Publicado el 17 ago, 2010


El efecto Menéame

Estadísticas

El gráfico muestra las visitas recibidas por este blog desde sus comienzos a principios de junio. Es como si hubiese pasado totalmente desapercibido hasta el 12 de agosto, día en que recibió la friolera de 1443 visitas. Hasta entonces, el promedio era de unas 20 visitas diarias, con pequeños repuntes cuando había una nueva entrada, y días de actividad prácticamente nula. ¿Qué pasó el 12 de agosto? pues que el post sobre los mármoles del Partenón llegó a la portada de meneame.net, con la consiguiente avalancha de visitas: más en un sólo día que en los dos meses y medio anteriores.

El anterior récord diario era de 90 visitas y también coincidió con otro post enviado a menéame, aunque no alcanzó la portada. ¿Cuál es la lección de esto? no importan las “tácticas” que utilices para mejorar el posicionamiento de la página o lo pesado que seas compartiendo todos los posts en twitter y facebook, al final lo que cuenta es que lo que escribes guste lo suficiente a los demás como para que quieran compartirlo. A partir de ahí, el efecto multiplicativo de webs como menéame hace el resto. Por eso, el consejo número uno para recibir visitas (que muchas veces olvidamos) es sencillamente escribir algo que sea digno de ser compartido.

El efecto ha sido tal que el proveedor de hosting de la página (que es uno gratuito, Host1Free) decidió suspenderla por “actividad anómala”, por eso el blog ha estado caído hoy. Entre eso, y unas mini-vacaciones precisamente en Atenas, estos últimos días no he podido complir el consejo número dos: publicar cosas nuevas con la suficiente frecuencia como para que los visitantes mantengan el interés. Mis disculpas por ello.

Viajar en el tiempo


Publicado el 10 jul, 2010


Aviones 1.0

Image and video hosting by TinyPic

Escribo estas líneas desde el aeropuerto de Praga, donde estoy chupando wifi de no sé muy bien dónde (la conexión ‘oficial’ del aeropuerto es de pago). Acabo de aterrizar desde Tesalónica y tengo unas cuantas horitas hasta que salga mi vuelo a Madrid. Después de haberme montado en un avión más de 100 veces en toda mi vida, hoy he escuchado por primera vez la frase “¿hay algún médico a bordo?” de boca de una azafata.

Al parecer alguien se ha puesto bastante enfermo a bordo (no sé exactamente hasta qué punto) y al llegar ha habido que coordinar todo el ‘operativo’ para poder evacuar a esta persona antes de desembarcar el resto del vuelo. Me imaginaba a los pilotos comunicando la situación por radio a la torre de control mientras me venía a la mente un post reciente del blog de Martín Varsavsky en el que se sorprendía de cómo era posible que en pleno 2010 las comunicaciones de la cabina con el exterior estén basadas en la radio, cuando existen los medios técnicos para tener conexión a Internet en vuelo.

Lo gracioso del asunto es que incluso en los vuelos comerciales donde se ofrece a los pasajeros conexión a Internet, los pilotos siguen limitados a la radio, el radar y los instrumentos tradicionales. Esto supone que mientras el piloto se limita a saber lo densa es la nube que tiene enfrente de los morros gracias al radar, un pasajero puede tener una bonita imagen del Meteosat en tiempo real con la que conoce exactamente la meteorología a lo largo de todo el trayecto.

Ãdem para las comunicaciones con la torre. Hace un par de semanas lo sufría en mis carnes. Volando de Ãmsterdam a Tesalónica vía Múnich, debido a un retraso en el primer vuelo, tenía una conexión de sólo 25 minutos en Múnich. La azafata se lamentó de que los pilotos “no tuvieron tiempo de preguntar por radio la puerta de embarque antes de iniciar el aterrizaje”. Con lo sencillo que hubiese sido acceder en tiempo real a la web del aeropuerto. En el fondo, tampoco me extraña: las telecomunicaciones avanzan enormemente cada mes, sin embargo seguimos volando en los mismos aviones que hace veinte años.

[La imagen está tomada con el iPhone en un avión de hélices yendo de Helsinki a Tallinn, cualquier teleco se habrá dado cuenta del aliasing producido a la hora de muestrear la imagen de las hélices en movimiento :D]

Viajar en el tiempo


Publicado el 10 jun, 2010


Viviendo cada litro

Honda CR-Z

Hace ya unos meses recibí un correo que me sorprendió bastante. Se trataba de Lidia, responsable para España de la agencia londinense 90:10 Group, ofreciéndome trabajar en una campaña online para promocionar el nuevo deportivo híbrido Honda CR-Z. Así, de la nada. Es cierto que ya por entonces estaba escribiendo en Diario del Viajero y Genciencia, pero no entraba en mis planes recibir una oferta profesional de semejante altura (tanto por la remuneración como por la incidencia de la campaña).

Superado el problema logístico de mi mudanza a Grecia, finalmente esta colaboración se está materializando en el blog de campaña de Live Every Litre. Se trata de una idea genial (sobre todo para un amante de los viajes como yo): una película protagonizada por internautas anónimos que enviaron en su día su propuesta de ‘road-trip’ a la web de campaña. Las historias que más gustaron, tanto a los demás internautas como al jurado, son las que al final se están rodando.

El rodaje ya está muy avanzado, y algunas de esas historias están completamente filmadas, a la espera del montaje definitivo. Por ejemplo, la de Juan, que se echó carretera y manta hasta Ãmsterdam para que su perro bóxer Kito encontrase un compañero de fatigas o la de un grupo de colegas ingleses que cruzaron el lago de Garda en un castillo hinchable (en el vídeo).

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Viajar en el tiempo