Publicado el 9 jul, 2011


GoogleMas.info, un nuevo proyecto

GoogleMas.info

Fruto del aburrimiento veraniego y de la expectación que está generando Google+ (la nueva red social de Google) he decidido crear un blog en castellano sobre esta plataforma. Podéis echar un vistazo en GoogleMas.info, ¡cuento con vuestra visita!

No es más que un hobby y tiene pocas pretensiones aparte de compartir información interesante. Quiero realizar el experimento de ver si la página puede ser económicamente sostenible: el coste total es de 13 euros al año, así que el objetivo no es muy ambicioso :)

Así que probablemente a partir de ahora me deje caer aún menos por aquí, aunque no lo tenga del todo abandonado. Por cierto, también podéis estar al tanto de las actualizaciones de GoogleMas.info en twitter, siguiendo a @google_mas.

Viajar en el tiempo

Publicado el 17 ago, 2010


El efecto Menéame

Estadísticas

El gráfico muestra las visitas recibidas por este blog desde sus comienzos a principios de junio. Es como si hubiese pasado totalmente desapercibido hasta el 12 de agosto, día en que recibió la friolera de 1443 visitas. Hasta entonces, el promedio era de unas 20 visitas diarias, con pequeños repuntes cuando había una nueva entrada, y días de actividad prácticamente nula. ¿Qué pasó el 12 de agosto? pues que el post sobre los mármoles del Partenón llegó a la portada de meneame.net, con la consiguiente avalancha de visitas: más en un sólo día que en los dos meses y medio anteriores.

El anterior récord diario era de 90 visitas y también coincidió con otro post enviado a menéame, aunque no alcanzó la portada. ¿Cuál es la lección de esto? no importan las “tácticas” que utilices para mejorar el posicionamiento de la página o lo pesado que seas compartiendo todos los posts en twitter y facebook, al final lo que cuenta es que lo que escribes guste lo suficiente a los demás como para que quieran compartirlo. A partir de ahí, el efecto multiplicativo de webs como menéame hace el resto. Por eso, el consejo número uno para recibir visitas (que muchas veces olvidamos) es sencillamente escribir algo que sea digno de ser compartido.

El efecto ha sido tal que el proveedor de hosting de la página (que es uno gratuito, Host1Free) decidió suspenderla por “actividad anómala”, por eso el blog ha estado caído hoy. Entre eso, y unas mini-vacaciones precisamente en Atenas, estos últimos días no he podido complir el consejo número dos: publicar cosas nuevas con la suficiente frecuencia como para que los visitantes mantengan el interés. Mis disculpas por ello.

Viajar en el tiempo

Publicado el 10 jul, 2010


Aviones 1.0

Image and video hosting by TinyPic

Escribo estas líneas desde el aeropuerto de Praga, donde estoy chupando wifi de no sé muy bien dónde (la conexión ‘oficial’ del aeropuerto es de pago). Acabo de aterrizar desde Tesalónica y tengo unas cuantas horitas hasta que salga mi vuelo a Madrid. Después de haberme montado en un avión más de 100 veces en toda mi vida, hoy he escuchado por primera vez la frase “¿hay algún médico a bordo?” de boca de una azafata.

Al parecer alguien se ha puesto bastante enfermo a bordo (no sé exactamente hasta qué punto) y al llegar ha habido que coordinar todo el ‘operativo’ para poder evacuar a esta persona antes de desembarcar el resto del vuelo. Me imaginaba a los pilotos comunicando la situación por radio a la torre de control mientras me venía a la mente un post reciente del blog de Martín Varsavsky en el que se sorprendía de cómo era posible que en pleno 2010 las comunicaciones de la cabina con el exterior estén basadas en la radio, cuando existen los medios técnicos para tener conexión a Internet en vuelo.

Lo gracioso del asunto es que incluso en los vuelos comerciales donde se ofrece a los pasajeros conexión a Internet, los pilotos siguen limitados a la radio, el radar y los instrumentos tradicionales. Esto supone que mientras el piloto se limita a saber lo densa es la nube que tiene enfrente de los morros gracias al radar, un pasajero puede tener una bonita imagen del Meteosat en tiempo real con la que conoce exactamente la meteorología a lo largo de todo el trayecto.

Ídem para las comunicaciones con la torre. Hace un par de semanas lo sufría en mis carnes. Volando de Ámsterdam a Tesalónica vía Múnich, debido a un retraso en el primer vuelo, tenía una conexión de sólo 25 minutos en Múnich. La azafata se lamentó de que los pilotos “no tuvieron tiempo de preguntar por radio la puerta de embarque antes de iniciar el aterrizaje”. Con lo sencillo que hubiese sido acceder en tiempo real a la web del aeropuerto. En el fondo, tampoco me extraña: las telecomunicaciones avanzan enormemente cada mes, sin embargo seguimos volando en los mismos aviones que hace veinte años.

[La imagen está tomada con el iPhone en un avión de hélices yendo de Helsinki a Tallinn, cualquier teleco se habrá dado cuenta del aliasing producido a la hora de muestrear la imagen de las hélices en movimiento :D]

Viajar en el tiempo

Publicado el 21 jun, 2010


iPhone: haciendo de la necesidad virtud desde 2007

iPhone vs Piedra

Hace ya más de tres años que Apple lanzó el iPhone, el cacharro que ha revolucionado la forma de entender los móviles. Analizar la clave del éxito del iPhone no es fácil hasta que uno lo tiene entre las manos. Esencialmente, el iPhone no trajo nada nuevo al mercado aparte de la pantalla multitouch. Había terminales más potentes y que hacían más cosas. Pero la clave no es el qué, sino el cómo.

El gran gancho del primer iPhone era, aparte del diseño, esa pantalla táctil que traducía cualquier suave toque de la yema de los dedos en movimiento, de forma mucho más intuitiva que cualquier otro dispositivo creado hasta la fecha, sin ‘saltos’, ‘cortes’ ni la necesidad de apretar el dedo contra el cristal como si no hubiera un mañana. Además, para usar un iPhone, no hacían falta instrucciones, simplemente empezar a toquetear, cosa que no sucedía con los terminales más avanzados del momento (tipo Blackberry).

Pero claro, las primeras críticas no tardaron en llegar. Aquel primer iPhone (que es el modelo que yo tengo) no tenía todas esas cosas que estaban de moda en los terminales más avanzados del momento: videoconferencia, grabación de vídeo, MMS, 3G… las comparaciones humorísticas tipo “iPhone vs. Piedra” invadieron la red. Y sin embargo, los iPhones se vendían como churros, obligando a todos sus competidores a ponerse a trabajar a toda prisa para sacar ‘anti-iPhones’ al mercado. ¿Cómo era posible?

Para empezar, Apple supo distinguir las tecnologías realmente útiles de los ‘buzzwords’ (reclamos que suenan bien pero que aportan poco). La realidad ha demostrado que la videoconferencia móvil sencillamente no triunfa. Primero, porque no hay una masa crítica de usuarios con terminales aptos para ella. Segundo, por los precios. Y tercero, porque el elevado consumo de batería convertía las videollamadas en algo muy llamativo pero poco práctico. Algo similar se puede decir de los MMS. Los que criticaban al iPhone por no tener videoconferencia ni MMS probablemente no se pararon a comprobar que realmente casi nadie usa esas funcionalidades.

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Viajar en el tiempo

Publicado el 11 jun, 2010


Android en el iPhone 2G… ¡funcionando!

Pues sí, uno también tiene su lado geek y le da por experimentar. Tengo un iPhone 2G de segunda mano con más arañazos que la furgoneta del equipo A, que ha sobrevivido a aventuras como caerse a la taza del váter (antes de hacer uso de él, afortunadamente :D) y donde he trasteado todo lo trasteable. Ayer me dio por probar a instalar en él el sistema operativo Android, utilizando iphodroid, y sí, funciona.

Android en el iPhone

Este programilla (iphodroid) está disponible sólo para Mac, y sólo vale para el iPhone 2G y el 3G (no para el 3GS, último modelo comercializado). La verdad es que va como la seda, aunque siempre hay que hacer una copia de seguridad del teléfono (muy sencillo usando iTunes) antes de hacer este tipo de burradas. Sólo me tuve que ir preocupando de pulsar ‘siguiente’ de vez en cuando. Basta descargarse iphodroid, ejecutarlo, y seguir los pasos tal como se van indicando. Mi enhorabuena a los desarrolladores. Antes de nada, el iPhone debe estar ya ‘jailbroken‘ y con acceso SSH, si no sabes de lo que estoy hablando casi mejor que te olvides del tema :). El momento más crítico es la instalación de OpenIBoot (que permite elegir entre Android e iPhoneOS al arrancar el teléfono), pero en mi caso no tuve ningún problema.

¿Y qué tal funciona Android en el iPhone? pues debo decir que no me reconoce la tarjeta SIM (ni la griega ni la española :S) así que no he podido llamar. Es decir, que el proceso de instalación va muy bien pero la implementación de Android en sí está todavía bastante verde. Probaré a reinstalar cuando haya una nueva versión de iphodroid. Por lo demás, el navegador y otras aplicaciones funcionan perfectamente y usar Android con la sensibilidad de la pantalla táctil del iPhone es una gozada. El consumo de batería es problemático, chupa más que iPhoneOS (lo cual es lógico). Por otro lado, el MacBook reconoció inmediatamente el iPhone con Android como dispositivo de conexión a la red, es decir, que es muy fácil conectarse desde el MacBook a Internet usando el EDGE/3G del iPhone con Android.

PS: no me hago cargo si decidís instalar Android en vuestro iPhone y os lo cargáis :P

Viajar en el tiempo