Publicado el 16 mar, 2011


Pasando del tópico al insulto

Periodismo objetivo

Al tema, resulta que unos aspirantes a gurú dicen en uno de sus blogs lo siguiente:

Mañana se estrena en “La caída de los dioses” de Visconti en “Fachadolid”, no había otra ciudad menos casposa para presentar una de las obras maestras del cineasta filogay por excelencia. Esperemos que estos castellanos de terruño, que exilian a sus hijos homosexuales a Madrid por no ver sus ademanes, no incendien el teatro Calderón.

Incultos hay en todos los sitios, pero los tópicos que gastan algunos imbéciles… de verdad que es para hacérselo mirar. Pongo captura de pantalla y no enlace, porque esta gentuza no se merece ni un segundo de publicidad. Soy vallisoletano, sí (y además el primero en poner el dedo en la llaga de mis paisanos) pero después de un año viviendo en Barcelona, tres meses en Estonia, casi dos años en Grecia y actualmente residente permanente en Holanda, creo que “terruñismo” es de lo que menos se me puede acusar.

Pero mala leche contra los imbéciles que sólo saben cuatro tópicos trasnochados y encima cobran por escribir… de eso tengo de sobra.

Nota: he modificado el título original del post. En los cachés de los Internets queda constancia de mi momento de enfado, pero en fin, insultar está feo y responsabilizar a una empresa de cualquier cosa que hagan sus empleados pues no deja de ser una burda generalización. Asumido mi error, no me apetecía borrar el post, al fin y al cabo esto es un blog personal, y las personas a veces se cabrean.

Viajar en el tiempo

Publicado el 18 oct, 2010


Iberia, una low-cost de bandera

Iberia la cutre

Escribo estas líneas desde el vuelo IB 3254 que me lleva hacia mi nueva vida en Amsterdam (no sé cuando podré publicarlas). Lo hago mientras, casi literalmente, me como la pantalla del ordenador porque el pasajero que va delante de mí ha decidido reclinar el asiento y reducir aún más el minúsculo espacio entre asientos que Iberia ofrece a sus clientes (mi test de medición, es decir, mis rodillas, me indica que el espacio es menor que el de Ryanair). Tampoco me vale lo de estirar la pierna por el pasillo, ya que en este mismo instante pasa una azafata con el carrito ofreciéndome “venta a bordo, perfumes, regalos” (vaya, otra coincidencia con Ryanair).

Iberia es una de esas compañías que se solían llamar “de bandera”, es decir, las aerolíneas más representativas de cada país, generalmente de origen público: Air France, Lufthansa, KLM, Aeroflot y compañía. Pertenecía también a la categoría de “aerolíneas convencionales”, es decir, aquellas que, frente al modelo low-cost, ofrecen comida a bordo, flexibilidad con el equipaje y un tratamiento humano hacia el pasajero. Pero eso ha cambiado. Iberia ya no es una aerolínea de este tipo y, pese a la publicidad (y los precios que cobra) ha apostado descaradamente por un modelo low-cost de lo más cutre.

La experiencia Iberia suele comenzar para la mayoría de sus pasajeros en la Terminal 4 de Barajas. Allí, Iberia ha implantado el magnífico sistema de “cola única”, es decir, una única cola para facturar todos sus vuelos, que no son precisamente pocos. Esto les supone ahorrar personal (¿os suena?) a costa de generar unas colas impresionantes. Antes de salir de casa, se aconseja poner una vela a algún santo protector para no tener ningún imprevisto y no llegar un poco ajustados de tiempo, ya que al haber una única cola, tendremos delante de nosotros a cientos de personas cuyos vuelos probablemente salen una o dos horas más tarde que el nuestro. Para completar el panorama, en Iberia ya no te facturan el equipaje. Eso es un lujo impropio del nuevo “modelo de negocio” de la compañía. En Iberia, tú te facturas el equipaje (vaya, otra coincidencia con Ryanair, a ver si no va a ser casualidad). Tú te lo guisas, tú te lo comes y tú te peleas con las máquinas que, en más de la mitad de los casos están fuera de servicio (comprobado empíricamente) y que no todo el mundo es capaz de entender (lo que genera todavía más colas y más estrés).

Seguir leyendo >>

Viajar en el tiempo

Publicado el 27 sep, 2010


Certificado de penales

Cárcel

La verdad, nunca se me ocurrió que me fuesen a pedir un certificado de antecedentes penales, creía que esas cosas sólo pasaban en las películas. Pero el caso es que para terminar de formalizar mi contrato en Holanda, necesito enviar uno. Al parecer, se trata de algo relativamente habitual a la hora de trabajar en determinados países europeos (he visto historias similares para trabajos en Irlanda o los países nórdicos).

¿Y cómo obtener el dichoso certificado? aunque la mayoría de gente no tiene ni idea (tampoco es una cosa que se va pidiendo todos los días, evidentemente), es bastante sencillo. Se trata de rellenar el impreso administrativo nº 790, pagar una tasa administrativa de 3,50 € en un banco y presentar todo cumplimentado en la correspondiente delegación territorial del Ministerio de Justicia. El impreso 790 se podía obtener en estancos, pero ya no. Se puede conseguir en la propia oficina del ministerio, pero mucho más fácil es imprimirlo directamente desde Internet. Existe incluso la posibilidad de rellenarlo online y pagarlo mediante la pasarela de pagos de la administración si tenemos el DNI electrónico con su lector y sus claves en regla, si no nos tocará hacer cola en un banco para pagar la correspondiente tasa.

Con el papel relleno, basta volverlo a entregar, y el certificado de penales (que es un simple papel impreso allí mismo) se emite in situ. Eso sí, sólo en castellano. Por cierto, el certificado sólo se expide para un determinado propósito (por ejemplo “contrato de trabajo en Holanda“) y tiene validez únicamente para eso.

Como postdata a esta historia, me gustaría recalcar que las últimas veces que he realizado trámites burocráticos (renovación del DNI con cita previa, obtención de la tarjeta sanitaria europea y este certificado) lo he hecho de una forma sencilla, rápida y cómoda en una única visita. Aunque siempre habrá casos en que las cosas no funcionen como deberían, a veces creo que nos quejamos de vicio de la burocracia española: no es para tanto (y habiendo vivido y viajado por otros muchos países, puedo dar fe de ello).

Imagen: JOPHIELsmiles

Viajar en el tiempo

Publicado el 13 sep, 2010


Media Markt, ¿quién es el tonto?

Yo no soy tonto

Ayer como cada domingo vino en el periódico el catálogo semanal de ofertas del Media Markt. Ojeando las ofertas, hubo una que me llamó la atencion. Un disco duro externo Toshiba de 500 GB por 89 euros, rebajado desde un precio original de 129 euros [ver imagen]. Eso es un ofertón (casi 40% de rebaja). Viendo el catálogo, uno se encuentra con muchas rebajas igual de sustanciosas, como por ejemplo un televisor de 499 rebajado a 369 o una lavadora de 729 a 499.

Desde luego, son ofertas con gancho. Pero ¿hay trampa por algún sitio? Juzgad vosotros mismos: la semana pasada compré en Media Markt un disco duro externo Toshiba de la misma gama y modelo. Exactamente igual en todo salvo que la carcasa es verde en vez de roja y la capacidad es superior: 640 GB. Me costó 99 euros. La factura lo demuestra [ver imagen]. ¿Es lógico pensar que, vendiendo un determinado modelo de disco de 640 GB por 99 euros, vendan la versión de 500 GB del mismo modelo por 129? evidentemente, no. De lo cual se deduce que el precio original del disco de 500 GB no eran 129 euros, como presume la publicidad. Quizá lo fuese hace unos meses, pero la semana pasada no lo era. Los precios del catálogo del Media Markt son correctos, pero los supuestos precios originales no. Claro, uno ve que el disco pasa de 129 a 89 y piensa que es un descuentazo. Y lo sería, si fuese cierto que el precio inicial era de 129, pero es que no lo era.

Moraleja: antes de dejarse embaucar por ofertas que parecen estratosféricas, lo mínimo es intentar comparar con el precio que cuesta el mismo producto en otros sitios (cosa que se puede hacer fácilmente por Internet). Media Markt es una cadena que usa el márketing muy hábilmente, pero no es la primera vez que la clava doblada con sus supuestos “ofertones” (como el timo de los “días sin IVA”, en los que a veces el producto llegaba a costar más que en los anteriores días “con IVA”).

Por cierto, el disco duro funciona de maravilla: ligero, rápido, silencioso y apenas se calienta. El de 640 GB por 99 euros tiene una gran relación calidad / precio. Aunque no sé si lo seguirán vendiendo a este precio, teniendo en cuenta su peculiar forma de hacer “ofertas”.

Fotografía de michiexile

Viajar en el tiempo

Publicado el 29 ago, 2010


¡Hola, hola! Comienza ‘Tiempo de Juego’

Me crié en una casa donde “radio” y “Cadena SER” son sinónimos intercambiables (hasta tal punto que durante las 24 horas la SER está encendida en algún rincón). Crecí con Gabilondo por las mañanas, Carlos Llamas por las noches, y por supuesto, con el deporte. Con el Larguero (en la época en que era un programa innovador que ofrecía algo diferente cada noche). Con las retransmisiones ciclistas de Javier Ares. Con las desconexiones locales pucelanas de José Ignacio Tornadijo. Y por supuesto, con el Carrusel Deportivo.

El Carrusel es (era) mi telón de fondo durante las generalmente aburridas tardes de domingo. Y la verdad es que se hacían largos los meses de verano en los que el fútbol se iba de vacaciones. No sigo el fútbol con especial interés, pero el Carrusel era todo menos fútbol. Era una forma única de hacer radio. Era humor con el toque justo de mala leche. Y para mí, particularmente, durante estos casi dos años (interrumpidos) en Grecia, ha sido una forma de sentirme como en casa. Escuchando a Pepe Domingo Castaño gritar “¡Hola, hola!” a cualquiera se le pasa la morriña aunque sea por un rato.

Sin embargo hace un par de meses, la Cadena SER decidió echar al director de orquesta, Paco González. Quizá pensaron que una sola pieza es remplazable. Pero igual que en un coche no es lo mismo quedarse sin retrovisor que sin correa de distribución, no es lo mismo prescindir del director que de cualquier colaborador. Sin retrovisor es más complicado conducir, pero es que sin la correa, el coche no anda.

Seguir leyendo >>

Viajar en el tiempo