Publicado el 1 jun, 2013


On riots and youth

(una peque√Īa reflexi√≥n en ingl√©s, sin que sirva de precedente)

Riots in Turkey, as we have seen in Greece, Sweden, France, the UK, Spain… are the ascertainment of a very disturbing reality: we the young are just too few in terms of numbers to claim power democratically as our parents’ generation did. We are ruled by the >45 in a system that is designed by them and for them. Unemployment for the youth is higher than for any other age range. We suffer massive cuts in education, research… in our future, in short. Uninterested in politics? no wonder. The demographic reality is like this: we will never win a “democratic” battle. It’s just pure math. And that scares the shit out of me, I must say.

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El chollo de la inmigración

Inmigrantes

A pesar de los discursos populistas de siempre, son numerosas las estad√≠sticas que demuestran que, en general, los inmigrantes (ab)usan menos los servicios p√ļblicos que los nacionales. Tambi√©n existe evidencia emp√≠rica de la positiva contribuci√≥n de la inmigraci√≥n a la sostenibilidad del estado de bienestar. Y no est√° de m√°s recordar que el estado m√°s rico y poderoso del mundo es un pa√≠s construido por inmigrantes donde antes apenas hab√≠a nada.

Realmente no me hace falta ir lejos para buscar evidencias emp√≠ricas. Yo mismo soy un inmigrante en Holanda y la mayor parte de mi c√≠rculo social tiene mi mismo perfil: extranjero, joven, relativamente cualificado, sin hijos, con fuertes v√≠nculos con su pa√≠s de origen, viviendo de alquiler y con un salario en torno o moderadamente por encima del promedio (unos 40.000 ‚ā¨ brutos al a√Īo, en Holanda).

Un individuo t√≠pico de este perfil paga el 42% (o incluso 52%, no es tan dif√≠cil llegar) de impuesto sobre la renta, que aplica al tramo m√°s alto de las 12 pagas ‘est√°ndar’ y al importe √≠ntegro de todas las pagas extra y bonuses. En mi caso, haciendo c√°lculos r√°pidos, el estado holand√©s se lleva un tercio de mi salario. Sin tener hijos, ni deducci√≥n por hipoteca (en Holanda sigue existiendo) ni ning√ļn otro tipo de beneficios sociales, el negocio para el estado holand√©s es redondo.

Se trata tambi√©n de un salario lo suficientemente alto como para no recibir bonificaciones para el seguro m√©dico. En Holanda, el seguro m√©dico privado es obligatorio. El coste promedio es de 100 ‚ā¨ mensuales (a mayores de los impuestos ya pagados) con una prima de riesgo de 350 ‚ā¨ anuales. Eso quiere decir que los primeros 350 ‚ā¨ de gasto m√©dico ocasionados cada a√Īo deben ser pagados tambi√©n, independientemente de lo que uno ya paga de seguro. Ni qu√© decir tiene, alguien de mi perfil usa la sanidad muy espor√°dicamente (en mi caso, s√≥lo he necesitado ir al m√©dico dos veces en dos a√Īos y medio), y para problemas concretos suele acudir al especialista en Espa√Īa, Italia, Polonia o cualquiera que sea su pa√≠s de origen. En mi caso, la Sanidad holandesa apenas se ha gastado el 5% de lo que yo he aportado en pago de seguros (sin contar impuestos).

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Ni es una revolución, ni falta que hace

Leyendo algunos de mis √ļltimos tweets, alguno podr√≠a pensar que soy un quintacolumnista, un coverso o un infiltrado neocon. Nada m√°s lejos de la realidad. Lo que me pasa es que me jode que se reivindiquen estupideces en nombre de una causa justa. Sin embargo, llega un momento en el que hay que defender el derecho mismo a reivindicar cosas. Sean est√ļpidas o no, que al fin y al cabo, eso es subjetivo.

Por otro lado, que en general no comparta muchas de sus ideas no quiere decir que no me parezca valiente y digno de reconocimiento el hecho de que cientos de j√≥venes espa√Īoles est√©n acampando en las calles protestando por el simple hecho de que est√°n hasta los huevos. Se ha conseguido romper un t√≥pico que llevaba demasiados a√Īos rondando: que los j√≥venes espa√Īoles nunca se rebelan por nada. Pues mira, al final resulta que s√≠. Dan igual las razones, al fin y al cabo. Lo importante es que haya gente dispuesta a romper el (est√ļpido) t√≥pico.

El hecho de que haya habido intentos de reprimir estas leg√≠timas manifestaciones me ha hecho replantear mi posici√≥n. Independientemente de que se reivindiquen algunas tonter√≠as, la motivaci√≥n de esta iniciativa es noble y razonable. E independientemente de eso, el derecho a protestar es algo que se debe defender. As√≠ que en cuanto he empezado a escuchar noticias de prohibiciones y represi√≥n, me he dado cuenta de que estaba equivocado. Hay que protestar por el simple hecho de poder protestar. Luego que cada cual pida lo que le d√© la gana, pero en las actuales condiciones de la juventud espa√Īola (que a m√≠ me han obligado a emigrar, sin ir m√°s lejos), protestar est√° m√°s justificado que nunca.

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Publicado el 29 sep, 2010


La huelga de nuestros antepasados

Huelga

Al parecer, hoy hay huelga general. Pero, un momento, ¬Ņhuelga de qui√©n? porque entre mis amigos, conocidos, y en definitiva, gente con la que me muevo dentro de mi rango de edad (entre 20 y 30), los que tienen la suerte de trabajar no van a hacer huelga. No s√≥lo eso, sino que se muestran bastante en contra de la actuaci√≥n de los piquetes “informativos”. Los llamados “sindicatos de clase” han conseguido poner de acuerdo a toda mi generaci√≥n en algo: la convicci√≥n de que esta gente no nos representa en absoluto.

Porque m√°s que “sindicatos de clase”, habr√≠a que llamarlos “sindicatos de generaci√≥n”. ¬ŅQui√©n est√° secundando la huelga de forma significativa? trabajadores de la industria del autom√≥vil, sector naval, miner√≠a, transporte, limpieza… ¬Ņson esas las fuerzas productivas que mueven hoy en d√≠a -y en el futuro- nuestra econom√≠a? ¬Ņd√≥nde est√°n los consultores, inform√°ticos, arquitectos, ingenieros, m√©dicos, f√≠sicos, qu√≠micos, matem√°ticos, abogados, administrativos, economistas? La huelga tiene un seguimiento mayoritario entre aquellos sectores que fueron el motor de la econom√≠a en el pasado, pero no lo son en el presente, ni mucho menos lo ser√°n en el futuro.

Con esta huelga, los sindicatos defienden con u√Īas y dientes mantener un sistema laboral arcaico, asociado al modelo econ√≥mico del pasado, y que directamente nos excluye a los j√≥venes. En Espa√Īa tenemos la tasa de paro juvenil m√°s alta de los pa√≠ses desarrollados (con mucha diferencia), adem√°s de una alt√≠sima tasa de temporalidad para los que tienen la suerte de trabajar. Pues esto habr√° que reformarlo, ¬Ņno?

Ning√ļn pa√≠s protege tanto como Espa√Īa al trabajador indefinido (alt√≠simas indemnizaciones, necesidad de resoluciones judiciales, etc.) a la vez que da tanto por saco al trabajador temporal, con unas condiciones tan precarias.1 Sumemos a esto que las indemnizaciones por despido son proporcionales a los a√Īos trabajando, y tenemos a empresas a las que les sale m√°s rentable despedir a cinco “j√≥venes” que a un “viejo”, y que no tienen absolutamente ning√ļn incentivo para crear nuevos contratos indefinidos (ya que saben que a la larga podr√≠an ser una r√©mora econ√≥mica para la empresa). Es decir, que para mantener los privilegios de la “generaci√≥n tap√≥n” de nuestros padres, es necesario que nosotros los j√≥venes o bien no tengamos empleo (4 de cada 10), o que, si lo tenemos, sea precario. Un joven que desee trabajar en Espa√Īa en condiciones no precarias, debe luchar para que se lleven adelante reformas que flexibilicen el actual sistema. O eso, o emigrar. Casualmente, los pa√≠ses m√°s desarrollados de Europa, a donde los j√≥venes espa√Īoles cualificados emigran (Holanda, Dinamarca, Inglaterra, Suecia, etc.) tienen mercados de trabajo flexibles y bajas tasas de paro. Casualmente.

Pero a los sindicatos en realidad no les interesa el cambio. A la vez que dicen de boquilla que “hay que cambiar el modelo productivo”, defienden que se subvencione la miner√≠a. ¬ŅC√≥mo vamos a cambiar el modelo productivo y a la vez defender que se mantenga con el dinero p√ļblico las reliquias de un sistema caducado? los sindicatos han perdido la conexi√≥n con el presente. Se han quedado anclados en los clich√©s del pasado, mientras la sociedad y la econom√≠a evolucionaban, y no les interesa que las cosas cambien. Se les acabar√≠a su “modelo de negocio”. Pero que no se le olvide a nadie que la actual generaci√≥n perdida, la de los j√≥venes parados, precarios o emigrados, es la que va a pagar las pensiones de la generaci√≥n tap√≥n cuyos empleos fijos hay que mantener a toda costa. Si podemos, claro. El √ļltimo, que apague la luz.

1 El tema de la disparidad entre el mercado laboral de los “indefinidos” y los “temporales”, lo explica de maravilla el blog Materias Grises.

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