Publicado el 15 mar, 2013


La O con un canuto

La O con un canuto

Eso es lo que no saben hacer, por lo visto, los aspirantes a maestro en España. No todos, de acuerdo, generalizar es muy malo. Pero sí una inmensa mayoría. El País publica resultados bastante detallados de las últimas oposiciones a maestro en Madrid. Los resultados no son malos, son… deprimentes, muy deprimentes. Se trata de preguntas que cualquier persona alfabetizada y con un título de educación obligatoria debería poder responder con bastante facilidad, no digamos ya una persona que ha pisado la Universidad. Y sin embargo no es así.

Los resultados en matemáticas demuestran que una gran mayoría de aspirantes a la enseñanza son sencillamente anuméricos. Los errores cometidos equivalen a no saber que se dice “hayan” en vez de “haigan” o a no poder leer en alto una palabra de más de 10 letras de longitud. Por ejemplo, sólo un ridículo 7% de aspirantes fueron capaces de responder cuatro sencillísimas preguntas sobre unidades de tiempo y sistema métrico decimal. Saber inmediatamente cuántos gramos son 2 kg + 30 g, o que 2,2 horas son 132 minutos debería ser posible para cualquier persona con un cociente intelectual por encima del borderline que haya recibido un título de educación obligatoria. Se pueden entender los errores, los despistes, los fallos causados por enunciados confusos… pero eso no justifica que el 93% de aspirantes (todos ellos habiendo pasado por una Universidad) sean incapaces de responder esas cuatro preguntas tan sencillas. De hecho, de las 10 pruebas matemáticas (todas sencillísimas, de un nivel 6º de primaria) sólo una fue completada correctamente por más de la mitad de examinados. [Resultados detallados]

La cultura general también es inaceptablemente floja. Independientemente de que el temario de las oposiciones haya sido publicado cinco meses o cinco horas antes del examen, una persona que aspira a enseñar debería saber sin titubeos dónde se encuentran Ávila y Pamplona. Sólo el 38% fue capaz de acertar ambas. Dos tercios de los aspirantes a maestros no tienen ni idea de la geografía elemental de su propio país. La pregunta de los ríos (por qué provincias pasan Ebro, Duero y Guadalquivir) es más compleja y aquí puede haber fallos. Pero estamos hablando de ¡un 98% de fallos! [Resultados detallados]

Ni siquiera dominan su propio idioma. Aunque la mayoría de preguntas sobre el tema fueron acertadas por más de la mitad de los aspirantes, sólo un 31% sabía lo que significan “escrúpulo”, “disertación”, “extasiar” y “pronóstico”. No son las palabras más sencillas del mundo para definir, pero, ¿tanto como para que 7 de cada 10 fallen? Gente que, insisto, ha hecho una carrera universitaria (y además, “de letras”) [Resultados detallados]

En fin, creo que los números, por sí solos, son suficientemente aterradores como para que cualquier persona con dos dedos de frente se lleve las manos a la cabeza. El problema es muy grave. Pero hay otra cosa más grave aún, la reacción de quienes creen que hay una “conspiración” contra los maestros y que no hay que cambiar nada. En otro perfecto ejemplo de cómo España es un sistema montado de puta madre para los mayores de 40 años con trabajo fijo, a costa de excluir brutalmente a los jóvenes de cualquier posibilidad de una futura vida decente, los sindicatos de la enseñanza se rasgan las vestiduras ante quienes proponen que los conocimientos pesen mucho más que la experiencia a la hora de adquirir plaza. Si tanta experiencia tienes, te debería haber dado tiempo a adquirir todos esos conocimientos que supuestamente enseñas tan bien, ¿no? (y si no, debería ser tu problema).

En resumen, da igual que seas un joven maestro ilusionado, capacitado, y con conocimientos de sobra: si hay un garrulo ignorante que lleva muchos años dando clase, tendrá las de ganar. Qué triste metáfora de la filosofía española: “haber llegado antes”.

Relacionado: Comité en defensa de la estupidez, en politikon.es

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