Publicado el 29 ago, 2010


¡Hola, hola! Comienza ‘Tiempo de Juego’

Me criĂ© en una casa donde “radio” y “Cadena SER” son sinĂłnimos intercambiables (hasta tal punto que durante las 24 horas la SER estĂĄ encendida en algĂșn rincĂłn). CrecĂ­ con Gabilondo por las mañanas, Carlos Llamas por las noches, y por supuesto, con el deporte. Con el Larguero (en la Ă©poca en que era un programa innovador que ofrecĂ­a algo diferente cada noche). Con las retransmisiones ciclistas de Javier Ares. Con las desconexiones locales pucelanas de JosĂ© Ignacio Tornadijo. Y por supuesto, con el Carrusel Deportivo.

El Carrusel es (era) mi telĂłn de fondo durante las generalmente aburridas tardes de domingo. Y la verdad es que se hacĂ­an largos los meses de verano en los que el fĂștbol se iba de vacaciones. No sigo el fĂștbol con especial interĂ©s, pero el Carrusel era todo menos fĂștbol. Era una forma Ășnica de hacer radio. Era humor con el toque justo de mala leche. Y para mĂ­, particularmente, durante estos casi dos años (interrumpidos) en Grecia, ha sido una forma de sentirme como en casa. Escuchando a Pepe Domingo Castaño gritar “ÂĄHola, hola!” a cualquiera se le pasa la morriña aunque sea por un rato.

Sin embargo hace un par de meses, la Cadena SER decidiĂł echar al director de orquesta, Paco GonzĂĄlez. QuizĂĄ pensaron que una sola pieza es remplazable. Pero igual que en un coche no es lo mismo quedarse sin retrovisor que sin correa de distribuciĂłn, no es lo mismo prescindir del director que de cualquier colaborador. Sin retrovisor es mĂĄs complicado conducir, pero es que sin la correa, el coche no anda.

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Publicado el 14 jul, 2010


El fĂștbol, la hipocresĂ­a y el delirio

CelebraciĂłn del Mundial

Reconozco que no me gusta demasiado el fĂștbol. Jugarlo, nada. Verlo, en general, poco (cuando hay algĂșn partido importante, que se suele decir). TambiĂ©n soy de los que opina que el fĂștbol mueve unas cantidades de dinero totalmente obscenas. Pero no soy anti-fĂștbol en absoluto. De hecho, para mĂ­ es una muy buena excusa para hablar de cosas intrascendentes y quedar a tomar unas cañas con amigos (especialmente cuando esos amigos sĂ­ son futboleros, claro). Y como hablar de cosas intrascendentes y tomar unas cañas son dos de mis actividades favoritas, pues resulta que he visto decenas de partidos de fĂștbol en mi vida y no me rasgo las vestiduras por ello.

Últimamente he oĂ­do a mucha gente hablando sobre la ‘hipocresĂ­a’ de los que salieron a celebrar el triunfo de España como si ellos mismos hubiesen marcado el gol, y quejĂĄndose de todos los ‘daños colaterales’ de la algarabĂ­a. ÂżEs hipĂłcrita alegrarse? mĂĄs hipĂłcrita es, en mi humilde opiniĂłn, negarme a celebrar algo que me produce alegrĂ­a (no solo a mĂ­, sino a la gran mayorĂ­a de la gente que me rodea). Parece que alegrarse, divertirse y celebrar es malo. Durante siglos vivimos sometidos a la dictadura moral de aquellos para los que divertirse era pecado. Demasiado como para volver a caer en la trampa. ÂżPor quĂ© analizar los motivos por los cuales un partido de fĂștbol me provoca alegrĂ­a? no, no son racionales… ÂżalgĂșn problema?

Mucho mejor que yo lo explica El Señor X en su genial blog:

Estimado amargado:
No, que España gane el mundial a mí no me da de comer.
No, la crisis no ha mejorado ni la gente ha encontrado trabajo milagrosamente gracias a lo de ayer.
SĂ­, efectivamente es un deporte “de 22 tĂ­os en calzoncillos corriendo detrĂĄs de un balĂłn” [estoy TAN hasta los mismĂ­simos de oĂ­r esta chorrada...]
SĂ­, los futbolistas cobran una salvajada inmoral, y encima por ganar (que es su trabajo) les van a dar mucho mĂĄs dinero de el que tĂș y yo juntos y al cuadrado juntaremos en 4 años de trabajar 8 horas al dĂ­a.
Y sĂ­, todo el “esto-del-fĂștbol-es-pan-y-circo-para-la-masa-inculta-de-este-paĂ­s-que-es-solo-una-cortina-de-humo-que-viene-muy-bien-para-esconder-los-verdaderos-problemas-que-azotan-a-la-naciĂłn”, y todo lo que quieras.

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Publicado el 12 jul, 2010


ÂĄViva Iniesta!

Desde hace unos años (desde que se convirtiĂł en titular del Barça, bĂĄsicamente), AndrĂ©s Iniesta es mi futbolista preferido. No solo por ser un crack jugando al fĂștbol (que lo es, sin duda), sino por su forma de ser. Un tĂ­o que gana una fortuna, protagoniza portadas, tiene a millones de personas en vilo, y sin embargo tiene una sencillez y una humildad abrumadoras. El que mĂĄs patadas recibe y el que menos se queja. El que mĂĄs hace y el que menos presume. El que menos llama la atenciĂłn fuera del campo y el que mĂĄs dentro de Ă©l. En fin, la antĂ­tesis de macarras impresentables como Cristiano Ronaldo. El Ă©xito de la selecciĂłn española (y del Barça) se debe precisamente a tener gente con la calidad humana (aparte de tĂ©cnica) de Iniesta: profesionales del fĂștbol, y no del mĂĄrketing, las camisetas, los abdominales, los tatuajes o los peinados horteras.

Guardiola ya lo explicĂł mucho mejor en su dĂ­a:

Que se fijen en Ă©l. Sobre todo en Ă©l. Porque no lleva pendientes, no se peina el pelo, no se pinta el pelo. Todos saben que es el mejor y juega 20 minutos y no se quejaba. Lo pongas donde lo pongas no se queja. Y siempre juega bien. Y siempre entrena bien. Y cuando estĂĄ lesionado estĂĄ de mal humor porque quiere volver y quiere ayudar. Y esa gente no tiene precio. Que el Barça tenga un jugador como AndrĂ©s, no tiene precio. Nos ha ayudado mucho, nos va a ayudar… ÂĄy luego es que es muy bueno!

Y ademĂĄs, por si fuera poco, es capaz de marcar el gol mĂĄs importante en la historia del fĂștbol español. Pues eso, que viva Iniesta.

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