Publicado el 16 oct, 2010


El gran salto

ING

Casi tres semanas sin escribir por aqu√≠… imperdonable. La culpa es de una semana en Londres, otra en T√ļnez y no demasiadas cosas interesantes que contar. Y despu√©s de todo, ahora toca hacer las maletas para otro viaje que solo tiene billete de ida: a √Āmsterdam. El lunes por la ma√Īana ya habr√© aterrizado en la ciudad que ser√° mi hogar durante al menos los pr√≥ximos tres a√Īos.

Afortunadamente, mi nueva empresa (ING Group) se est√° encargando de pr√°cticamente todo: alojamiento temporal, b√ļsqueda de piso con un agente inmobiliario, burocracia en las instituciones holandesas e incluso un curso intensivo de neerland√©s en un pueblo remoto de Brabante. As√≠ que espero que todo est√© en marcha pronto. Pero mientras tanto, probablemente no tenga mucho tiempo para dejarme caer por aqu√≠.

¬°Nos vemos desde Holanda!

PS: ¬ŅQu√© hace un ingeniero de teleco trabajando en un banco? a partir del uno de noviembre empezar√© a descubrirlo.

Viajar en el tiempo

Publicado el 29 sep, 2010


La huelga de nuestros antepasados

Huelga

Al parecer, hoy hay huelga general. Pero, un momento, ¬Ņhuelga de qui√©n? porque entre mis amigos, conocidos, y en definitiva, gente con la que me muevo dentro de mi rango de edad (entre 20 y 30), los que tienen la suerte de trabajar no van a hacer huelga. No s√≥lo eso, sino que se muestran bastante en contra de la actuaci√≥n de los piquetes “informativos”. Los llamados “sindicatos de clase” han conseguido poner de acuerdo a toda mi generaci√≥n en algo: la convicci√≥n de que esta gente no nos representa en absoluto.

Porque m√°s que “sindicatos de clase”, habr√≠a que llamarlos “sindicatos de generaci√≥n”. ¬ŅQui√©n est√° secundando la huelga de forma significativa? trabajadores de la industria del autom√≥vil, sector naval, miner√≠a, transporte, limpieza… ¬Ņson esas las fuerzas productivas que mueven hoy en d√≠a -y en el futuro- nuestra econom√≠a? ¬Ņd√≥nde est√°n los consultores, inform√°ticos, arquitectos, ingenieros, m√©dicos, f√≠sicos, qu√≠micos, matem√°ticos, abogados, administrativos, economistas? La huelga tiene un seguimiento mayoritario entre aquellos sectores que fueron el motor de la econom√≠a en el pasado, pero no lo son en el presente, ni mucho menos lo ser√°n en el futuro.

Con esta huelga, los sindicatos defienden con u√Īas y dientes mantener un sistema laboral arcaico, asociado al modelo econ√≥mico del pasado, y que directamente nos excluye a los j√≥venes. En Espa√Īa tenemos la tasa de paro juvenil m√°s alta de los pa√≠ses desarrollados (con mucha diferencia), adem√°s de una alt√≠sima tasa de temporalidad para los que tienen la suerte de trabajar. Pues esto habr√° que reformarlo, ¬Ņno?

Ning√ļn pa√≠s protege tanto como Espa√Īa al trabajador indefinido (alt√≠simas indemnizaciones, necesidad de resoluciones judiciales, etc.) a la vez que da tanto por saco al trabajador temporal, con unas condiciones tan precarias.1 Sumemos a esto que las indemnizaciones por despido son proporcionales a los a√Īos trabajando, y tenemos a empresas a las que les sale m√°s rentable despedir a cinco “j√≥venes” que a un “viejo”, y que no tienen absolutamente ning√ļn incentivo para crear nuevos contratos indefinidos (ya que saben que a la larga podr√≠an ser una r√©mora econ√≥mica para la empresa). Es decir, que para mantener los privilegios de la “generaci√≥n tap√≥n” de nuestros padres, es necesario que nosotros los j√≥venes o bien no tengamos empleo (4 de cada 10), o que, si lo tenemos, sea precario. Un joven que desee trabajar en Espa√Īa en condiciones no precarias, debe luchar para que se lleven adelante reformas que flexibilicen el actual sistema. O eso, o emigrar. Casualmente, los pa√≠ses m√°s desarrollados de Europa, a donde los j√≥venes espa√Īoles cualificados emigran (Holanda, Dinamarca, Inglaterra, Suecia, etc.) tienen mercados de trabajo flexibles y bajas tasas de paro. Casualmente.

Pero a los sindicatos en realidad no les interesa el cambio. A la vez que dicen de boquilla que “hay que cambiar el modelo productivo”, defienden que se subvencione la miner√≠a. ¬ŅC√≥mo vamos a cambiar el modelo productivo y a la vez defender que se mantenga con el dinero p√ļblico las reliquias de un sistema caducado? los sindicatos han perdido la conexi√≥n con el presente. Se han quedado anclados en los clich√©s del pasado, mientras la sociedad y la econom√≠a evolucionaban, y no les interesa que las cosas cambien. Se les acabar√≠a su “modelo de negocio”. Pero que no se le olvide a nadie que la actual generaci√≥n perdida, la de los j√≥venes parados, precarios o emigrados, es la que va a pagar las pensiones de la generaci√≥n tap√≥n cuyos empleos fijos hay que mantener a toda costa. Si podemos, claro. El √ļltimo, que apague la luz.

1 El tema de la disparidad entre el mercado laboral de los “indefinidos” y los “temporales”, lo explica de maravilla el blog Materias Grises.

Viajar en el tiempo

Publicado el 27 sep, 2010


Certificado de penales

C√°rcel

La verdad, nunca se me ocurrió que me fuesen a pedir un certificado de antecedentes penales, creía que esas cosas sólo pasaban en las películas. Pero el caso es que para terminar de formalizar mi contrato en Holanda, necesito enviar uno. Al parecer, se trata de algo relativamente habitual a la hora de trabajar en determinados países europeos (he visto historias similares para trabajos en Irlanda o los países nórdicos).

¬ŅY c√≥mo obtener el dichoso certificado? aunque la mayor√≠a de gente no tiene ni idea (tampoco es una cosa que se va pidiendo todos los d√≠as, evidentemente), es bastante sencillo. Se trata de rellenar el impreso administrativo n¬ļ 790, pagar una tasa administrativa de 3,50 ‚ā¨ en un banco y presentar todo cumplimentado en la correspondiente delegaci√≥n territorial del Ministerio de Justicia. El impreso 790 se pod√≠a obtener en estancos, pero ya no. Se puede conseguir en la propia oficina del ministerio, pero mucho m√°s f√°cil es imprimirlo directamente desde Internet. Existe incluso la posibilidad de rellenarlo online y pagarlo mediante la pasarela de pagos de la administraci√≥n si tenemos el DNI electr√≥nico con su lector y sus claves en regla, si no nos tocar√° hacer cola en un banco para pagar la correspondiente tasa.

Con el papel relleno, basta volverlo a entregar, y el certificado de penales (que es un simple papel impreso all√≠ mismo) se emite in situ. Eso s√≠, s√≥lo en castellano. Por cierto, el certificado s√≥lo se expide para un determinado prop√≥sito (por ejemplo “contrato de trabajo en Holanda“) y tiene validez √ļnicamente para eso.

Como postdata a esta historia, me gustar√≠a recalcar que las √ļltimas veces que he realizado tr√°mites burocr√°ticos (renovaci√≥n del DNI con cita previa, obtenci√≥n de la tarjeta sanitaria europea y este certificado) lo he hecho de una forma sencilla, r√°pida y c√≥moda en una √ļnica visita. Aunque siempre habr√° casos en que las cosas no funcionen como deber√≠an, a veces creo que nos quejamos de vicio de la burocracia espa√Īola: no es para tanto (y habiendo vivido y viajado por otros muchos pa√≠ses, puedo dar fe de ello).

Imagen: JOPHIELsmiles

Viajar en el tiempo

Publicado el 2 ago, 2010


Tiene derecho a permanecer hambriento

Horno microondas en llamas

Cuando empec√© a trabajar aqu√≠, me dieron un folleto sobre las condiciones de trabajo, en el que se puede leer textualmente: “es importante tener las mejores condiciones de trabajo posibles; esto incluye proveer diariamente un men√ļ equilibrado a nuestros empleados“. Ciertamente, el comedor que tenemos es de lo mejorcito que he visto nunca en este campo. Est√° atendido por tres cracks (Dimitris, Aris y Dimitris) y los platos del d√≠a (3,60 ‚ā¨) son muchas veces espectaculares (raviolis rellenos de trufa, bistec de caballo o carne de cerdo asada al vino, por ejemplo).

Claro que con estas ha llegado agosto, y la gente de la cafeter√≠a ha aprovechado para tomarse un descanso. Resultado: comedor cerrado. As√≠ que ayer met√≠ media bolsa de paella congelada Dia% en un t√°per, con la esperanza de poder recalentarla a la hora del almuerzo [inciso: el Dia% no solo es el supermercado m√°s barato de los que tengo a mano, sino que adem√°s est√° lleno de productos ‘Made in Spain’, lo cual se agradece cuando uno est√° a varios miles de kil√≥metros]. Y a la hora de comer he ido con mi paella en busca del microondas. Un momento ¬Ņqu√© microondas? ¬°pero si aqu√≠ no hay microondas! Un edificio de cuatro plantas, con m√°s de 100 empleados, sin un pu√Īetero microondas. Lo cual supone que durante dos semanas o como “en fr√≠o” o pido comida por encargo (¬Ņd√≥nde? estamos literalmente en medio de la nada) o me las arreglo ‘creativamente’ como hoy (calentando la paella en un cacillo para el caf√©, lo s√©, es lamentable).

Y este tipo de cosas, la falta de facilidades, es lo peor de mi experiencia griega. Lo del microondas es una an√©cdota (una an√©cdota relevante, teniendo en cuenta que durante las tres pr√≥ximas semanas el comedor va a estar cerrado), pero tambi√©n sumamos la cuasi-ausencia de transporte p√ļblico (en un edificio que est√° en el quinto pino), de atenci√≥n m√©dica (al estar de pr√°cticas y no ser empleados con contrato) o de cualquier tipo de ayuda en el muy frecuente caso de que haya huelgas (con los problemas que genera para acudir al trabajo). Aqu√≠ parece que todo el mundo tiene coche y sueldazo, por eso quiz√° nadie se preocupa de semejantes “nimiedades” (hay gente que va y viene todos los d√≠as en taxi). Pero hombre, siendo ni m√°s ni menos que la Uni√≥n Europea, estar√≠a bien pensar en ofrecer comodidades tan b√°sicas.

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Viajar en el tiempo

Publicado el 30 jun, 2010


Escenas de Holanda

Bicicletas en √Āmsterdam

Hace unos cuantos d√≠as que no me dejo caer por aqu√≠, pero ha habido una buena raz√≥n para ello. Ya puedo desvelarlo: durante el fin de semana estuve preparando una entrevista para el Talent Programme del banco ING. El lunes, v√≠a Frankfurt, vol√© a √Āmsterdam y dorm√≠ en un hotel de mierda (espa√Īol ten√≠a que ser, un NH) que al banco le hab√≠an vendido (y cobrado) como cuatro estrellas. Ayer hice la entrevista. S√≠, me han ofrecido el contrato [aplausos]. Empiezo a trabajar en √Āmsterdam en Noviembre. Despu√©s, otra vez al aeropuerto de Schiphol, y tras batir el r√©cord de los “800 metros-handluggage” en la terminal 2 de M√ļnich, llegu√© a Tesal√≥nica a tiempo de o√≠r los 10 minutos finales del partido de Espa√Īa en la radio, aprovechando la wifi gratis del aeropuerto (parece mentira que en ese aspecto los aeropuertos griegos vayan delante de holandeses y alemanes).

Llegar a √Āmsterdam desde Tesal√≥nica es toda una experiencia. Acostumbrado a la jungla urbana griega, me sorprendi√≥ lo que me sucedi√≥ nada m√°s llegar al metro. Mi tarjeta de cr√©dito aparentemente no val√≠a para comprar el ticket y no ten√≠a monedas sueltas. Calma total en la cola que aguardaba detr√°s de m√≠ ante mis pat√©ticos esfuerzos. “No te preocupes, yo te compro uno” (2,60 ‚ā¨ del ala), me suelta una rubia de metro ochenta acompa√Īada de su bicicleta. No puede ser. “Que s√≠, no pasa nada, hombre“.

Al bajarme en la estaci√≥n e intentar pasar el ticket por la m√°quina para salir… ¬°alarma! y ah√≠ viene raudo un segurata (este no era un “t√≠pico holand√©s”, sino que ten√≠a toda la pinta de ser de origen magreb√≠). “Ay, amigo, no has validado bien el billete“. Ya me estaba esperando yo la t√≠pica reprimenda, comprar un nuevo ticket y darle gracias por no cascarme una multa. “Bueeeeee-no, no te preocupes, ven aqu√≠ que te ense√Īo a validarlo bien y te doy un ticket nuevo para que lo puedas usar otra hora“. ¬ŅQui√©n no querr√≠a vivir en un pa√≠s donde se recibe a la gente de esa forma?

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