Publicado el 13 feb, 2012


La encrucijada griega

Bandera de Grecia

Las im√°genes que llegan de Grecia no son muy distintas de las que yo mismo tuve la ocasi√≥n de fotografiar en los disturbios de noviembre de 2008 (1, 2). Por aquel entonces la crisis solo hab√≠a asomado la patita por debajo de la puerta, aunque ya se mascaba en el ambiente que la situaci√≥n se iba a deteriorar r√°pidamente. Que nadie se lleve a enga√Īo, las huelgas generales y las manifestaciones enardecidas que degeneran en violencia callejera no son algo nuevo, est√°n ah√≠ desde que yo conozco Grecia (el mes que viene hace seis a√Īos). Solo ahora, ante el evidente empeoramiento de la situaci√≥n, las c√°maras extranjeras han empezado a fijar all√≠ sus objetivos.

¬ŅPero va a servir de algo incendiar edificios hist√≥ricos del centro de Atenas y mandar decenas de polic√≠as al hospital? La verdad es que no. A corto y medio plazo, el futuro de Grecia va a ser entre gris muy oscuro y negro mate, sean cuales sean las decisiones del Parlamento, la Uni√≥n Europea o la troika. Ya es demasiado tarde para enderezar el rumbo. Eso habr√≠a que haberlo hecho cuando todo en Grecia era optimismo ol√≠mpico, frapp√©s en las terrazas y gafas de sol de marca. Cualquier visitante se preguntaba c√≥mo era posible tener flamantes nuevas l√≠neas de metro, nuevos aeropuertos, terrazas donde el caf√© costaba 5 euros, coches para la gran mayor√≠a de universitarios (que disfrutan tasas, materiales escolares y manutenci√≥n gratuita), jubilaciones a los 60, consumismo rampante… en un pa√≠s que sufr√≠a constantes huelgas (la universidad lleg√≥ a estar cerrada ¬°18 meses! alrededor de 2006-2007), donde la evasi√≥n de impuestos era deporte nacional (lo dice alguien al que despertaron de una siesta para hacerle firmar r√°pidamente un contrato de alquiler porque hab√≠an venido los inspectores) y con un sector p√ļblico lamentablemente incompetente. Bueno, ahora sabemos c√≥mo, y es sencillamente imposible que la situaci√≥n mejore sin sacrificios colectivos (que ya se est√°n produciendo).

Son muchos los que piden alternativas para que el pueblo griego no sufra y paguen la crisis “aquellos que la causaron” (bien, asumamos entonces que todos aquellos que se endeudaron por encima de sus posibilidades tienen su cuota de responsabilidad). En realidad no es m√°s que un brindis al sol. Es cierto que muchos de los grandes empresarios griegos son tambi√©n grandes defraudadores y habr√≠a que agarrarlos por los tobillos hasta que paguen lo que deber√≠an haber pagado. Pero eso no cubre ni el fondo del pozo que es ahora mismo la econom√≠a griega.

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Publicado el 4 dic, 2010


Aterriza como puedas

Aterriza como puedas

Al hilo de la pasada huelga general, ya coment√© aqu√≠ que me parece obsceno convocar una huelga cuando el 20% de los trabajadores est√°n en paro y cientos de miles de espa√Īoles se pegar√≠an por un puesto de trabajo. Y no digo nada si encima se trata de un colectivo profesional rid√≠culamente protegido y sobrerremunerado como el de los controladores a√©reos, que adem√°s causa un espectacular perjuicio econ√≥mico al pa√≠s con su acci√≥n (por no hablar de los da√Īos morales a los miles de viajeros que hab√≠an ahorrado para poder viajar en este puente y reunirse con sus familiares, disfrutar unas merecidas vacaciones, etc.)

A pesar de todo ello, creo en el derecho a la huelga de los controladores. El problema es que lo que se ha vivido en Espa√Īa estos d√≠as no es una huelga, es, sencillamente, un colectivo que deja de cumplir en masa con sus obligaciones laborales (y subrayo lo de “obligaciones” porque todo trabajo las acarrea, y no se pueden dejar de cumplir alegremente). Lo que hicieron los controladores levant√°ndose de sus puestos de trabajo es equivalente a que todos los m√©dicos del pa√≠s dejasen de trabajar en un momento dado, saliendo de los quir√≥fanos a mitad de operaci√≥n y abandonando sus guardias. No s√≥lo no es √©tico, sino que adem√°s los perjuicios derivados de esa acci√≥n pueden (deben) tener consecuencias penales.

Dicen algunos que la respuesta del gobierno ha sido exagerada. Que militarizar los aeropuertos y proclamar el estado de alarma es demasiado. S√≠, es demasiado, pero… si es la √ļnica manera de garantizar la normalidad, habr√° que hacerlo. Lo que deber√≠amos preguntarnos es qu√© hemos hecho mal para que un grupete de privilegiados sea capaz de paralizar un pa√≠s y haya que llamar al Ej√©rcito para garantizar los derechos del resto de la poblaci√≥n.

Y lo que hemos hecho mal (durante muchos a√Īos) es muy sencillo: en Espa√Īa somos especialistas en sobreproteger y pagar mucho dinero (del bolsillo de todos) a gente que aporta comparativamente muy poco a la sociedad. Controladores a√©reos y notarios son un gran ejemplo. En otros casos esta situaci√≥n se provoca indirectamente con regulaciones est√ļpidas como las licencias farmac√©uticas, que convierten artificial y arbitrariamente a sus poseedores en millonarios (¬Ņpor qu√© diablos no permitimos que pueda abrir una farmacia cualquier farmac√©utico titulado y colegiado?).

En pa√≠ses m√°s “civilizados”, a nadie se le ocurrir√≠a pensar que un notario pudiera ganar m√°s que un m√©dico, cosa muy razonable ya que la labor social de los m√©dicos es infinitamente m√°s importante para la sociedad que la de los notarios. En EE UU, cuando alguien con talento quiere ser rico, estudia Medicina. En Espa√Īa, prepara unas oposiciones de controlador a√©reo, notario, registrador de la propiedad o similar. No cuesta mucho adivinar cu√°l es el retorno social de ese talento en un pa√≠s y en otro.

En el caso de los controladores, adem√°s, el monstruo se ha ido alimentando sucesivamente por todos los gobiernos para evitar la mala prensa que da el caos en los aeropuertos. Sin embargo, de tanto tensar la cuerda, de tanto chantajear al resto de la sociedad con sus amenazas de paralizar el pa√≠s, el gobierno por fin ha dado un pu√Īetazo sobre la mesa. Y es una buena noticia que, por una vez, el gobierno haya tenido huevos arrestos para cumplir su deber: hacer que el pa√≠s funcione. Si eso significa movilizar a medio Ej√©rcito para controlar el espacio a√©reo, pues que se haga, y que a partir de ese mismo momento se tomen las medidas necesarias para que nunca m√°s haya que hacerlo.

Y eso implica que los controladores aéreos respondan penalmente de una vez por todas por el perjuicio causado. Exactamente igual que lo haría un médico que abandona el quirófano a mitad de operación. Ni más, ni menos.

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Publicado el 29 sep, 2010


La huelga de nuestros antepasados

Huelga

Al parecer, hoy hay huelga general. Pero, un momento, ¬Ņhuelga de qui√©n? porque entre mis amigos, conocidos, y en definitiva, gente con la que me muevo dentro de mi rango de edad (entre 20 y 30), los que tienen la suerte de trabajar no van a hacer huelga. No s√≥lo eso, sino que se muestran bastante en contra de la actuaci√≥n de los piquetes “informativos”. Los llamados “sindicatos de clase” han conseguido poner de acuerdo a toda mi generaci√≥n en algo: la convicci√≥n de que esta gente no nos representa en absoluto.

Porque m√°s que “sindicatos de clase”, habr√≠a que llamarlos “sindicatos de generaci√≥n”. ¬ŅQui√©n est√° secundando la huelga de forma significativa? trabajadores de la industria del autom√≥vil, sector naval, miner√≠a, transporte, limpieza… ¬Ņson esas las fuerzas productivas que mueven hoy en d√≠a -y en el futuro- nuestra econom√≠a? ¬Ņd√≥nde est√°n los consultores, inform√°ticos, arquitectos, ingenieros, m√©dicos, f√≠sicos, qu√≠micos, matem√°ticos, abogados, administrativos, economistas? La huelga tiene un seguimiento mayoritario entre aquellos sectores que fueron el motor de la econom√≠a en el pasado, pero no lo son en el presente, ni mucho menos lo ser√°n en el futuro.

Con esta huelga, los sindicatos defienden con u√Īas y dientes mantener un sistema laboral arcaico, asociado al modelo econ√≥mico del pasado, y que directamente nos excluye a los j√≥venes. En Espa√Īa tenemos la tasa de paro juvenil m√°s alta de los pa√≠ses desarrollados (con mucha diferencia), adem√°s de una alt√≠sima tasa de temporalidad para los que tienen la suerte de trabajar. Pues esto habr√° que reformarlo, ¬Ņno?

Ning√ļn pa√≠s protege tanto como Espa√Īa al trabajador indefinido (alt√≠simas indemnizaciones, necesidad de resoluciones judiciales, etc.) a la vez que da tanto por saco al trabajador temporal, con unas condiciones tan precarias.1 Sumemos a esto que las indemnizaciones por despido son proporcionales a los a√Īos trabajando, y tenemos a empresas a las que les sale m√°s rentable despedir a cinco “j√≥venes” que a un “viejo”, y que no tienen absolutamente ning√ļn incentivo para crear nuevos contratos indefinidos (ya que saben que a la larga podr√≠an ser una r√©mora econ√≥mica para la empresa). Es decir, que para mantener los privilegios de la “generaci√≥n tap√≥n” de nuestros padres, es necesario que nosotros los j√≥venes o bien no tengamos empleo (4 de cada 10), o que, si lo tenemos, sea precario. Un joven que desee trabajar en Espa√Īa en condiciones no precarias, debe luchar para que se lleven adelante reformas que flexibilicen el actual sistema. O eso, o emigrar. Casualmente, los pa√≠ses m√°s desarrollados de Europa, a donde los j√≥venes espa√Īoles cualificados emigran (Holanda, Dinamarca, Inglaterra, Suecia, etc.) tienen mercados de trabajo flexibles y bajas tasas de paro. Casualmente.

Pero a los sindicatos en realidad no les interesa el cambio. A la vez que dicen de boquilla que “hay que cambiar el modelo productivo”, defienden que se subvencione la miner√≠a. ¬ŅC√≥mo vamos a cambiar el modelo productivo y a la vez defender que se mantenga con el dinero p√ļblico las reliquias de un sistema caducado? los sindicatos han perdido la conexi√≥n con el presente. Se han quedado anclados en los clich√©s del pasado, mientras la sociedad y la econom√≠a evolucionaban, y no les interesa que las cosas cambien. Se les acabar√≠a su “modelo de negocio”. Pero que no se le olvide a nadie que la actual generaci√≥n perdida, la de los j√≥venes parados, precarios o emigrados, es la que va a pagar las pensiones de la generaci√≥n tap√≥n cuyos empleos fijos hay que mantener a toda costa. Si podemos, claro. El √ļltimo, que apague la luz.

1 El tema de la disparidad entre el mercado laboral de los “indefinidos” y los “temporales”, lo explica de maravilla el blog Materias Grises.

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