Publicado el 29 dic, 2010


Embajadores de Valladolid

Banderas

Dice el refrán que nadie es profeta en su tierra, sin embargo es muy de agradecer el esfuerzo de la gente de la oficina de relaciones internacionales del Ayuntamiento de Valladolid para intentar demostrar lo contrario con su Red de Embajadores de Valladolid. Se trata de una comunidad de profesionales vallisoletanos expatriados por el mundo a la que puede unirse cualquier vallisoletano fuera de España y con ganas de representar a su ciudad.

Y es que, en vez de gastar miles de euros en campañas publicitarias, ¿por qué no empezar “utilizando” a los propios vallisoletanos en el extranjero para que sean los primeros en promocionar la ciudad? aunque se trate de una promoción simbólica, es una bonita forma de mantener el contacto con Valladolid desde fuera, y también para el ayuntamiento es una buena (y barata) manera de refrescarse con ideas procedentes del extranjero (de ahí lo de organizar una sesión en Valladolid en unas fechas en las que muchos podemos asistir).

Se trata además del enésimo ejemplo del poder de las redes sociales cuando se utilizan bien. Yo conocí la red a través de su grupo de linkedin y he ido siguiendo sus actividades a través de la página de facebook, y no me cabe duda de que gracias a estas herramientas el número de miembros se va a incrementar exponencialmente durante el próximo año (la iniciativa tiene menos de dos años de vida). Con las herramientas existentes hoy en día, y haciendo las cosas mínimamente bien, es perfectamente posible mantener viva una comunidad de gente dispersa por todo el mundo.

Y desde luego, se agradece volver a casa por Navidad y que te inviten a una recepción oficial en el Ayuntamiento. Sí, al final del encuentro vino el alcalde (al menos esta vez no meó fuera del tiesto), pero eso es lo de menos. Lo importante fue estar con ingenieros, funcionarios de la Unión Europea, músicos, investigadores, profesores, empresarios… que un buen día decidieron salir de Valladolid al mundo por motivos (en la mayoría de los casos) bastante similares a los míos. Y comprobar, además, que Valladolid quiere progresar abriéndose al extranjero (razón por la cual se puso en marcha esta iniciativa). Qué mejor forma de hacerlo que contar con los que ya han ido abriendo camino.

Viajar en el tiempo

Publicado el 4 dic, 2010


Aterriza como puedas

Aterriza como puedas

Al hilo de la pasada huelga general, ya comenté aquí que me parece obsceno convocar una huelga cuando el 20% de los trabajadores están en paro y cientos de miles de españoles se pegarían por un puesto de trabajo. Y no digo nada si encima se trata de un colectivo profesional ridículamente protegido y sobrerremunerado como el de los controladores aéreos, que además causa un espectacular perjuicio económico al país con su acción (por no hablar de los daños morales a los miles de viajeros que habían ahorrado para poder viajar en este puente y reunirse con sus familiares, disfrutar unas merecidas vacaciones, etc.)

A pesar de todo ello, creo en el derecho a la huelga de los controladores. El problema es que lo que se ha vivido en España estos días no es una huelga, es, sencillamente, un colectivo que deja de cumplir en masa con sus obligaciones laborales (y subrayo lo de “obligaciones” porque todo trabajo las acarrea, y no se pueden dejar de cumplir alegremente). Lo que hicieron los controladores levantándose de sus puestos de trabajo es equivalente a que todos los médicos del país dejasen de trabajar en un momento dado, saliendo de los quirófanos a mitad de operación y abandonando sus guardias. No sólo no es ético, sino que además los perjuicios derivados de esa acción pueden (deben) tener consecuencias penales.

Dicen algunos que la respuesta del gobierno ha sido exagerada. Que militarizar los aeropuertos y proclamar el estado de alarma es demasiado. Sí, es demasiado, pero… si es la única manera de garantizar la normalidad, habrá que hacerlo. Lo que deberíamos preguntarnos es qué hemos hecho mal para que un grupete de privilegiados sea capaz de paralizar un país y haya que llamar al Ejército para garantizar los derechos del resto de la población.

Y lo que hemos hecho mal (durante muchos años) es muy sencillo: en España somos especialistas en sobreproteger y pagar mucho dinero (del bolsillo de todos) a gente que aporta comparativamente muy poco a la sociedad. Controladores aéreos y notarios son un gran ejemplo. En otros casos esta situación se provoca indirectamente con regulaciones estúpidas como las licencias farmacéuticas, que convierten artificial y arbitrariamente a sus poseedores en millonarios (¿por qué diablos no permitimos que pueda abrir una farmacia cualquier farmacéutico titulado y colegiado?).

En países más “civilizados”, a nadie se le ocurriría pensar que un notario pudiera ganar más que un médico, cosa muy razonable ya que la labor social de los médicos es infinitamente más importante para la sociedad que la de los notarios. En EE UU, cuando alguien con talento quiere ser rico, estudia Medicina. En España, prepara unas oposiciones de controlador aéreo, notario, registrador de la propiedad o similar. No cuesta mucho adivinar cuál es el retorno social de ese talento en un país y en otro.

En el caso de los controladores, además, el monstruo se ha ido alimentando sucesivamente por todos los gobiernos para evitar la mala prensa que da el caos en los aeropuertos. Sin embargo, de tanto tensar la cuerda, de tanto chantajear al resto de la sociedad con sus amenazas de paralizar el país, el gobierno por fin ha dado un puñetazo sobre la mesa. Y es una buena noticia que, por una vez, el gobierno haya tenido huevos arrestos para cumplir su deber: hacer que el país funcione. Si eso significa movilizar a medio Ejército para controlar el espacio aéreo, pues que se haga, y que a partir de ese mismo momento se tomen las medidas necesarias para que nunca más haya que hacerlo.

Y eso implica que los controladores aéreos respondan penalmente de una vez por todas por el perjuicio causado. Exactamente igual que lo haría un médico que abandona el quirófano a mitad de operación. Ni más, ni menos.

Posts relacionados: La huelga de nuestros antepasados, El fin de la cultura de la oposición

Viajar en el tiempo

Publicado el 6 sep, 2010


Valladolid, taurina por narices

Alcalde Payaso

Por obra y gracia del señor alcalde, se hace saber que mañana Valladolid se convertirá oficialmente en “ciudad taurina”, con el único apoyo de la mayoría absoluta del PP (una mayoría absoluta, por cierto, que el PP ha obtenido en cuatro ocasiones consecutivas sin haber superado nunca el 48% de los votos válidos, cosas del sistema electoral). Al margen de mi opinión sobre el mundo taurino y sus falacias, me pregunto si realmente es esto a lo que debe dedicarse un ayuntamiento.

Y no lo digo porque haya cosas más importantes (que las hay), sino porque no entiendo que se quiera imponer, a nivel oficial, una etiqueta a toda una ciudad. ¿Por qué somos una “ciudad taurina”, señor alcalde? Que yo sepa, en Valladolid va a los toros una cantidad de gente muchísimo menor que la que va al fútbol, o incluso al baloncesto. ¿Por qué no “ciudad futbolera”? se corresponde mucho más a la realidad vallisoletana. La declaración de “ciudad taurina” recuerda a los tiempos del franquismo, en los que muchos ayuntamientos impusieron que no-se-qué virgen era alcaldesa perpetua, y todos a callar. Claro que entonces no había democracia ni libertad religiosa. Un detallito sin importancia.

Hasta aquí, el tema es lamentable, pero no pasa de anécdota pintoresca. Lo verdaderamente indignante llega cuando uno se entera de que el ayuntamiento de Valladolid subvenciona la plaza de toros y a la vez reduce la temperatura del agua de las piscinas públicas y de la calefacción de las escuelas municipales porque “no hay dinero” (lo cuenta Esteban en su post “Los toros, un León y el circo“). Si Valladolid fuese realmente una “ciudad taurina” como nos quiere vender el señor alcalde, ¿harían falta subvenciones para mantener artificialmente esta “tradición”? evidentemente, no. Entre estas rancias salidas de tiesto del “excelentísimo” e iniciativas tan cañís como querer batir el récord Guinness de banderas de España, no me extraña que a veces Valladolid tenga la prensa que tiene. Y es una pena, para una ciudad que tiene una de las universidades más antiguas del mundo, donde nació Felipe II, murió Cristóbal Colón y se publicó el Quijote. Cosas veredes.

PS: tampoco me extraña que al buscar alcalde payaso en Google el primer resultado sea el que es.

Viajar en el tiempo

Publicado el 17 jul, 2010


Fotografías de Valladolid

Cuanto más tiempo paso fuera de ella, más me gusta mi ciudad. En general, los pucelanos la apreciamos poco. Es cierto que no tiene un caso histórico con el encanto de Salamanca o Ávila, por ejemplo, ni una catedral como las de Burgos o León, pero tiene decenas de rincones que merecen mucho la pena. Pasan desapercibidos hasta que un día decides ir con los ojos bien abiertos para encontrarlos.

Me gusta pasear por el centro en las tardes de verano. Es un momento en el que Valladolid demuestra tener mucha más vida de lo que parece a simple vista. Las terrazas se llenan, las chicas salen de compras, los niños comen helado y el sol empieza a conceder un respiro después de las inhumanas horas del mediodía. Pero se nota que es verano, mucha gente está de vacaciones y la relajación flota en el ambiente.

El otro día agarré la cámara y me dediqué a buscar y fotografiar mis rincones favoritos de la ciudad. He creado una galería en flickr con mis favoritos. No están todos los que son, pero sí son todos los que están: la calle Platería (o ‘Platerías’, como solemos decir por aquí), el Pasaje Gutiérrez, la Plaza del Salvador, sin olvidar rincones más clásicos como la Plaza Mayor o la Antigua. Espero que os gusten.

[Galería creada con flickr slideshow]

Viajar en el tiempo

Publicado el 5 jul, 2010


I need Spain

Este es el nuevo eslogan de las campañas turísticas de España, acompañado de una serie de vídeos que, por una vez, hacen que no sienta vergüenza ajena. Sin toros y con lo justo de flamenco. Me gusta lo que transmiten estos anuncios. El ‘Spain is different’ está ya muy pasado de moda, y en el actual contexto de crisis, tiene unas connotaciones bastante negativas (por ejemplo, ‘España es diferente’, tanto que tiene más paro que ningún otro país de la UE salvo Letonia).

Hoy me he dado cuenta de que a mí también me pasa. I need Spain. Y sólo hace tres meses de mi última visita, pero por algún motivo, hoy me apetece estar en España. Necesito hablar en castellano, tomarme un vino con mis amigos, patear las calles de Valladolid, oír la final del mundial con los comentarios de Paco González, andar en bici, tomar el vermú en el jardín de casa y mandar a la mierda muchas cosas y a mucha gente, desde la tranquilidad de la distancia.

Mi contrato acaba el 31 de julio. Se supone que mi jefe ha solicitado una extensión por un mes, pero no sé si me acaba de convencer. En fin, necesito pensar en frío antes de tomar una decisión.

Viajar en el tiempo