el 50% de los votos totales).</p>
<p>Otra forma es establecer <strong>umbrales mínimos</strong>, por ejemplo, todos aquellos que superen el 25% pasan a segunda vuelta (lo que podría dar lugar a segundas vueltas con tres candidatos). No conozco, sin embargo, ningún caso de sistema mayoritario donde existan ejemplos de tercera vuelta.</p>
<h3>Los distritos electorales</h3>
<p>Hemos dicho que el sistema mayoritario consiste en que cada <strong>distrito</strong> elige un solo representante, pero ¿cómo se forman los distritos? en general se busca obtener distritos de población similar, pero es imposible que todos los distritos contengan exactamente el mismo número de votantes, de modo que &#8220;no todos los votos valen lo mismo&#8221;. Esto genera la tentación de que quien crea los distritos los defina para su propio beneficio, por ejemplo, creando distritos ligeramente menos poblados allá donde espera que su partido gane (por tanto hacen falta menos votos para obtener dichos escaños).</p>
<p>Otra tentación recurrente es la de diluir a las minorías dividiéndolas en distritos. Esto era muy habitual en <strong>Estados Unidos</strong>, donde los barrios negros, en lugar de tener un distrito asignado, solían ser troceados y divididos entre varios distritos adyacentes de forma que la mayoría en cada distrito era blanca. Esto es lo que se conoce como &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gerrymandering" title="Gerrymandering">gerrymandering</a>&#8220;. En <strong>Irlanda del Norte</strong> también fue utilizado para reducir la representación de los católicos, asegurándose de que sus barrios quedaran divididos en distritos de mayoría protestante donde siempre solían salir elegidos candidatos protestantes.</p>
<p>En general, en la actualidad los sistemas mayoritarios se consideran una reliquia que, a pesar de sobrevivir en algunos países por tradición, son generalmente rechazados por ser poco proporcionales y mantener a las minorías sin representación.</p>
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		<title>Buscando el sistema electoral perfecto</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 13:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras unos cuantos meses de ausencia en el blog, he decidido volver para hablar un poco de sistemas electorales, uno de los temas candentes en los últimos meses. Al final, como otras muchas cosas en España, los sistemas electorales pertenecen a la categoría de cosas de las que todo el mundo habla, sin tener (en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img alt="" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fa/Vote_12345.jpg" title="Voto" class="alignnone" width="300" height="296" /></p>
<p>Tras unos cuantos meses de ausencia en el blog, he decidido volver para hablar un poco de <strong>sistemas electorales</strong>, uno de los temas candentes en los últimos meses. Al final, como otras muchas cosas en España, los sistemas electorales pertenecen a la categoría de cosas de las que todo el mundo habla, sin tener (en general) demasiada idea. Así, por ejemplo, las asambleas del <strong>15M</strong> llegaron a pedir &#8220;listas abiertas y circunscripción única&#8221; a nivel estatal, cosas incompatibles entre sí (a no ser que imaginemos unas elecciones donde cada elector marca unos pocos cientos de cruces en un listín de miles de nombres &#8211; eso sí, renunciando a la proporcionalidad). </p>
<p>También es muy habitual confundir &#8220;sistema electoral&#8221; con &#8220;método de reparto de escaños&#8221; (por ejemplo, la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D'Hondt" title="Ley D'Hondt">Ley D&#8217;Hondt</a> es un método de reparto de <strong>escaños</strong>, podríamos cambiarlo por cualquier otro y, a no ser que cambiemos más cosas, seguiríamos teniendo exactamente el mismo sistema electoral).</p>
<p>El desconocimiento sobre sistemas electorales lleva, además, a peticiones demagógicas como la de <strong>&#8220;una persona, un voto&#8221;</strong>. No, vamos a ver, en la actualidad ya tenemos un voto para cada persona, discutir eso es sencillamente mentir. La cuestión es&#8230; ¿cómo se transforman esos <strong>votos</strong> en <strong>representantes electos</strong>? y la respuesta no es en absoluto trivial.</p>
<p>Lo primero que hay que tener claro es que <strong>el sistema electoral perfecto no existe</strong>. No es una afirmación retórica, es que matemáticamente es imposible. Esta afirmación deriva del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Arrow%27s_impossibility_theorem" title="Paradoja de Arrow">Teorema de la Imposibilidad de Arrow</a>. A grandes rasgos, viene a decir que es imposible crear un sistema de votación que convierta un conjunto de preferencias individuales en una preferencia colectiva que cumpla todas las propiedades deseables. O de forma más sencilla: cualquier sistema electoral tiene una serie de características deseables y no todas ellas son compatibles entre sí. </p>
<p><span id="more-538"></span></p>
<p>No en vano, la razón de que existan tantos sistemas electorales en el mundo es que el sistema electoral perfecto no existe, y cada cual trata de enfatizar determinadas características en perjuicio de otras. ¿Cuáles son, por tanto, todas esas características que debería tener el sistema electoral perfecto? centrémonos en algunas de las fundamentales.</p>
<h3>Proporcionalidad</h3>
<p>El santo grial de la &#8220;política indignada&#8221;: el sistema electoral debe repartir los escaños de forma perfectamente <strong>proporcional a los votos</strong> para que &#8220;todos los votos valgan lo mismo&#8221;. En principio nada que objetar, parece razonable, pero&#8230; hay un pequeño detalle: este enunciado asume que estamos repartiendo escaños entre partidos, es decir, se asume que estamos votando a una determinada candidatura. Si estamos votando a personas, en cambio, no tiene sentido hablar de proporcionalidad ya que no podemos repartir varios escaños a un mismo candidato. Un determinado candidato o bien obtiene representación o bien no la obtiene. Por eso, el &#8220;voto a personas&#8221; (ya sea por <strong>listas abiertas</strong> o sistema mayoritario) es incompatible con la proporcionalidad pura (aunque existen muchas fórmulas para equilibrar el voto a personas concretas con una representación relativamente proporcional de listas electorales).</p>
<p>La realidad es que prácticamente ninguna democracia parlamentaria tiene un <strong>sistema proporcional puro</strong> (Holanda es una llamativa excepción, es un sistema proporcional puro que, anecdóticamente, usa la Ley d&#8217;Hondt). Existen algunos sistemas electorales, incluso, que no tienen en cuenta la proporcionalidad en absoluto (Reino Unido, Francia). Lo cual nos lleva a pensar que, al margen de la proporcionalidad, quizá haya otras cosas en las que pensar a la hora de diseñar un buen sistema electoral.</p>
<h3>Estabilidad</h3>
<p>En un lenguaje más técnico, es lo que se llama &#8220;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Independence_of_irrelevant_alternatives" title="Independencia de alternativas irrelevantes">independecia de alternativas irrelevantes</a>&#8220;. Un buen sistema electoral debe garantizar que formar <strong>mayorías estables</strong> es fácil (siempre que los electores se decanten mayoritariamente por una opción) y que los partidos minoritarios no condicionen las mayorías parlamentarias. Algunos denigran este aspecto con el argumento de que &#8220;si queremos estabilidad, pongamos a un dictador&#8221;. Esto es una interpretación errónea (e interesada). De lo que se trata, cuando hablamos de estabilidad, es que las <strong>preferencias individuales</strong> mayoritarias no se vean condicionadas por las minoritarias. </p>
<p>Ejemplo: en las pasadas elecciones generales el PP ganó de calle con una mayoría clara y abrumadora. Fue el partido más votado en prácticamente cada rincón del estado y obtuvo ni más ni menos que 4 millones de votos más que el siguiente competidor (ventaja del 15% de los votos totales). Es decir, una mayoría bastante destacable de individuos prefirió al PP sobre cualquier otro partido. ¿Sería justo que partidos minoritarios pudiesen condicionar el gobierno del PP, o incluso, otorgar el gobierno a otra candidatura? evidentemente no. El sistema electoral español se encargó de garantizar esto con una mayoría absoluta del PP. Sin embargo, si nos ciñéramos a la pura proporcionalidad, el PP no llegó al 50% de los votos, por tanto teóricamente (si solo tomamos la proporcionalidad como criterio) no tendría mayoría absoluta. Esto implicaría que partidos muchísimo menos votados podrían condicionar el gobierno del PP o incluso, eventualmente, apoyar un gobierno del PSOE, derrotado por paliza. </p>
<p>Para evitar este tipo de situaciones, casi ningún sistema electoral es puramente proporcional, sino que se incluyen diversas correcciones para asegurar la <strong>independencia de alternativas irrelevantes</strong>. Los más habituales son la introducción de <strong>umbrales</strong> (un partido tiene que superar un determinado mínimo para obtener representación) y la división en <strong>distritos</strong> (hay reparto proporcional pero no de todos los escaños a la vez, sino por &#8220;lotes&#8221; más pequeños, como pasa en España). ¿Hasta que punto podemos dividir en distritos y establecer umbrales manteniendo un resultado final &#8220;relativamente proporcional&#8221;? aquí entra en juego la paradoja de Arrow. Para algunos la estabilidad resultará más deseable que la proporcionalidad, para otros lo contrario, y en definitiva, nunca lloverá a gusto de todos. Pero aún hay un importante criterio que no hemos mencionado aún.</p>
<h3>Representatividad *</h3>
<p>Los sistemas electorales tienen el propósito de que los ciudadanos elijan a sus <strong>representantes</strong>. Cabría suponer, por tanto, que es deseable que las personas elegidas representen &#8220;lo mejor posible&#8221; a sus votantes, es decir, que haya una conexión lo más directa posible entre representantes y representados. Algunos sistemas otorgan mucha importancia a este criterio (olvidándose por completo de la proporcionalidad): cada ciudadano tiene un solo representante, ya que el estado se divide en distritos donde solo se elige un escaño. </p>
<p>Evidentemente, así para los partidos minoritarios es casi imposible obtener una representación acorde a sus votos, ya que solo obtendrán escaños si consiguen ser los más votados en algún distrito. Por tanto hay una fuerte <strong>incompatibilidad entre representatividad y proporcionalidad</strong>. Una solución intermedia es la división en distritos plurinominales, donde se eligen varios escaños. Por ejemplo, en España, los votantes tienen un grupo de representantes propios elegidos proporcionalmente dentro de su provincia.</p>
<p>Adicionalmente, la representatividad es deseable porque garantiza el <strong>equilibrio territorial</strong>. Con el sistema español, por ejemplo, cada diputado debe responder ante los electores de su provincia. Con una circunscripción proporcional única se perdería dicha conexión y no habría ningún diputado específicamente responsable de los problemas de, pongamos, Lugo o Albacete. Casi todas las grandes democracias parlamentarias dividen su territorio en distritos, de alguna u otra forma, para asegurar que todos los territorios están explícitamente representados. </p>
<p>En la mayoría de los casos, los distritos menos poblados están ligeramente sobrerrepresentados sobre los más poblados. Por un lado es injusto (&#8220;no todos los votos valen lo mismo&#8221;), pero por otro lado garantiza que a la hora de votar no solo se tengan en cuenta los intereses de los lugares más poblados. Si en España los territorios estuvieran estrictamente representados en proporción a su población, el debate político se reduciría prácticamente a Madrid, Cataluña y Andalucía. Para garantizar la cohesión territorial es necesario tener en cuenta, por ejemplo, que aunque los ciudadanos de Castilla y León sean poco más del 5% de los españoles, administran casi un 20% de su territorio (pensemos en la importancia que eso tiene en materia de infraestructuras o recursos naturales). Por llevar el caso al extremo, es probable que con una representación puramente proporcional a Soria le correspondiesen cero escaños en el Congreso.</p>
<p><em>* Representatividad es la mejor palabra que he encontrado para definir este criterio, acepto sugerencias alternativas (¿proximidad?)</em></p>
<p>En próximos posts intentaremos analizar los diferentes sistemas electorales que existen y como &#8220;ataca&#8221; cada uno de ellos el equilibrio entre las características que acabamos de analizar.</p>
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		<title>GoogleMas.info, un nuevo proyecto</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jul 2011 13:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fruto del aburrimiento veraniego y de la expectación que está generando Google+ (la nueva red social de Google) he decidido crear un blog en castellano sobre esta plataforma. Podéis echar un vistazo en GoogleMas.info, ¡cuento con vuestra visita! No es más que un hobby y tiene pocas pretensiones aparte de compartir información interesante. Quiero realizar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://googlemas.info/wp-content/themes/gchrome/images/gmlogo.png" alt="GoogleMas.info" /></p>
<p>Fruto del aburrimiento veraniego y de la expectación que está generando <strong>Google+</strong> (la nueva red social de Google) he decidido crear un <a href="http://googlemas.info">blog</a> en castellano sobre esta plataforma. Podéis echar un vistazo en <a href="http://googlemas.info">GoogleMas.info</a>, ¡cuento con vuestra visita!</p>
<p>No es más que un <strong>hobby</strong> y tiene pocas pretensiones aparte de compartir información interesante. Quiero realizar el experimento de ver si la página puede ser económicamente sostenible: el coste total es de 13 euros al año, así que el objetivo no es muy ambicioso :)</p>
<p>Así que probablemente a partir de ahora me deje caer aún menos por aquí, aunque no lo tenga del todo abandonado. Por cierto, también podéis estar al tanto de las actualizaciones de GoogleMas.info en <strong>twitter</strong>, siguiendo a <a href="http://twitter.com/google_mas">@google_mas</a>.</p>
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		<title>El sutil racismo holandés</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jun 2011 18:54:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Holanda]]></category>
		<category><![CDATA[Bijlmer]]></category>
		<category><![CDATA[racismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Aeropuerto internacional de Schiphol, 18.30 horas. A la salida de la sala de equipajes, la policía holandesa realiza un control rutinario. De toda la fila, paran aleatoriamente a una pareja de aspecto asiático y un tipo moreno y barbudo. El tipo moreno y barbudo era yo y la escena sucedió hace pocos días. Un detalle [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/e/e9/AllochtoonAutochtoon.png" alt="Autóctonos y alóctonos" width="450" height="300" /></p>
<p>Aeropuerto internacional de <strong>Schiphol</strong>, 18.30 horas. A la salida de la sala de equipajes, la policía holandesa realiza un control rutinario. De toda la fila, paran aleatoriamente a una pareja de aspecto asiático y un tipo moreno y barbudo. El tipo moreno y barbudo era yo y la escena sucedió hace pocos días. Un detalle sin importancia, de no ser por el hecho de que estos detalles se repiten con más frecuencia de lo que a uno le gustaría. </p>
<p>De ello puede dar fe también un amigo griego que acabó <strong>esposado</strong> y arrestado después de negarse a mostrar su <strong>pasaporte</strong> (como ciudadano de la UE, no tiene por qué hacerlo) en el mismo aeropuerto a la misma policía. Este tipo de controles de pasaporte (que violan los ideales que inspiraron el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdo_de_Schengen">acuerdo de Schengen</a>) se han hecho casualmente frecuentes en todos los vuelos procedentes de Grecia desde el estallido de la crisis.</p>
<p><strong>Holanda</strong> no es un país abiertamente <strong>racista</strong>, ni mucho menos. El nivel de integración de las minorías es bastante aceptable en comparación con Francia o Alemania, sin ir más lejos. Las comunidades extranjeras más importantes (surinameses, indonesios, turcos y marroquíes) están ya plenamente asentadas en la segunda o tercera generación, y no existen pandillas racistas neonazis o similares. Sin embargo, la falla social entre los <em>autochtonen</em> y los <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Allochtoon">allochtonen</a></em> (es decir, los holandeses &#8220;pura sangre&#8221; y los de origen extranjero) está muy presente entre ambas comunidades.</p>
<p>La consecuencia de ello es que los holandeses autóctonos se mezclan poco con los alóctonos, y con extranjeros en general, creando una serie de prejuicios que dan lugar a un montón de situaciones ridículas (en el mejor de los casos) o directamente irritantes (como por ejemplo, las &#8220;amables&#8221; pegas para alquilar un piso que nos pusieron a un compañero polaco y a mí en la primera <strong>agencia inmobiliaria</strong> que visitamos).</p>
<p>En mi caso, las conversaciones más divertidas surgen cuando comento que vivo en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bijlmermeer">Bijlmer</a>, el gueto por excelencia de <strong>Ámsterdam</strong> y donde los blancos son minoría (es un barrio habitado fundamentalmente por surinameses y caribeños). Son habituales las bromas sobre si salgo por la calle &#8220;con chaleco antibalas&#8221; o comentarios sobre si no me da miedo &#8220;caminar por la calle&#8221;. Lo cierto es que jamás he tenido un problema, pero llama mucho la atención la total ausencia de &#8220;holandeses autóctonos&#8221; en el barrio, mientras que en cambio en otros barrios residenciales es prácticamente imposible ver &#8220;holandeses alóctonos&#8221;. </p>
<p>Como digo, en muchos casos Holanda es ejemplar en cuanto a la integración de los inmigrantes. Pero la peligrosa costumbre de ignorar a la inmigración primero genera desconocimiento, luego prejuicios y finalmente racismo. Por muy sutil que sea.</p>
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		<title>Se veía venir</title>
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		<pubDate>Sun, 22 May 2011 20:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<category><![CDATA[bipartidismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Iba a titular este post &#8220;me lo temía&#8220;, pero la verdad es que no sólo me lo temía yo, sino que nos lo temíamos todos menos los acampados y algún gurú de la política 2.0: las elecciones se han cargado el bipartidismo&#8230; para sustituirlo por el monopartidismo del PP. Tras la hostia épica del PSOE, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://imageshack.us/m/651/264/rajoyforges.jpg" alt="Rajoy" /></p>
<p>Iba a titular este post &#8220;<em>me lo temía</em>&#8220;, pero la verdad es que no sólo <a href="http://twitter.com/#!/erlik/status/72037140887900160">me lo temía yo</a>, sino que nos lo temíamos todos menos los acampados y algún gurú de la política 2.0: las elecciones se han cargado el <strong>bipartidismo</strong>&#8230; para sustituirlo por el <strong>monopartidismo del PP</strong>. Tras la hostia épica del <strong>PSOE</strong>, el PP gobernará en prácticamente todas las ciudades importantes españolas y en prácticamente todas las regiones en las que se celebraban <strong>elecciones</strong>.</p>
<p>Algunos seguirán pensando que el PP y el PSOE son lo mismo. Pero lo siento, no lo son. Supongo que con cuatro años de medicina <strong>Rajoy</strong> (después de este resultado electoral, ya tengo muy pocas dudas de lo que sucederá el año que viene) mucha gente se caerá del guindo. Pero bueno, de momento esto es lo que hay. </p>
<p>¿Alternativas? sí, claro, Izquierda Unida&#8230; es una pena que sólo obtengan éxitos cuando se descalabra el PSOE&#8230; qué &#8220;sorpresa&#8221; (ya pasó en las <a href="http://elecciones.lainformacion.com/municipales/1995.html">municipales del 95</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_1996">generales del 96</a>). ¿UPyD? a estas alturas de escrutinio están sacando en toda España menos votos que Bildu en el País Vasco.  El soñado pluripartidismo está cerca, sin duda. (No.)</p>
<p>Lo que más me sorprende de todo es la ingenuidad de mucha gente que realmente se pensaba que la historia del <strong>#nolesvotes</strong> iba a tener algún efecto en la <strong>derecha</strong>. No nos engañemos, este tipo de movimientos son casi siempre de izquierdas y mayoritariamente apoyados por la izquierda. Para empeorar las cosas, llega la asamblea de acampados y presenta una lista de propuestas neosoviéticas que lo único que ha conseguido es movilizar todavía más a los votantes del PP, por si las moscas.</p>
<p>Ser idealista está muy bien, pero a veces hay que ser conscientes de cómo funcionan las cosas.</p>
<p>PD: el día en que me quede sin trabajo, me voy a ir a <strong>Valencia</strong>. No solo les da igual que les roben, sino que además lo premian. Dinerito fácil.</p>
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		<title>Ni es una revolución, ni falta que hace</title>
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		<pubDate>Wed, 18 May 2011 19:31:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[España]]></category>
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		<description><![CDATA[Leyendo algunos de mis últimos tweets, alguno podría pensar que soy un quintacolumnista, un coverso o un infiltrado neocon. Nada más lejos de la realidad. Lo que me pasa es que me jode que se reivindiquen estupideces en nombre de una causa justa. Sin embargo, llega un momento en el que hay que defender el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leyendo algunos de mis últimos <a href="http://www.twitter.com/erlik">tweets</a>, alguno podría pensar que soy un quintacolumnista, un coverso o un infiltrado neocon. Nada más lejos de la realidad. Lo que me pasa es que me jode que se reivindiquen <a href="http://politikon.es/materiasgrises/2011/05/16/de-manifestaciones-y-dudas/">estupideces</a> en nombre de una causa justa. Sin embargo, llega un momento en el que hay que defender el derecho mismo a reivindicar cosas. Sean estúpidas o no, que al fin y al cabo, eso es subjetivo.</p>
<p>Por otro lado, que en general no comparta muchas de sus ideas no quiere decir que no me parezca valiente y digno de reconocimiento el hecho de que cientos de jóvenes españoles estén acampando en las calles protestando por el simple hecho de que están hasta los huevos. Se ha conseguido romper un tópico que llevaba demasiados años rondando: que los jóvenes españoles nunca se rebelan por nada. Pues mira, al final resulta que sí. Dan igual las razones, al fin y al cabo. Lo importante es que haya gente dispuesta a romper el (estúpido) tópico.</p>
<p>El hecho de que haya habido intentos de reprimir estas legítimas manifestaciones me ha hecho replantear mi posición. Independientemente de que se reivindiquen algunas tonterías, la motivación de esta iniciativa es noble y razonable. E independientemente de eso, el derecho a protestar es algo que se debe defender. Así que en cuanto he empezado a escuchar noticias de prohibiciones y represión, me he dado cuenta de que estaba equivocado. Hay que protestar por el simple hecho de poder protestar. Luego que cada cual pida lo que le dé la gana, pero en las actuales condiciones de la juventud española (que a mí me han obligado a emigrar, sin ir más lejos), protestar está más justificado que nunca.</p>
<p><span id="more-512"></span></p>
<p>Me gustaría, de todas maneras, puntualizar algunas cosas al respecto.</p>
<h3>Una revolución es otra cosa</h3>
<p>Una serie de acampadas no es una revolución. Una revolución es otra cosa, generalmente violenta, que tiene como objetivo cambiar el sistema. ¿Queremos cambiar el sistema? pensadlo un segundo. Es increíblemente afortunado nacer en España. Por mala que sea la situación actual, España es un país mucho más rico que la media mundial, con muchas más libertades civiles que la media mundial. Casi nadie se muere de hambre y todo el mundo tiene derecho a manifestarse sin que le peguen un tiro. Por eso, querer compararse con Túnez o Egipto resulta casi insultante (para ellos).</p>
<p>Además, el actual &#8220;sistema&#8221; ha proporcionado a España su periodo más largo de estabilidad y prosperidad. El &#8220;sistema&#8221; no sólo es Rajoy y ZP. También es la educación, la sanidad o la ley de dependencia. ¿No os gustan los que dirigen el sistema? perfecto. Votad a otros. O no votéis a nadie para mostrar vuestro descontento (a pesar de los oportunistas de IU y UPD, el voto en blanco es perfectamente demócrata, legítimo y razonable). O mejor aún, integraos en el sistema para introducir en él nuevas ideas. Entrar en &#8220;la clase política&#8221; está al alcance de cualquiera. Basta afiliarse a un partido. </p>
<p>Pero el actual &#8220;sistema&#8221; es bastante bueno. En serio. Comparad con cualquier país del mundo escogido al azar. Nacer en España es increíblemente afortunado. Quienes actualmente dirigen el sistema (no solo en España) son increíblemente mediocres. No lo discuto. Pero la solución no es desprestigiar a la política (¿cómo queréis ocupar el poder, si no? ¿con el ejécito? ¿la dictadura del proletariado? ¿la ley de la jungla?). La solución es <b>hacer</b> política.</p>
<h3>Excluir a la mitad de los españoles no es buena idea</h3>
<p>Excluir de inicio &#8220;al bipartidismo&#8221; es una pésima idea. Tanto el PP como el PSOE tienen una base de apoyos suficientemente grande y diversa como para que dentro de ella haya mucha gente dispuesta a apoyar las protestas. Incluso entre los afiliados (del PSOE seguro, del PP alguno habrá también) hay gente que entiende y apoya las motivaciones del movimiento (aunque no compartan ciertas reivindicaciones).</p>
<p>No olvidéis que el bipartidismo existe porque la gente lo vota. Y habrá borregos, como en todos los sitios, pero también hay gente que ha votado a uno de los dos partidos mayoritarios de forma libre y consciente. Quizá parezca sorprendente, pero prácticamente todas las grandes democracias parlamentarias occidentales son básicamente bipartidistas: EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia&#8230; casi siempre hay dos grandes bloques alternándose en el poder. Si mañana se hunde el PSOE, aparecerá otra gran fuerza similar ocupando su lugar, igual que cuando se hundió la UCD apareció el PP. Es inercia democrática, y no depende demasiado del sistema electoral (en todos los países mencionados el sistema es muy diferente a España).</p>
<p>Y no, no son todos iguales. Quizá no recordéis como fueron los años de mayoría absoluta de Aznar (guerra de Irak, Prestige, Yak 42, religión en los colegios, privatizaciones masivas, ofensiva mediática contra otras lenguas del Estado, Acebes, Zaplana&#8230;). Ojalá no necesitéis que una mayoría absoluta de Rajoy os refresque la memoria. Por muy maula que sea Zapatero, de verdad, el PP nunca será lo mismo que el PSOE. Que no os gusta el PSOE, perfecto. Votad a otros, votad en blanco, no votéis. Pero no caigáis en la tentación de que &#8220;todo es lo mismo&#8221;. En serio, no lo es.</p>
<h3>¿Manifiestos? ¿Propuestas específicas? Mejor que no</h3>
<p>Suena ridículo, pero es cierto. Cuantas más propuestas específicas salgan de esas manifestaciones, menos gente las apoyará. Poniendo un ejemplo extremo: si mañana pedís la colectivización de la propiedad, aparte de estar retrocediendo 90 años en el tiempo, espantaréis a muchísima gente que apoya las propuestas, hasta convertiros en un sector minoritario y extremista. Si queréis ser voz de toda la sociedad, no os empeñéis en excluir a grandes sectores de ella con propuestas que no tienen por qué ser necesariamente compartidas por el resto.</p>
<p>Mucho mejor que yo lo explica <a href="http://politikon.es/materiasgrises/2011/05/17/contra-las-demandas-concretas/">este artículo</a>. Así que si de verdad queréis que os apoye una marea social (y a mí, desde Holanda, no me importaría hacerlo), no os empeñéis en exluir a un montón de gente sólo porque sí.</p>
<p>Poco más que añadir por mi parte. Ojalá las cosas cambien a mejor y no se apropie de este movimiento cualquier voz iluminada o trasnochada. Y quien quiera reprimir este movimiento, me tendrá en frente. A mí lo que más me gusta es protestar, así que estaré en contra de cualquiera que pretenda suprimir este derecho.</p>
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		<title>Aprendiendo economía de barra de bar</title>
		<link>http://ig.nac.io/blog/2011/04/aprendiendo-economia-de-barra-de-bar/</link>
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		<pubDate>Mon, 25 Apr 2011 16:04:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[bancos]]></category>
		<category><![CDATA[blogobasura]]></category>
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		<description><![CDATA[Hacer economía de barra de bar es muy sencillo. Basta soltar unas cuantas frases clave y unirlas mediante oraciones gramaticalmente correctas aunque no tengan ningún significado. No hace falta que tenga sentido, sólo remarcar de forma dramática algunas de estas frases claves, por ejemplo &#8220;la dictadura de los mercados&#8221; o &#8220;la lección islandesa&#8221; (menudos jetas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://img594.imageshack.us/img594/6366/gurusblog.jpg" width="500" height="330" alt="Gurús de la economía" /></p>
<p>Hacer <strong>economía de barra de bar</strong> es muy sencillo. Basta soltar unas cuantas frases clave y unirlas mediante oraciones gramaticalmente correctas aunque no tengan ningún significado. No hace falta que tenga sentido, sólo remarcar de forma dramática algunas de estas frases claves, por ejemplo <strong>&#8220;la dictadura de los mercados&#8221;</strong> o <strong>&#8220;la lección islandesa&#8221;</strong> (<a href="http://www.guerraeterna.com/archives/2011/04/la_responsabili_1.html">menudos jetas los islandeses</a>, por cierto). </p>
<p>Deben añadirse también algunos términos estúpidos pero que suenan a que sabes algo, tipo <strong>&#8220;crecimiento negativo&#8221;</strong> (cualquier día oíremos a los de Intereconomía hablar de &#8220;déficit negativo&#8221; en lugar de superávit, con tal de joder a Zapatero). Introducir un par de conceptos como <strong>&#8220;redistribuir la riqueza&#8221;</strong> y <strong>&#8220;socializar las ganancias&#8221;</strong> aportan un toque vintage que embellece cualquier manifiesto económico de barra de bar.</p>
<p>Y ya por último, el conjuro mágico para caldear esos corazones libertarios: <strong>&#8220;el estado regala dinero a los bancos&#8221;</strong>. Da igual que esto sea esencialmente mentira. Al menos hasta donde yo sé, prestar dinero no es regalarlo, y adquirir parte de un banco a cambio de dinero, tampoco (el tema de los rescates bancarios merece una explicación más detallada, pero otro día). De hecho, da absolutamente igual cuál sea el contenido de la noticia. Si aparece la palabra &#8220;banco&#8221;, cualquier economista de barra de bar que se precie debe añadir la frase &#8220;el estado regala dinero a los bancos&#8221;. O mejor aún, incluirla en el titular.</p>
<p>Para ilustrar un perfecto ejemplo de economía de barra de bar, traigo un artículo deliciosamente titulado &#8220;<a href="http://www.gurusblog.com/archives/gobierno-banca-depositos-bancarios-competencia/14/04/2011/">Manos arriba. El gobierno pretende regalar 4.000 millones a las entidades financieras limitando la competencia en los depósitos bancarios</a>&#8220;. Analicemos el titular detenidamente. Es espectacularmente <strong>sensacionalista </strong>(ese &#8220;manos arriba&#8221;). ¡Bien hecho! no hay economía de barra de bar sin sensacionalismo. Y después de ese grito de guerra contra el capitalismo opresor, ya tenemos lo que queríamos: el estado quiere regalar dinero a los bancos. Así se hace. Matrícula de Honor en economía de barra de bar.</p>
<p>Pero&#8230; ¿qué pasa si leemos el artículo?</p>
<p><span id="more-502"></span></p>
<p>El primer párrafo debería estar en el museo de los horrores de cualquier periodista económico, es para enmarcar:</p>
<p><em>Parece que la ayuda del Gobierno ( de todos los ciudadanos al fin y al cabo) al sistema financiero español no tiene ningún tipo de límite, si hay que deshacer reglas de juego pues se deshacen perjudiquen a quien perjudiquen y si toca inyectar fondos pues se inyectan, no hay límite. Creo que nunca un sector había recibido tanto a cambio de tan poco.</p>
<p>La última novedad, está en que parece que el gobierno piensa legislar con el objetivo de acabar con la guerra del pasivo y eliminar las ofertas agresivas para captar depósitos que están ofreciendo algunas entidades y cajas de ahorros.</em></p>
<p>Uno lee la primera parte y piensa que una brigada mixta comandada por Botín y Zapatero está requisando las joyas de la abuela de cada hogar español. Sin embargo leyendo la segunda, vemos que lo único que quiere el gobierno es acabar con <strong>&#8220;la guerra del pasivo&#8221;</strong>. Eso&#8230; ¿es bueno? ¿es malo? conviene explicarlo un poquito. </p>
<p>El <strong>pasivo</strong> (<em>liability</em>, en inglés) es en resumidas cuentas la deuda del banco. Es decir, todo el dinero que los clientes del banco (particulares, empresas y otros bancos) han depositado en él. Por ejemplo, cuando metemos dinero en nuestra <strong>cuenta corriente</strong>, en realidad estamos prestando dinero al banco, y el banco nos lo debe devolver. Por tanto, ese dinero para nosotros es un activo, y para el banco un pasivo.</p>
<h3>La guerra del pasivo</h3>
<p>¿Y cómo es eso de &#8220;la guerra del pasivo&#8221;? Evidentemente, si al depositar dinero al banco le estamos dando un <strong>crédito</strong>, lo que queremos es que el banco nos pague el máximo<strong> interés</strong> por ese crédito. Por tanto los bancos se deben pelear por los clientes ofreciendo tasas de interés más altas. Los bancos necesitan endeudarse para poder conceder créditos. Un banco tradicional es fundamentalmente un <strong>intermediario de tipos de interés</strong>: vende el dinero (da crédito) a un precio más caro del que lo compra (capta depósitos). Pero para vender dinero, necesita comprarlo antes, y de ahí la &#8220;guerra del pasivo&#8221;.</p>
<p>Hay dos problemas. El primero de ellos es que captar pasivo a intereses más altos supone <strong>endeudarse</strong> más, y por tanto aumentar el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Apalancamiento">apalancamiento</a> del banco. Un excesivo apalancamiento supone que el banco tiene menos solvencia. Dicho de otra forma: cuanto mayores sean tus deudas (en relación al capital social) menor <strong>margen de maniobra</strong> tienes para hacer frente a posibles pérdidas. </p>
<p>Precisamente, el excesivo apalancamiento de las entidades financieras fue uno de los factores que agravó la <strong>crisis</strong> (a mayor apalancamiento, más posibilidad de quebrar para los bancos, en caso de problemas). Una de las consecuencias de la crisis es que las autoridades económicas (el <strong>Banco Central Europeo</strong> y los estados) están imponiendo medidas duras contra el apalancamiento, por ejemplo, los <a href="http://www.europapress.es/economia/noticia-doce-entidades-incumplen-requisitos-capital-gobierno-20110310181624.html">requisitos de capital</a> a los bancos y cajas en el caso de España. Una &#8220;guerra del pasivo&#8221; desbocada estaría minando esos esfuerzos.</p>
<h3>El Fondo de Garantía de Depósitos</h3>
<p>El segundo problema que mencionaba es que cuanto mayor sea el interés que un banco paga por el depósito, mayor <strong>riesgo</strong> está asumiendo de no poder pagarlo, ya que se reduce el <strong>margen de intermediación</strong>, que es el margen potencial entre el interés recibido (por parte de los que han pedido préstamos al banco) y el interés pagado (a aquellos que han depositado dinero en el banco). ¿Qué pasa cuando se asumen riesgos? que uno debe cubrirse las espaldas. En este caso, el estado obliga a todos los bancos a contribuir solidariamente a un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fondo_de_garant%C3%ADa_de_dep%C3%B3sitos_%28Espa%C3%B1a%29">Fondo de Garantía de Depósitos</a>.</p>
<p>¿Tiene sentido que quienes más se arriesgan tengan que pagar este &#8220;seguro&#8221; más caro? pues sí, es perfectamente lógico y razonable que aquellos bancos que se arriesgan más (ofreciendo mayores intereses) sean más solidarios con el Fondo de Garantía de Depósitos. Precisamente, esto es lo que el gobierno quiere. De hecho, si leemos el artículo original de nuestros economistas de barra de bar:</p>
<p><em>el Gobierno prepara una nueva  normativa sobre Fondos de Garantía de Depósitos (FGD), por la que aquellos bancos o cajas que superen ciertos límites en los tipos a los que pagan sus depósitos  dupliquen su aportación al FGD.</em></p>
<p>Un momento, si aquellos bancos con más riesgo de no poder pagar sus depósitos están contribuyendo más al fondo de garantías&#8230; eso es bueno ¿no? Pues para un economista de barra de bar, no, no lo es.</p>
<h3>No dejes que la realidad te estropee un buen titular&#8230;</h3>
<p>Recuerda que como economista de barra de bar, tu primer mandamiento es dejar constancia de que &#8220;el estado regala dinero a los bancos&#8221;. Da igual que la noticia no tenga nada que ver con eso (como es el caso), simplemente busca una forma de conectarlo. Aunque te la cojas con papel de fumar. Como hacen nuestros queridos amigos en el siguiente párrafo:</p>
<p><em>La solución, pues intentar volver a hinchar el margen de intermediación  artificialmente, esta vez no a cuenta del BCE sino de los millones de ahorradores españoles, que verán por decreto ley anulada la competencia en los depósitos en el sistema financiero español.</em></p>
<p>Es decir, obligar a los bancos que más se arriesgan a ser más solidarios con el fondo de garantía es &#8220;anular la competencia en el sistema español por decreto ley&#8221;. Sí señor, con dos cojones. Y perdón por la ordinariez, pero hay que tenerlos cuadrados para decir esa burrada y poder irse a la cama tan tranquilo por la noche.</p>
<p>Es muy sencillo: las entidades realmente sólidas y saneadas no tendrán problema en pagar un precio extra para poder ofrecer más interés y captar más pasivo. Las entidades en una situación más complicada se lo pensarán dos veces antes de meterse en el charco y se dedicaran a avanzar &#8220;lentas pero seguras&#8221; sin ansias de querer captar depósitos a cualquier precio.</p>
<p>¿Es esto limitar la <strong>libre competencia</strong>? pues en cierto modo, pero es que (¡última hora!) las <strong>regulaciones</strong> limitan la libre competencia. Y si una lección hemos aprendido de la crisis financiera, es que no nos interesa una libre competencia desbocada entre bancos, sino una situación más controlada donde los bancos no asuman riesgos estúpidos (también a la hora de captar depósitos).</p>
<h3>&#8230;y si hace falta, ¡invéntate los números!</h3>
<p>Para culminar el despropósito, digo, nuestro artículo de economía de barra de bar, nada mejor que inventarse unos cuantos números. El colofón final. Así, podemos leer lo siguiente:<br />
<em><br />
el que al final está pagando el pato es simplemente el ciudadano o el ahorrador. El volumen de depósitos en España a particulares asciende a unos 450.000 millones de euros, la diferencia entre que estos depósitos sean remunerados al 3,1% o al 4% simplemente significa que al final del año, los hogares españoles tendrán 4.000 millones de euros menos en sus bolsillos y los bancos y cajas 4.000 millones de euros más en su cuenta de resultados.</em></p>
<p>Para empezar, estas cifras asumen que hoy en día todos los depósitos se pagan al 4%. Para darse cuenta de cuán enorme es esta mentira, basta visitar las oficinas de cualquier banco y ver, en promedio, los intereses que están ofreciendo. También se asume que cuando entre en vigor la nueva normativa todos los depósitos van a bajar al 3,1%, otra tontería enorme.</p>
<p>Hablar de &#8220;los hogares españoles&#8221; para dar un poco de penita es <strong>demagogia</strong> pura. Los hogares españoles realmente necesitados sencillamente no tienen ahorros para meter a plazo fijo en el banco, así que les da igual. El dinero depositado es el de gente a la que en ese momento no lo necesita para sobrevivir (si no, obviamente no podrían depositarlo). En una situación de crisis de demanda (como la que tenemos en España) las medidas penalizadoras del ahorro están a la orden del día, precisamente para que depositar el dinero en el banco sea poco atractivo, y dicho dinero se ponga en circulación aumentando la demanda. Esta es una de las razones por las que para España es malo que el BCE suba los tipos de interés.</p>
<p>Por último, lo de que &#8220;todos los bancos aumentarán su cuenta de resultados&#8221; con esta medida también es otra gilipollez enorme. Si los bancos pagan menos intereses, captarán menos depósitos. Y si siguen pagando los mismos intereses, van a tener que pagar una mayor penalización al fondo de garantías. De modo que la supuesta ganancia de los bancos diría que es bastante poco clara (en todo caso, se están previniendo pérdidas, y eso tampoco creo que sea una mala idea).</p>
<p>Pero como buen economista de barra de bar, sabes que todo esto no importa. Tú tienes una misión: dejar claro que <strong>el estado regala dinero a los bancos</strong>.</p>
<p>PD: si vas a hacer economía de barra de bar, debes dejar claro que eres un gurú del tema. Por ejemplo, llamando a tu blog &#8220;GurusBlog&#8221;. Porque con modestia no se llega a ningún sitio.</p>
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