
Como desde pequeño me han gustado los números, siempre he tenido fijación con las cifras redondas. Por eso cuando era pequeño solía imaginarme dónde estaría en el año 2000: “en el año 2000… ¡ya tendré 15 años! seguro que ya tengo bigote, qué asco…“. Al final, aprendí a afeitarme, llegó el año 2000 y tampoco fue para tanto. Y entonces comencé a imaginarme dónde estaría en el año 2010… con 25 años, ni más ni menos.
Y durante estos últimos diez años han pasado miles de cosas. Pasó el instituto, la universidad, el año de Séneca, el de Erasmus. Fiestas, y más fiestas. Viajes, y más viajes. Chicas, y más chicas (en realidad, tampoco tantas, pero por continuar el patrón). Viejos amigos, nuevos amigos… y viejos amigos que al cabo del tiempo lo volvieron a ser de nuevo. Anécdotas inolvidables a lo largo y ancho de Europa. Vivir Valladolid. Vivir Barcelona. Vivir Atenas. Vivir Salónica. Vivir (un poquito de) Ámsterdam. Trabajar escribiendo en blogs, diseñando pósteres, sirviendo chupitos e incluso haciendo de guía turístico en Tallinn.
Así, hasta llegar a 2010. Un año en el que he estudiado Económicas por hobby. He vivido en tres países distintos. He trabajado para la Unión Europea. He firmado mi primer contrato indefinido. Me he emancipado. He colaborado con una campaña publicitaria a nivel europeo. He asistido invitado al estreno de una película. He viajado a África. He conocido, por fin, Londres. He sido “embajador de Valladolid”. He empezado a hacer fotos decentes. He conocido a muchísima gente interesante. He hecho muchísimas otras cosas que se me quedan en el tintero. Y he retomado esta absurda afición de escribir mis paridas en un blog. Este blog.
Como no podía ser de otra forma, 2010 ha sido un año redondo. Gracias a todos los que lo habéis hecho posible.
[Postdata friki: al contrario que el año que acaba, 2011 además de impar es deficiente y odioso].
Imagen de Yiannis Psaroudis.