Publicado el 4 dic, 2010


Aterriza como puedas

Aterriza como puedas

Al hilo de la pasada huelga general, ya coment√© aqu√≠ que me parece obsceno convocar una huelga cuando el 20% de los trabajadores est√°n en paro y cientos de miles de espa√Īoles se pegar√≠an por un puesto de trabajo. Y no digo nada si encima se trata de un colectivo profesional rid√≠culamente protegido y sobrerremunerado como el de los controladores a√©reos, que adem√°s causa un espectacular perjuicio econ√≥mico al pa√≠s con su acci√≥n (por no hablar de los da√Īos morales a los miles de viajeros que hab√≠an ahorrado para poder viajar en este puente y reunirse con sus familiares, disfrutar unas merecidas vacaciones, etc.)

A pesar de todo ello, creo en el derecho a la huelga de los controladores. El problema es que lo que se ha vivido en Espa√Īa estos d√≠as no es una huelga, es, sencillamente, un colectivo que deja de cumplir en masa con sus obligaciones laborales (y subrayo lo de “obligaciones” porque todo trabajo las acarrea, y no se pueden dejar de cumplir alegremente). Lo que hicieron los controladores levant√°ndose de sus puestos de trabajo es equivalente a que todos los m√©dicos del pa√≠s dejasen de trabajar en un momento dado, saliendo de los quir√≥fanos a mitad de operaci√≥n y abandonando sus guardias. No s√≥lo no es √©tico, sino que adem√°s los perjuicios derivados de esa acci√≥n pueden (deben) tener consecuencias penales.

Dicen algunos que la respuesta del gobierno ha sido exagerada. Que militarizar los aeropuertos y proclamar el estado de alarma es demasiado. S√≠, es demasiado, pero… si es la √ļnica manera de garantizar la normalidad, habr√° que hacerlo. Lo que deber√≠amos preguntarnos es qu√© hemos hecho mal para que un grupete de privilegiados sea capaz de paralizar un pa√≠s y haya que llamar al Ej√©rcito para garantizar los derechos del resto de la poblaci√≥n.

Y lo que hemos hecho mal (durante muchos a√Īos) es muy sencillo: en Espa√Īa somos especialistas en sobreproteger y pagar mucho dinero (del bolsillo de todos) a gente que aporta comparativamente muy poco a la sociedad. Controladores a√©reos y notarios son un gran ejemplo. En otros casos esta situaci√≥n se provoca indirectamente con regulaciones est√ļpidas como las licencias farmac√©uticas, que convierten artificial y arbitrariamente a sus poseedores en millonarios (¬Ņpor qu√© diablos no permitimos que pueda abrir una farmacia cualquier farmac√©utico titulado y colegiado?).

En pa√≠ses m√°s “civilizados”, a nadie se le ocurrir√≠a pensar que un notario pudiera ganar m√°s que un m√©dico, cosa muy razonable ya que la labor social de los m√©dicos es infinitamente m√°s importante para la sociedad que la de los notarios. En EE UU, cuando alguien con talento quiere ser rico, estudia Medicina. En Espa√Īa, prepara unas oposiciones de controlador a√©reo, notario, registrador de la propiedad o similar. No cuesta mucho adivinar cu√°l es el retorno social de ese talento en un pa√≠s y en otro.

En el caso de los controladores, adem√°s, el monstruo se ha ido alimentando sucesivamente por todos los gobiernos para evitar la mala prensa que da el caos en los aeropuertos. Sin embargo, de tanto tensar la cuerda, de tanto chantajear al resto de la sociedad con sus amenazas de paralizar el pa√≠s, el gobierno por fin ha dado un pu√Īetazo sobre la mesa. Y es una buena noticia que, por una vez, el gobierno haya tenido huevos arrestos para cumplir su deber: hacer que el pa√≠s funcione. Si eso significa movilizar a medio Ej√©rcito para controlar el espacio a√©reo, pues que se haga, y que a partir de ese mismo momento se tomen las medidas necesarias para que nunca m√°s haya que hacerlo.

Y eso implica que los controladores aéreos respondan penalmente de una vez por todas por el perjuicio causado. Exactamente igual que lo haría un médico que abandona el quirófano a mitad de operación. Ni más, ni menos.

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