El chollo de la inmigración

Inmigrantes

A pesar de los discursos populistas de siempre, son numerosas las estad√≠sticas que demuestran que, en general, los inmigrantes (ab)usan menos los servicios p√ļblicos que los nacionales. Tambi√©n existe evidencia emp√≠rica de la positiva contribuci√≥n de la inmigraci√≥n a la sostenibilidad del estado de bienestar. Y no est√° de m√°s recordar que el estado m√°s rico y poderoso del mundo es un pa√≠s construido por inmigrantes donde antes apenas hab√≠a nada.

Realmente no me hace falta ir lejos para buscar evidencias emp√≠ricas. Yo mismo soy un inmigrante en Holanda y la mayor parte de mi c√≠rculo social tiene mi mismo perfil: extranjero, joven, relativamente cualificado, sin hijos, con fuertes v√≠nculos con su pa√≠s de origen, viviendo de alquiler y con un salario en torno o moderadamente por encima del promedio (unos 40.000 ‚ā¨ brutos al a√Īo, en Holanda).

Un individuo t√≠pico de este perfil paga el 42% (o incluso 52%, no es tan dif√≠cil llegar) de impuesto sobre la renta, que aplica al tramo m√°s alto de las 12 pagas ‘est√°ndar’ y al importe √≠ntegro de todas las pagas extra y bonuses. En mi caso, haciendo c√°lculos r√°pidos, el estado holand√©s se lleva un tercio de mi salario. Sin tener hijos, ni deducci√≥n por hipoteca (en Holanda sigue existiendo) ni ning√ļn otro tipo de beneficios sociales, el negocio para el estado holand√©s es redondo.

Se trata tambi√©n de un salario lo suficientemente alto como para no recibir bonificaciones para el seguro m√©dico. En Holanda, el seguro m√©dico privado es obligatorio. El coste promedio es de 100 ‚ā¨ mensuales (a mayores de los impuestos ya pagados) con una prima de riesgo de 350 ‚ā¨ anuales. Eso quiere decir que los primeros 350 ‚ā¨ de gasto m√©dico ocasionados cada a√Īo deben ser pagados tambi√©n, independientemente de lo que uno ya paga de seguro. Ni qu√© decir tiene, alguien de mi perfil usa la sanidad muy espor√°dicamente (en mi caso, s√≥lo he necesitado ir al m√©dico dos veces en dos a√Īos y medio), y para problemas concretos suele acudir al especialista en Espa√Īa, Italia, Polonia o cualquiera que sea su pa√≠s de origen. En mi caso, la Sanidad holandesa apenas se ha gastado el 5% de lo que yo he aportado en pago de seguros (sin contar impuestos).

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Ni es una revolución, ni falta que hace

Leyendo algunos de mis √ļltimos tweets, alguno podr√≠a pensar que soy un quintacolumnista, un coverso o un infiltrado neocon. Nada m√°s lejos de la realidad. Lo que me pasa es que me jode que se reivindiquen estupideces en nombre de una causa justa. Sin embargo, llega un momento en el que hay que defender el derecho mismo a reivindicar cosas. Sean est√ļpidas o no, que al fin y al cabo, eso es subjetivo.

Por otro lado, que en general no comparta muchas de sus ideas no quiere decir que no me parezca valiente y digno de reconocimiento el hecho de que cientos de j√≥venes espa√Īoles est√©n acampando en las calles protestando por el simple hecho de que est√°n hasta los huevos. Se ha conseguido romper un t√≥pico que llevaba demasiados a√Īos rondando: que los j√≥venes espa√Īoles nunca se rebelan por nada. Pues mira, al final resulta que s√≠. Dan igual las razones, al fin y al cabo. Lo importante es que haya gente dispuesta a romper el (est√ļpido) t√≥pico.

El hecho de que haya habido intentos de reprimir estas leg√≠timas manifestaciones me ha hecho replantear mi posici√≥n. Independientemente de que se reivindiquen algunas tonter√≠as, la motivaci√≥n de esta iniciativa es noble y razonable. E independientemente de eso, el derecho a protestar es algo que se debe defender. As√≠ que en cuanto he empezado a escuchar noticias de prohibiciones y represi√≥n, me he dado cuenta de que estaba equivocado. Hay que protestar por el simple hecho de poder protestar. Luego que cada cual pida lo que le d√© la gana, pero en las actuales condiciones de la juventud espa√Īola (que a m√≠ me han obligado a emigrar, sin ir m√°s lejos), protestar est√° m√°s justificado que nunca.

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Publicado el 13 mar, 2011


Flexibilidad, movilidad

Flexibility

Normalmente, cuando se habla de paro, siempre salen a relucir dos palabras como soluci√≥n m√°gica al problema: flexibilidad y movilidad. ¬ŅPero qu√© significa tener flexibilidad y movilidad en el mercado laboral? desde luego los pol√≠ticos espa√Īoles no tienen ni idea, pero cualquiera que haya trabajado en Holanda puede explicarlo de forma relativamente sencilla.

Por ejemplo, el tema de la flexibilidad. Yo mismo soy un ingeniero trabajando en banca. “¬ŅPero c√≥mo trabajas en banca despu√©s de seis a√Īos estudiando ingenier√≠a?” Pues hombre… ¬Ņpor qu√© no? si es un trabajo interesante y bien remunerado (como es el caso), lo suyo es ir a por ello. La carrera debe ser un trampol√≠n para hacer lo que nos gusta. En el momento en que se convierta en un lastre, mejor olvidarse de ella. La filosof√≠a en Espa√Īa, sin embargo, es que “si has estudiado ingenier√≠a pues tendr√°s que trabajar de lo tuyo a toda costa, si no, vaya desperdicio”. Resultado, cientos de mentes brillantes haciendo trabajos que no les gustan mientras son explotados en consultor√≠as tecnol√≥gicas, con sueldos y condiciones laborales propias de un becario.

Aqu√≠ en Holanda he conocido (entre otros) a un profesor de holand√©s, una fot√≥grafa profesional, un coach y un manager de recursos humanos que eran todos ingenieros de formaci√≥n. Todos hac√≠an algo que les apasionaba y que les permit√≠a vivir a gusto. Mientras tanto, en Espa√Īa, la flexibilidad laboral sigue agarrotada con un est√ļpido y paleto corporativismo profesional, que no escapa a los ingenieros. Que si las competencias profesionales por all√≠, que si los t√≠tulos por all√°… ¬Ņpero qu√© m√°s da? ¬Ņhace falta ser ingeniero inform√°tico para programar aplicaciones web o administrar la red de una empresa? pues no, igual que no hace falta haber estudiado Bellas Artes para ser un gran fot√≥grafo, ni Econom√≠a para trabajar en un banco.

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Publicado el 22 ene, 2011


A los holandeses no les gusta trabajar

holandesita dormida

Una de las t√≠picas excusas espa√Īolas para explicar por qu√© muchas cosas son un desastre en comparaci√≥n con el norte de Europa es la de “es que aqu√≠ no nos gusta trabajar”. Como si a los finlandeses les gustase mucho. En realidad, viendo los horarios laborales espa√Īoles, cualquiera dir√≠a que en Espa√Īa a la gente le gusta much√≠simo trabajar. Si no, no se explica c√≥mo es posible que mucha gente se quede en su trabajo hasta las ocho de la tarde o m√°s.

Holanda es uno de esos pa√≠ses que caen dentro del t√≥pico de europeo cuadriculado al que le gusta trabajar. Pues no, a los holandeses (¬°sorpresa!) no les gusta un carajo trabajar. Mientras que en Espa√Īa lo t√≠pico es no mover el culo de la silla hasta que se levante el jefe, en Holanda lo normal es salir pitando a las cinco de la tarde (o cualquiera que sea el horario de salida) dejado tirado a quien haga falta. Una actitud sorprendente incluso para sus vecinos belgas y alemanes.

Lo que pasa es que los holandeses saben c√≥mo hacer que su alergia al trabajo se convierta en algo positivo: cuando est√°n trabajando, se suelen esforzar en hacerlo de la manera m√°s r√°pida, directa y eficiente posible para acabarlo cuanto antes y que nadie les pida explicaciones m√°s all√° de su hora. Por ejemplo, es normal saltarse la pausa del almuerzo y comer directamente un bocata en frente de la pantalla del ordenador. Ser√° por eso que en muchas empresas (la m√≠a, sin ir m√°s lejos) existe una pol√≠tica de “cafe√≠na gratis” para mantener al personal bien activo en todo momento.

Lo de trabajar poco est√° socialmente aceptado y en muchos casos son las propias empresas las que lo promueven (o al menos, lo facilitan). Sin ir m√°s lejos, las tiendas (salvo supermercados) normalmente cierran a las seis de la tarde (a las cuatro los s√°bados) y no abren los lunes por la ma√Īana (para compensar lo del s√°bado). Hacer cuatro d√≠as de jornada algo m√°s intensiva y descansar uno (incluso entre semana) es perfectamente normal. La hora de salida est√°ndar son las cinco y las vacaciones disponibles suelen ser bastantes (aunque haya menos festivos fijos y puentes que en Espa√Īa, por ejemplo). ¬°Y a ning√ļn jefe se le ocurrir√≠a pedirte que vayas a trabajar un s√°bado!

Es curioso como en Espa√Īa solemos presumir de que “como aqu√≠ no se vive en ning√ļn sitio“, una frase pronunciada siempre por gente que, a parte de Espa√Īa, nunca ha vivido en ning√ļn sitio. Mientras tanto, en Holanda, el derecho del trabajador a tener tiempo para vivir su propia vida es sagrado. Ni hay horarios abusivos ni trabajadores pelotas que se quedan m√°s tiempo de la cuenta s√≥lo por quedar bien con el jefe. Precisamente el jefe ser√° el primero que te invitar√° a irte a tu casa si ya has acabado tu trabajo del d√≠a y es “dem√°s de hora”, ¬°los jefes son los primeros a los que no les gusta trabajar!

Foto de Martijn Janssen tomada en un típico Intercity holandés

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Publicado el 4 dic, 2010


Aterriza como puedas

Aterriza como puedas

Al hilo de la pasada huelga general, ya coment√© aqu√≠ que me parece obsceno convocar una huelga cuando el 20% de los trabajadores est√°n en paro y cientos de miles de espa√Īoles se pegar√≠an por un puesto de trabajo. Y no digo nada si encima se trata de un colectivo profesional rid√≠culamente protegido y sobrerremunerado como el de los controladores a√©reos, que adem√°s causa un espectacular perjuicio econ√≥mico al pa√≠s con su acci√≥n (por no hablar de los da√Īos morales a los miles de viajeros que hab√≠an ahorrado para poder viajar en este puente y reunirse con sus familiares, disfrutar unas merecidas vacaciones, etc.)

A pesar de todo ello, creo en el derecho a la huelga de los controladores. El problema es que lo que se ha vivido en Espa√Īa estos d√≠as no es una huelga, es, sencillamente, un colectivo que deja de cumplir en masa con sus obligaciones laborales (y subrayo lo de “obligaciones” porque todo trabajo las acarrea, y no se pueden dejar de cumplir alegremente). Lo que hicieron los controladores levant√°ndose de sus puestos de trabajo es equivalente a que todos los m√©dicos del pa√≠s dejasen de trabajar en un momento dado, saliendo de los quir√≥fanos a mitad de operaci√≥n y abandonando sus guardias. No s√≥lo no es √©tico, sino que adem√°s los perjuicios derivados de esa acci√≥n pueden (deben) tener consecuencias penales.

Dicen algunos que la respuesta del gobierno ha sido exagerada. Que militarizar los aeropuertos y proclamar el estado de alarma es demasiado. S√≠, es demasiado, pero… si es la √ļnica manera de garantizar la normalidad, habr√° que hacerlo. Lo que deber√≠amos preguntarnos es qu√© hemos hecho mal para que un grupete de privilegiados sea capaz de paralizar un pa√≠s y haya que llamar al Ej√©rcito para garantizar los derechos del resto de la poblaci√≥n.

Y lo que hemos hecho mal (durante muchos a√Īos) es muy sencillo: en Espa√Īa somos especialistas en sobreproteger y pagar mucho dinero (del bolsillo de todos) a gente que aporta comparativamente muy poco a la sociedad. Controladores a√©reos y notarios son un gran ejemplo. En otros casos esta situaci√≥n se provoca indirectamente con regulaciones est√ļpidas como las licencias farmac√©uticas, que convierten artificial y arbitrariamente a sus poseedores en millonarios (¬Ņpor qu√© diablos no permitimos que pueda abrir una farmacia cualquier farmac√©utico titulado y colegiado?).

En pa√≠ses m√°s “civilizados”, a nadie se le ocurrir√≠a pensar que un notario pudiera ganar m√°s que un m√©dico, cosa muy razonable ya que la labor social de los m√©dicos es infinitamente m√°s importante para la sociedad que la de los notarios. En EE UU, cuando alguien con talento quiere ser rico, estudia Medicina. En Espa√Īa, prepara unas oposiciones de controlador a√©reo, notario, registrador de la propiedad o similar. No cuesta mucho adivinar cu√°l es el retorno social de ese talento en un pa√≠s y en otro.

En el caso de los controladores, adem√°s, el monstruo se ha ido alimentando sucesivamente por todos los gobiernos para evitar la mala prensa que da el caos en los aeropuertos. Sin embargo, de tanto tensar la cuerda, de tanto chantajear al resto de la sociedad con sus amenazas de paralizar el pa√≠s, el gobierno por fin ha dado un pu√Īetazo sobre la mesa. Y es una buena noticia que, por una vez, el gobierno haya tenido huevos arrestos para cumplir su deber: hacer que el pa√≠s funcione. Si eso significa movilizar a medio Ej√©rcito para controlar el espacio a√©reo, pues que se haga, y que a partir de ese mismo momento se tomen las medidas necesarias para que nunca m√°s haya que hacerlo.

Y eso implica que los controladores aéreos respondan penalmente de una vez por todas por el perjuicio causado. Exactamente igual que lo haría un médico que abandona el quirófano a mitad de operación. Ni más, ni menos.

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