Publicado el 8 feb, 2011


Túnez, antes de la tempestad


Ver galería en flickr

En octubre de 2010, apenas una semana antes de mudarme a Holanda, tuve la oportunidad de recorrer buena parte de Túnez. Desde el bullicio de la capital a la inmensidad del Sáhara, pasando por los lugares turísticos de interés como la medina de Susa o las cuevas de Matmata que inspiraron el Tatooine de la Guerra de las Galaxias. Un país que se notaba en plena transformación aunque en una aparente calma que no hacía presagiar la revolución que se estaba gestando.

Túnez es un país de contrastes entre las ciudades de la costa y el interior sahariano. Alguien que visite la capital o los principales centros turísticos se llevará la impresión de que Túnez es algo así como la Turquía del Magreb. Un país laico, pero de herencia musulmana; un país que se occidentaliza a pasos forzados pero que conserva mucho regusto oriental. Ruido, tráfico, vendedores que tratan de vender lo inimaginable y guapísimas chavalas con largas cabelleras morenas (descubiertas). Y un nivel de vida que no está muy lejos de muchos lugares de Europa oriental.

Todo cambia a medida que nos adentramos en el Sáhara. La arquitectura tradicional remplaza a los modernos bloques, los chadores sustituyen a los vaqueros y los vehículos de tracción animal ganan terreno a los de gasolina. Para bien y para mal, el interior de Túnez está todavía lejos de “la modernidad” (y es precisamente ahí donde reside el encanto). Sin embargo, en todo el país se observa una cosa: institutos y facultades a rebosar de jóvenes (y especialmente mujeres). Ese es el futuro de Túnez: una juventud educada y, por lo que se ha visto recientemente, impaciente por cambiar su país.

Es curioso, por cierto, comprobar cómo pueden cambiar las cosas de la noche a la mañana. Pocos meses atrás, nadie parecía quejarse de Ben Alí y su retrato se encontraba literalmente en cada esquina del país (llegué a oír incluso que “prácticamente todo el mundo le apoyaba”). Y de la noche a la mañana, se tuvo que montar en un avión para Arabia Saudí. Los periodos de “extraordinaria placidez” es lo que tienen. Suelen acabar rápido y con estruendo.

PD: en la galería de fotos hay una de la “chocilla” de Ben Alí en las ruinas de Cartago. Lo que se ve allí es lo que pude pillar entre los árboles con un teleobjetivo, en un momento de descuido del personal de seguridad (ya que nos advirtieron insistentemente en que estaba prohibido grabar o fotografiar apuntando en esa dirección).

Viajar en el tiempo


Publicado el 18 oct, 2010


Iberia, una low-cost de bandera

Iberia la cutre

Escribo estas líneas desde el vuelo IB 3254 que me lleva hacia mi nueva vida en Amsterdam (no sé cuando podré publicarlas). Lo hago mientras, casi literalmente, me como la pantalla del ordenador porque el pasajero que va delante de mí ha decidido reclinar el asiento y reducir aún más el minúsculo espacio entre asientos que Iberia ofrece a sus clientes (mi test de medición, es decir, mis rodillas, me indica que el espacio es menor que el de Ryanair). Tampoco me vale lo de estirar la pierna por el pasillo, ya que en este mismo instante pasa una azafata con el carrito ofreciéndome “venta a bordo, perfumes, regalos” (vaya, otra coincidencia con Ryanair).

Iberia es una de esas compañías que se solían llamar “de bandera”, es decir, las aerolíneas más representativas de cada país, generalmente de origen público: Air France, Lufthansa, KLM, Aeroflot y compañía. Pertenecía también a la categoría de “aerolíneas convencionales”, es decir, aquellas que, frente al modelo low-cost, ofrecen comida a bordo, flexibilidad con el equipaje y un tratamiento humano hacia el pasajero. Pero eso ha cambiado. Iberia ya no es una aerolínea de este tipo y, pese a la publicidad (y los precios que cobra) ha apostado descaradamente por un modelo low-cost de lo más cutre.

La experiencia Iberia suele comenzar para la mayoría de sus pasajeros en la Terminal 4 de Barajas. Allí, Iberia ha implantado el magnífico sistema de “cola única”, es decir, una única cola para facturar todos sus vuelos, que no son precisamente pocos. Esto les supone ahorrar personal (¿os suena?) a costa de generar unas colas impresionantes. Antes de salir de casa, se aconseja poner una vela a algún santo protector para no tener ningún imprevisto y no llegar un poco ajustados de tiempo, ya que al haber una única cola, tendremos delante de nosotros a cientos de personas cuyos vuelos probablemente salen una o dos horas más tarde que el nuestro. Para completar el panorama, en Iberia ya no te facturan el equipaje. Eso es un lujo impropio del nuevo “modelo de negocio” de la compañía. En Iberia, tú te facturas el equipaje (vaya, otra coincidencia con Ryanair, a ver si no va a ser casualidad). Tú te lo guisas, tú te lo comes y tú te peleas con las máquinas que, en más de la mitad de los casos están fuera de servicio (comprobado empíricamente) y que no todo el mundo es capaz de entender (lo que genera todavía más colas y más estrés).

Seguir leyendo >>

Viajar en el tiempo


Publicado el 21 ago, 2010


Atenas / Salónica: un país, dos ciudades

Atenas / Salónica

Cuando la gente se entera de que he vivido tanto en Atenas como en Salónica [o Tesalónica, nunca sé cual de los dos nombres usar, así que los uso indistintamente] la pregunta que recibo es siempre la misma: “¿y cuál de las dos te gusta más?”. Y no es una pregunta fácil de contestar, porque son dos ciudades asociadas a muchos buenos recuerdos y en las que me muevo como pez en el agua, conviviendo con el caos diario.

Pero si tuviera que quedarme con una, supongo que diría Atenas. Quizá porque la asocio a la vidorra Erasmus, y no al trabajo como Salónica. También influye el hecho de ser una ciudad mucho más grande, más cosmopolita, con más cosas que hacer y más lugares interesantes que visitar. Y por supuesto, están los gyros, que en Atenas son una maravilla comparados con Salónica.

Hay otras cosas en las que sin embargo gana Salónica. Empezando por el mar. Desde el balcón de mi apartamento tengo vistas del mar (y con el Monte Olimpo de fondo), algo impensable en Atenas. Mientras que la plaza de Syntagma (el centro de Atenas) está a unos 15 kilómetros de la costa, la plaza Aristóteles (el centro de Salónica) está abierta al paseo marítimo. Pasear desde allí hasta la Torre Blanca es uno de los pequeños grandes placeres que ofrece esta ciudad. Y existe además un buen puñado de playas accesibles por autobús urbano.

Seguir leyendo >>

Viajar en el tiempo


Publicado el 17 jul, 2010


Fotografías de Valladolid

Cuanto más tiempo paso fuera de ella, más me gusta mi ciudad. En general, los pucelanos la apreciamos poco. Es cierto que no tiene un caso histórico con el encanto de Salamanca o Ávila, por ejemplo, ni una catedral como las de Burgos o León, pero tiene decenas de rincones que merecen mucho la pena. Pasan desapercibidos hasta que un día decides ir con los ojos bien abiertos para encontrarlos.

Me gusta pasear por el centro en las tardes de verano. Es un momento en el que Valladolid demuestra tener mucha más vida de lo que parece a simple vista. Las terrazas se llenan, las chicas salen de compras, los niños comen helado y el sol empieza a conceder un respiro después de las inhumanas horas del mediodía. Pero se nota que es verano, mucha gente está de vacaciones y la relajación flota en el ambiente.

El otro día agarré la cámara y me dediqué a buscar y fotografiar mis rincones favoritos de la ciudad. He creado una galería en flickr con mis favoritos. No están todos los que son, pero sí son todos los que están: la calle Platería (o ‘Platerías’, como solemos decir por aquí), el Pasaje Gutiérrez, la Plaza del Salvador, sin olvidar rincones más clásicos como la Plaza Mayor o la Antigua. Espero que os gusten.

[Galería creada con flickr slideshow]

Viajar en el tiempo


Publicado el 10 ene, 2010


Aviones 1.0

Image and video hosting by TinyPic

Escribo estas líneas desde el aeropuerto de Praga, donde estoy chupando wifi de no sé muy bien dónde (la conexión ‘oficial’ del aeropuerto es de pago). Acabo de aterrizar desde Tesalónica y tengo unas cuantas horitas hasta que salga mi vuelo a Madrid. Después de haberme montado en un avión más de 100 veces en toda mi vida, hoy he escuchado por primera vez la frase “¿hay algún médico a bordo?” de boca de una azafata.

파스 등 청와대 직원용으로 대량 구매된 의약품과 달리 이들 주사제는 적게는 11개 등 소량만 구입됐다”며 “태반주사와 감초주사가 100개씩이었지만 태반주사는 하루 2, 모두 안전한 것으로 조사됐다고 19일 밝혔다, 스프라우트 제약회사는 애디 복용 여성의 43∼60%가 성적 욕구 및 성관계 만족도가 증가했으며. 최근 일본에서 압수되고 있는 비아그라와 엑스터시의 40%는 북한이 만들어 유통시킨 위조품인 것으로 파악됐다, 애디가 세로토닌 수용체와 도파민에 작용한다면 브레멜라노타이드는 홈페이지 식욕과 에너지 소비 조절과 관련한 멜라노코르틴-4 수용체에 작용한다, 김상희 의원이 건강보험심사평가원으로부터 제공받은 자료에 의하면.

Al parecer alguien se ha puesto bastante enfermo a bordo (no sé exactamente hasta qué punto) y al llegar ha habido que coordinar todo el ‘operativo’ para poder evacuar a esta persona antes de desembarcar el resto del vuelo. Me imaginaba a los pilotos comunicando la situación por radio a la torre de control mientras me venía a la mente un post reciente del blog de Martín Varsavsky en el que se sorprendía de cómo era posible que en pleno 2010 las comunicaciones de la cabina con el exterior estén basadas en la radio, cuando existen los medios técnicos para tener conexión a Internet en vuelo.

Lo gracioso del asunto es que incluso en los vuelos comerciales donde se ofrece a los pasajeros conexión a Internet, los pilotos siguen limitados a la radio, el radar y los instrumentos tradicionales. Esto supone que mientras el piloto se limita a saber lo densa es la nube que tiene enfrente de los morros gracias al radar, un pasajero puede tener una bonita imagen del Meteosat en tiempo real con la que conoce exactamente la meteorología a lo largo de todo el trayecto.

Ídem para las comunicaciones con la torre. Hace un par de semanas lo sufría en mis carnes. Volando de Ámsterdam a Tesalónica vía Múnich, debido a un retraso en el primer vuelo, tenía una conexión de sólo 25 minutos en Múnich. La azafata se lamentó de que los pilotos “no tuvieron tiempo de preguntar por radio la puerta de embarque antes de iniciar el aterrizaje”. Con lo sencillo que hubiese sido acceder en tiempo real a la web del aeropuerto. En el fondo, tampoco me extraña: las telecomunicaciones avanzan enormemente cada mes, sin embargo seguimos volando en los mismos aviones que hace veinte años.

[La imagen está tomada con el iPhone en un avión de hélices yendo de Helsinki a Tallinn, cualquier teleco se habrá dado cuenta del aliasing producido a la hora de muestrear la imagen de las hélices en movimiento :D]

Viajar en el tiempo