
Antes de comenzar, debo confesar que hace no mucho tiempo era uno de los que despotricaba contra el pijerĂo, ‘fanboyismo’ y exclusividad de Apple y era incapaz de entender por quĂ© la gente estaba dispuesta a pagar un sobreprecio tan elevado por sus productos. Hasta que comencĂ© a usarlos, claro. Me convencĂ a dar el salto despuĂ©s de ver cĂłmo todos los propietarios de un MacBook que conocĂa me decĂan: “cuando compres uno, no volverás al PC en la vida”. Y algo especial tiene que tener un MacBook respecto a un portátil normal para que la gente diga eso.
ÂżQuĂ© convierte a los ordenadores Mac en algo tan especial? Es algo muy sencillo: funcionan muy bien desde el primer momento. Me explico. Todos hemos pasado la experiencia de comprar un PC nuevo: una caja gigante con tantos cables, ‘cedĂ©s’, conectores y trastos que uno no sabe por dĂłnde empezar. Y antes de usarlo, llega el momento de ‘configurar’ el equipo, es decir, de perder prácticamente un dĂa entero instalando ‘drivers’ y software, asĂ como desinstalar la mierda que traen metida la gran mayorĂa de los equipos. En el mejor de los casos, el equipo traerá Windows preinstalado. En el peor, nos toca a nosotros lidiar con la instalaciĂłn del sistema operativo, sea Windows o cualquier otro. Es decir, que el proceso entre que abrimos la caja y estamos funcionando con nuestro nuevo PC no es ni mucho menos trivial, especialmente para usuarios no avanzados, que suelen requerir la presencia de un tĂ©cnico o ‘entendido’ para poner todo en marcha.
Mi primera toma de contacto con el MacBook fue tal que asĂ: me entregĂł la caja un mensajero. La abrĂ: contenĂa el ordenador, el cargador y un DVD con drivers adicionales queno he usado nunca. Lo encendĂ. Introduje un nombre de usuario y contraseña, seleccionĂ© la red wifi a la que querĂa conectarme, y pista. ¡En menos de un minuto ya estaba trabajando con mi nuevo ordenador! y todo como la seda. AsĂ es muy fácil, y ese es el Ă©xito de los MacBooks, hacer sencillas cosas que con un PC son inexplicablemente tediosas.