Publicado el 7 nov, 2010


Neerlanda

Neerlanda

El nombre más habitual de Nederland en castellano es Holanda. Como ya hemos comentado alguna vez, no es un nombre correcto, ya que Holanda en realidad es una región que abarca solo dos de las doce provincias del país (las tres principales ciudades del país en tamaño e importancia – Ámsterdam, Rotterdam y La Haya – son holandesas).

El nombre “correcto” en castellano es Países Bajos, sin embargo tampoco es un nombre del todo exacto, siendo quisquillosos. La traducción literal de “países bajos” al neerlandés es lage landen, y se aplica también a Bélgica y Luxemburgo, igual que su traducción literal al inglés “low countries”. El origen etimológico de la palabra Nederland es “país bajo”, en singular, mientras que Nederlanden, en plural, de nuevo hace referencia a toda la región geográfica.

Personalmente no entiendo muy bien lo de hacer una traducción literal del significado original de Nederland, en lugar de “castellanizar” el nombre original como se hace con prácticamente todos los países. Y más si eso significa para aumentar la confusión. Ni toda Nederland es Holanda, ni todos los Países Bajos son Nederland. Si el nombre oficial del idioma es neerlandés… ¿por qué no llamamos al país Neerlanda?

Imagen de europa.eu

Viajar en el tiempo

Publicado el 30 oct, 2010


El curso de holandés

¿Hablas holandés? ¡Claro!

La semana pasada (desde el domingo por la noche hasta ayer) estuve realizando un curso intensivo de holandés, en el pueblo de Vught, cerca de Den Bosch (y por tanto, lejos de Ámsterdam). Esta ha sido mi primera experiencia de “curso pagado por la empresa”, la verdad es que a mí no se me habría ocurrido pagar los 4 000 euracos que cuesta la broma.

El instituto de idiomas (Regina Coeli) tiene una curiosa historia, ya que fue fundado por una congregación de monjas católicas dedicadas a la educación. Las “monjitas de Vught” (nonnetjes in Vught) pronto alcanzaron fama por la efectividad de sus métodos (me pregunto cómo sería un curso intensivo de holandés en un convento de monjas), hasta que con el paso de los años se ha convertido en un centro de idiomas bastante moderno donde la última monja se jubiló ya hace unos cuantos años.

La experiencia ha sido bastante curiosa, no todos los días se sienta uno a la mesa con unos ejecutivos que discuten sobre si es mejor Boston o San Francisco o hablan de su fábrica en Bangladesh. Las cenas ‘fashion’ compuestas de trocitos de comida muy pequeños sobre platos muy grandes nunca me llegarán a convencer, aunque la posibilidad de pedir botellas de vino ilimitadamente sí ayudaba a la soltura con el idioma.

¿Si he aprendido holandés? dudo que sea físicamente posible aprender más en una semana. Aunque sospecho que pasar de practicar el idioma 10 horas diarias a cero no va a ayudar a mantener el nivel.

Viajar en el tiempo

Publicado el 30 jun, 2010


Escenas de Holanda

Bicicletas en Ámsterdam

Hace unos cuantos días que no me dejo caer por aquí, pero ha habido una buena razón para ello. Ya puedo desvelarlo: durante el fin de semana estuve preparando una entrevista para el Talent Programme del banco ING. El lunes, vía Frankfurt, volé a Ámsterdam y dormí en un hotel de mierda (español tenía que ser, un NH) que al banco le habían vendido (y cobrado) como cuatro estrellas. Ayer hice la entrevista. Sí, me han ofrecido el contrato [aplausos]. Empiezo a trabajar en Ámsterdam en Noviembre. Después, otra vez al aeropuerto de Schiphol, y tras batir el récord de los “800 metros-handluggage” en la terminal 2 de Múnich, llegué a Tesalónica a tiempo de oír los 10 minutos finales del partido de España en la radio, aprovechando la wifi gratis del aeropuerto (parece mentira que en ese aspecto los aeropuertos griegos vayan delante de holandeses y alemanes).

Llegar a Ámsterdam desde Tesalónica es toda una experiencia. Acostumbrado a la jungla urbana griega, me sorprendió lo que me sucedió nada más llegar al metro. Mi tarjeta de crédito aparentemente no valía para comprar el ticket y no tenía monedas sueltas. Calma total en la cola que aguardaba detrás de mí ante mis patéticos esfuerzos. “No te preocupes, yo te compro uno” (2,60 € del ala), me suelta una rubia de metro ochenta acompañada de su bicicleta. No puede ser. “Que sí, no pasa nada, hombre“.

Al bajarme en la estación e intentar pasar el ticket por la máquina para salir… ¡alarma! y ahí viene raudo un segurata (este no era un “típico holandés”, sino que tenía toda la pinta de ser de origen magrebí). “Ay, amigo, no has validado bien el billete“. Ya me estaba esperando yo la típica reprimenda, comprar un nuevo ticket y darle gracias por no cascarme una multa. “Bueeeeee-no, no te preocupes, ven aquí que te enseño a validarlo bien y te doy un ticket nuevo para que lo puedas usar otra hora“. ¿Quién no querría vivir en un país donde se recibe a la gente de esa forma?

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Viajar en el tiempo

Publicado el 14 jun, 2010


Chubascos en España, despejado en Holanda

Nubarrones sobre España

Decía ayer que estaba buscando trabajo en Holanda debido a las buenas referencias que me han dado por allí. ¿Por qué tantas ganas de no volver a España? ¿y por qué Holanda? Pues la verdad es que ayer (aquí el periódico me llega con un día de retraso) El País me lo puso a huevo publicando sendos artículos. En el suplemento ‘Domingo’, un completo reportaje del estadounidense Phil Bennett sobre España apropiadamente titulado Retrato de un país en crisis. En el suplemento ‘Negocios’, me encontraba con Holanda, paraíso del pleno empleo.

Creo que no merece la pena expresar con mis propias palabras lo que ya han dicho otros, así que me voy a limitar a copiar aquí los párrafos más jugosos de ambos artículos con algún comentario de mi cosecha:

Holanda, paraíso del pleno empleo

Lo que más destaca de Holanda, a pesar de necesitar un recorte estructural de 29.000 millones de euros hasta 2015 para salir a flote, es el índice de desempleo. Con un 4,1% de la población activa, es el más bajo de la Unión Europea.

Nos lo están poniendo en bandeja.

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Viajar en el tiempo